Aunque el 73% de las empresas no hace nada para permitir la conciliación de la vida laboral y familiar, hay un buen grupo de firmas, tanto grandes como pequeñas, que son un paradigma de cómo organizar las tareas para que el empleado no viva por y para el trabajo.

¿Sería una utopía que cada empleado se distribuyera el trabajo como mejor le plazca? ¿Sólo en el paraíso sería posible tomarse un año sabático para aprender idiomas cobrando un porcentaje del sueldo? No. Aunque el 73% de las empresas españolas no hace nada para permitir la conciliación de la vida laboral y familiar, hay un buen grupo de firmas, tanto grandes como pequeñas, que son un paradigma de cómo organizar las tareas para que el empleado no viva por y para el trabajo. Entre las compañías que más arraigado tienen que para los empleados es muy importante disponer de tiempo, y que un trabajador contento significa mayores beneficios, destacan las multinacionales. En las divisiones españolas de Nokia o Hewlett Packard no es que tengan horarios flexibles sino que jamás se controla a la hora que entre o sale un empleado, sino que cumpla su trabajo. Eso sí, para que el modelo funcione, "es básica la confianza mutua", explica la directiva de HP, Marisa Torral. Ambas empresas ofrecen tratamiento psicológico gratuito a los trabajadores que lo pidan, no sólo para problemas laborales. En HP, además, tienen un curso para enseñarles a controlar el estrés.

Año sabático

En otro gigante de la informática, IBM, facilitan un año sabático (si lo aprueba la dirección), mientras se cobra 25% del sueldo. En este tiempo incluso se puede trabajar en socios de IBM o en otras compañías, excepto en la competencia. Los empleados casi siempre vuelven y después de haber adquirido nuevas habilidades. Su director de Recursos Humanos, Pablo Pastor, comenta que una de las razones por la que son rentables las políticas de flexibilidad es porque sirven para "atraer y retener talento". "La remuneración es esencial, pero para muchos profesionales hay otros elementos decisivos, como poder atender a sus obligaciones familiares y personales", añade. En Nokia, aunque no tienen cuantificado cómo revierte en la cuenta de resultados, su directora de Recursos Humanos, Jill Medhaug, afirma que esta política influye "sin duda" en que sigan siendo "líderes del mercado y, por eso, es copiada por la competencia".

Pero no sólo las empresas con miles de trabajadores tienen medidas flexibles. En la empresa de seguros Coface Ibérica (92 trabajadores) hacen un cómputo mensual de horas. Puede acumularse un déficit de 10 o si se hacen minutos de más, se pueden canjear por días. "Estamos abiertos a cualquier propuesta -explica el responsable de Recursos Humanos, César Sánchez-. Nuestro objetivo es igualarnos con la matriz, en Francia, que incluso permiten a las embarazadas una reducción de jornada". De momento, esta posibilidad sólo la tienen los padres. En una plantilla en la que más de la mitad son mujeres, en estos momentos hay tres que tienen jornada reducida.

También en las pymes

En Decepal, firma del sector de la distribución con 35 empleados, organizan el horario por departamentos, de forman que unos trabajan a todo el día, otros media jornada y otros los fines de semana. Pero se saltan las normas si es necesario. La directora gerente, Rosa Jarillo, cuenta que a un trabajador en una situación difícil le dieron 15 días libres "y ahora es un empleado superfidelizado que da lo mejor". Jarillo asegura que estas decisiones logran engordar los beneficios: "Las horas que un trabajador está en la oficina porque le toca y sin trabajo, son horas perdidas". La directiva pone como ejemplo que en verano decidieron, a petición de los trabajadores, abrir en agosto para que cada uno se distribuyera los días libres como quisiera y "los gastos sólo fueron el 15% de los beneficios".

Pero no sólo las empresas llenas de oficinistas pueden tener horarios flexibles. La fábrica de autocares vasca Irizar está abierta de cinco de la mañana a diez de la noche y los empleados, en equipos de unas 10 personas (en función del trabajo que hagan), escogen la entrada y la salida. "La mayoría son muy madrugadores, hasta yo me sorprendo, pero entiendo que deseen tener las tardes libres", explica su presidente, Josean Aizpuru.

La flexibilidad no se agota con la libertad de horarios. Hay un gran número de empresas que dan permisos de maternidad más allá de lo que establece la ley, reservan plazas en colegios, dan ayudas a la escolarización o construyen guarderías en sus instalaciones. Si todas estas medidas prosperaran, España dejará de ser el país en el que se sabe a qué hora se entra, pero no a la que se sale.

Suscríbete gratuitamente a nuestros boletines

Recibe noticias e ideas en Recursos Humanos.
Suscripción

Utilizamos cookies para ofrecer a nuestras visitas una mejor experiencia de navegación por nuestra web.
Si continúas navegando, consideramos que aceptas su utilización.