Entrevista de La Vanguardia a Josep Maria Rañé, conseller de Treball i Indústria de la Generalitat de Catalunya: "Las mujeres están formadas, preparadas, pero a los 35 años, en cuanto tienen hijos, se quedan fuera del mercado."

El conseller de Treball, Josep Maria Rañé, considera que uno de los grandes retos de Catalunya es la incorporación de más mujeres al mercado laboral y conseguir que no se retiren a los 35 años, por sus obligaciones familiares.

- ¿Qué balance hace de la evolución del empleo en Catalunya?

- Los datos son globalmente positivos en cuanto a empleo, siniestralidad o crecimiento económico. Lo que me preocupa es que no aprovechemos la situación para transformar nuestro modelo económico. Tenemos una tasa de paro baja, si bien es cierto que en el caso de las mujeres es mayor, del 8%, frente al 5% de los hombres. El gran reto es incorporar a más mujeres al mundo laboral.

- ¿A qué atribuye la baja tasa de actividad femenina?

- No es baja: está en un 60%, que es el objetivo que se fijó la Unión Europea en la llamada agenda de Lisboa para el año 2010. Catalunya cumple ya ese objetivo. El problema es que a partir de los 35 años, baja de forma significativa. Muchas mujeres tienen una carrera tan corta como la de los deportistas, pero están mucho peor pagadas. Están formadas, preparadas, y a los 35 años, en cuanto tienen hijos, se quedan fuera del mercado. O bien dejan de trabajar o bien sus ingresos disminuyen con las reducciones de jornada.

- ¿Tiene solución?

- Básicamente abordando todos aquellos factores de entorno que perjudican el trabajo de la mujer. Desde la ley de Dependencia hasta el transporte público para llegar a los polígonos industriales. Que la mujer trabaje en un polígono suele implicar la compra de un segundo coche y si, además, se está pagando una guardería no salen las cuentas.

- ¿Cómo se refleja eso en la economía?

- O conseguimos incorporar a más mujeres al mundo laboral o habrá más inmigración. Muchos empresarios se quejan de que les falta mano de obra, pero no se dan cuenta de que las mujeres también pueden hacer trabajos hasta ahora reservados a los hombres. Por ejemplo, hemos apretado a Nissan para que empleara a mujeres también en la cadena de montaje y hemos hecho un curso para formar a mujeres en el manejo de grúas.

- ¿Hubo muchas críticas sobre la competitividad de Catalunya en la reunión con el presidente de Volkswagen?

- Pischetsrieder puso énfasis en los costes laborales, pero se refería más a la planta de VW en Landaben que a Seat. En Seat se ha configurado un nuevo sistema de relaciones que permite adoptar soluciones positivas y con gran flexibilidad. También insistió en la necesidad de seguir contando en España con un sector de componentes competitivo.

- ¿Se quejó de las infraestructuras?

- Su queja principal es que resulta muy difícil exportar por ferrocarril mientras no tengamos vías de ancho europeo. Le explicamos que eso ya se recoge en el plan de infraestructuras que ha aprobado el Gobierno del Estado para los próximos 20 años.

- ¿Le parece bueno el acuerdo de Seat?

- Se ha guardado un equilibrio entre el plan industrial y el social. Se han perdido 660 puestos de trabajo y se han comprometido inversiones adicionales de 700 millones de euros. El grupo apuesta por mantener la marca, la planta y el centro técnico. Se ampliará la gama de modelos, aunque no todos los productos se fabricarán en Martorell. En Wolfsburg dicen que no es rentable fabricar en España modelos pequeños como el Arosa. En contrapartida, si la producción de modelos de marca Seat no basta para cubrir la capacidad de Martorell, en esta planta se fabricarán modelos de Audi o Volkswagen.

- ¿Se ha encarrilado entonces la solución de los problemas de Seat?

- El cambio del vicepresidente comercial ratifica lo que decía todo el mundo: que la estrategia comercial de Seat es mejorable. El 2005 no ha sido un buen año para Seat y se van a presentar resultados malos. Pero sin medidas los resultados serían mucho peores.

- ¿Qué opina de los criterios con los que se ha elegido a los afectados por los despidos?

- No sé cuáles han sido los criterios. Pero es cierto que ha habido equivocaciones, como el de la secretaria general de la CGT, que tiene garantías por ser un cargo electo, o el de las mujeres embarazadas.

- ¿Han notado un parón de inversiones de Fecsa tras la opa de Gas Natural a Endesa?

- No. La calidad del servicio ha mejorado y el plan Tramontana se está cumpliendo. Han entrado ya en servicio 13 de las subestaciones previstas. Otras cinco están en construcción, y doce en proceso de tramitación.

- Un estudio de Pimec dice que en Catalunya desaparecen tres empresas industriales al día. ¿Es imposible frenar esa tendencia?

- La cuestión es saber si esa tendencia es positiva o negativa, si nos acerca o nos aleja del modelo industrial que queremos para Catalunya. Se reduce el número de empresas industriales, pero las que quedan son de mayor tamaño, lo que significa que tienen más capacidad de innovación y de exportación. Lo pequeño es hermoso pero a veces ineficiente.

Siempre hemos defendido la necesidad de acuerdos o fusiones, pero eso no resulta fácil, y al final lo que está ocurriendo es que caen los más pequeños y el resto aprovecha para ganar mercado. El problema sería que no hubiera un clima de confianza para los emprendedores. Los datos actuales son positivos: cada año se crean 20.000 empresas, industriales o no, y a finales de año habrá en Catalunya unas 600.000. Y en cualquier caso el empleo industrial crece, si se tiene en cuenta que además de asalariados hay autónomos en el sector.

- ¿Qué resultados está teniendo el plan de competitividad de la economía catalana firmado hace un año?

- Va muy bien en lo que respecta al grado de ejecución, pero se debe esperar un tiempo para evaluar su impacto sobre el tejido económico y para ver si es necesario reasignar los recursos. Se están aplicando programas de I+ D y de internacionalización y captación de inversiones, y el ICF ha lanzado la línea de crédito a las empresas como se había previsto. En lo laboral, se ha renovado el acuerdo interconfederal con criterios sobre negociación colectiva y, pese a que alguien dice lo contrario, también en lo social se está aplicando. Las plantillas de la Generalitat que más han crecido este año son las relacionadas con el ámbito social: mossos, que quiere decir seguridad, médicos y maestros.

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