Entrevista de "La Contra" de La Vanguardia a Alfons Cornella, fundador de Infonomía, red de innovadores: "Tenemos demasiados directivos que piensan más en ellos que en sus empresas: su carrera, la casa en la Cerdanya y un fantástico coche en la puerta..."

Tengo 47 años, nací y vivo en Barcelona. Estoy casado y tengo tres hijos, de entre 7 y 11 años. No es momento de estar a la izquierda o a la derecha, sino de ser amante o detractor del futuro. Soy un agnóstico que cree que no estamos solos. Somos una circunstancia. Futuro presente (Deusto), 101 ideas "para entender las próximas décadas"

- Nuestro futuro será mejor si lo construimos ahora.

- Eso decía Julio Verne ¿no?

- ¡Ése es uno de mis ídolos! Supo avanzarse cabalmente a situaciones que acabaron siendo ciertas. No era un visionario ni un iluminado. A veces creo que nos estamos equivocando dando la espalda a esa idea tan anglosajona de observar para destilar lo que llegará. Sólo miramos atrás. Un error de nuestra cultura.

- Entonces avance algún ingenio doméstico.

- Si usted está en una habitación el teléfono sólo sonará allí. Si usted está trabajando, un detector de su voluntad se adelantará para impedir que suene el timbre "porque no es el momento". Eso es tecnología sensitiva.

- ¿Y quiénes son ustedes, los de Infonomía?

- ¡Una comunidad de inquietos! Un publicista nos definió como "perforadores del futuro". El hoy es una piedra durísima y cuesta mucho ver qué esconde. Para saber lo que le espera, el futuro, barrene usted el presente.

- Lo resume su "manifiesto infonomista".

- "La revolución está en manos de gente normal que hace cosas extraordinarias". Aquellos que, a pesar de tener un jefe inútil, siguen en la trinchera. Nadie rutilante. De ellos depende nuestro futuro, no del político.

- ¿Más hombres o más mujeres?

- El hombre busca status, la mujer progresar. No siente pasión por el poder absoluto. Un empresario me comentaba que, últimamente, encuentra más innovación en mujeres e hijos de inmigrantes, de segunda generación, que en hombres de mediana edad.

- ¿Y cómo será ese empresario/a que viene?

- Soy admirador del empresario clásico. Su secreto de buen negocio aún sirve: visión, energía, riesgo y suerte. Pero deberá creer más en la ciencia. Es la palanca del éxito.

- ¿Cuál es el error del empresario actual?

- Que no se rodea de personas adecuadas. El problema no viene de los empresarios...

- ¿Pues de quién?

- De los directivos. Alguno va a enfadarse por lo que diré, pero... tenemos demasiados directivos que piensan más en ellos que en sus empresas: su carrera, la casa en la Cerdanya y un fantástico coche en la puerta... No hay mal empresario sin un mal directivo.

- ¿Puede eso dinamitar una empresa?

- Por supuesto. Una empresa es un proyecto. Y el error es creer que sólo es una máquina de dinero. Todas las grandes empresas salieron de alguien que estaba algo loco y tenía ideas. Mientras "creaba" pasaba noches sin dormir pensando cómo pagaría las nóminas.

- Hay quien se horroriza con palabras como optimizar cuando vienen de arriba.

- Sería bueno que empresarios y trabajadores se sentaran a ver el futuro conjunto que les espera, ¡que es un futuro complicado! Y pasa por la competencia internacional.

- Ya no sirve la fabriquita local.

- La solución entre empresa y trabajador implica un triple compromiso: competitividad, productividad e innovación. Nos jugamos mucho. ¡Estoy horrorizado! Viajo mucho y... aquí estamos en peligro, anclados.

- Veteranas empresas con déficit.

- ¿Sabe cuál fue la salvación de Renault, según su presidente? Internacionalizar. Crear equipos con gente de distinta nacionalidad y edad. Le llamaron "visión sólida": visión de los júniors y solidez de los séniors.

- "Dinamistas del mundo, uníos" ¿China acabará fagocitándonos?

- Ya lo hace. Si uno compara el déficit norteamericano y el chino en términos de manufactura, se asusta. Pero tienen un grave problema.

- Que son muchos.

- Hoy se apañan con pequeños talleres de hormiguitas calladas y obedientes. Pero cuando las empresas crezcan, cuando esos trabajadores empiecen a reclamar sus derechos... no tendrán cuadros suficientemente formados como para resistirlo.

- ¿Dónde acaba el trabajador del futuro?

- Siendo su propio empresario por hartazgo. Autoocupación a los cincuenta años.

- ¿La crisis de los cincuenta?

- ¡El renacimiento a los cincuenta! Lo veo en amigos míos. Llevan treinta años acumulando conocimientos y tienen su mercado, pero saber lo que quieren, de verdad, eso no lo alcanzan hasta la mitad de su vida.

- ¿Cómo deben compartimentar esa vida?

- El futuro trabajador pasará por tres etapas: aprenderá en una empresa, colaborará en otras y se establecerá como profesional libre. Si en toda tu vida sólo has trabajado en una sola empresa, has malgastado tu tiempo.

- Los estudios no figuran en ese cosmos.

- ¡Pasaremos varias veces por la universidad! Y habrá una distancia creciente entre lo que estudias y lo que haces.

- No alcanzo a ver qué tiene eso de bueno.

- Sólo eso abre la mente: invertir en disciplinas distintas. Yo soy físico y estudié en Nueva York. Pero no me paré ahí. La especialización ciega. Mezclar ideas y gente es fundamental en el mundo de hoy.

- ¿El catalán sigue siendo innovador?

- Fíjese en Luxemburgo. El país más rico de la OCDE era el único que no tenía universidad. Ahora la está montando un catalán.

- Pues aquí planea el pesimismo.

- Porque en Catalunya las ideas están desconectadas del poder. El momento es crítico. O empezamos a arremangarnos porque amamos nuestro país o no hay futuro. Pero ¡ojo!: una visión individual de la economía es un pasaporte para el fracaso.

- Mientras tanto, desde la red nos espían.

- Un antropólogo le diría que, si con los malos usos de la tecnología se siente usted agredida... ¡mejor que tenga los ojos entrenados para lo que va a llegar! Pero si no utilizamos la tecnología para resolver los problemas universales, es que somos idiotas.


MÁQUINA

Hace años fundó Infonomía, la red de innovadores más influyente del país. Trabajan sobre gestión inteligente en las empresas, aceptan anónimas estrategias aplicadas a los negocios y desvelan esas "cien leyes de la información" que sirven para entender cómo se nos utiliza. El viernes se celebra en Barcelona Next´06, una cita que propugna "la imaginación en los negocios". Allí acudirá un grupo de hombres y mujeres capaces de detectar el mundo que nos espera. Muchas veces le propusieron, a Cornella, cargos políticos, pero él siempre declinó la invitación: "No me atrae el poder, me atrae el ´poder hacer´". Da gusto hablar con esta máquina magnética de ideas asociadas porque te cuestiona enigmas que nunca te has planteado y, antes de que te angusties, te los resuelve.

Acceso a Infonomía: http://www.infonomia.com

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