El envío del correo basura, que se dispara los fines de semana, es una amenaza para la subsistencia de Internet, para los negocios y para la productividad laboral. Basta una respuesta de entre un millón para rentabilizar una campaña de spam.

El envío del correo basura, que se dispara los fines de semana, es una amenaza para la subsistencia de Internet, para los negocios y para la productividad laboral. Basta una respuesta de entre un millón para rentabilizar una campaña de spam. Ofertas de medicinas, pornografía, chollos financieros, créditos y citas amorosas son los temas más corrientes, en los miles de millones de correos basura que brotan, principalmente, desde Estados Unidos, Corea del Sur y China. Los mensajes indeseados, además de ser una molestia, es la vía de introducción para ataques más dañinos, como el phising. Sólo EE UU, con una severa legislación vigente desde 2004, ha conseguido reducir el spam.

Desde la cumbre de Davos, Bill Gates se dirigía a los líderes del mundo para anunciarles que el spam se acabaría en el año 2006. Hoy el buzón de Gates recibe cuatro millones de mensajes. Al día.

Si el hombre más rico y más filantrópico tiene problemas con el spam, según su mano derecha, Steve Ballmer, realmente, el spam es un problema. Para él, para el común de los mortales, para el correo electrónico como medio de comunicación y para Internet. El 90% del correo que circuló en Navidad por Estados Unidos era basura. En España también el correo no solicitado ocupa la mayor parte del buzón del ordenador, especialmente en el trabajo.

Un reciente estudio de la empresa de antivirus Symantec sobre el correo electrónico (spam o no) en las empresas señala que el 75% de los trabajadores españoles cree que puede llegar a ser una adicción. "El correo electrónico es una herramienta empresarial esencial, pero este apego a la tecnología entre los trabajadores está llegando a ser preocupante", afirma Gonzalo Landaluce, director de Symantec España. Un 6% se siente abrumado.

La consultora CloudMark calcula que recibir 10 spams diarios por empleado puede costar 86 euros anuales a una empresa, sólo en tiempo perdido. Para Ferris Research, la economía norteamericana pierde por esta causa 8.600 millones de dólares, y la europea, 2.500 millones.

Estados Unidos, Corea del Sur y China forman el eje del mal del spam. Los tres países generan el 62% de la basura mundial. El cuarto, Francia, sólo emite el 3,88% y España, séptima, el 2,28%, según la empresa de antivirus Sophos.

Estados Unidos, gracias a una nueva legislación, ha reducido drásticamente el origen del spam. Hace tres años, de ese país salía el 57% del correo basura, hoy es el 26%. El único país donde la generación de esos mensajes ha caído es también el único que tiene una legislación que multa por cada correo enviado. Todo el peso de esta ley, en vigor desde finales de 2004, ha caído sobre James McCalla, un spammer de Florida, que deberá pagar 11.200 millones de dólares por enviar 280 millones de correos basura.

El spam es, ante todo, la forma más barata y rentable de comercio electrónico. Aunque parezca increíble, siempre hay alguien que responde a un presunto correo del BBVA redactado en inglés o a un chollo en Nigeria. Según Andrew Leung, de la teleoperadora canadiense Telus, sólo hay 50 respuestas por millón de mensajes enviados (0,005%), pero con una sola ya es rentable el buzoneo electrónico.

Incluso el legal marketing electrónico es más rentable y eficaz que el tradicional. "Una campaña comercial por e-mail vale 100 veces menos que la de papel", dice Pablo Nowenstein, director de Emailing Solution España. "Se abren entre el 30% y el 70%, y con un 0,5% de ventas cubres gastos". La diferencia entre el spam y el marketing electrónico es que éste trabaja con bases de datos autorizadas.

El spam se extiende principalmente en la oficina. En los ordenadores privados no abunda tanto, gracias a los filtros de los proveedores de cuentas, como Yahoo!, Hotmail, AOL o las mismas operadoras de ADSL y cable. Esa efectividad, sin embargo, se rompe en el puesto de trabajo, en el mundo empresarial y laboral.

"Es que un solo falso spam puede ser arriesgado para una empresa, porque puede ser un contrato o un pedido", explica Jesús Sanz de las Heras, de Red.es. "Muchas empresas no borran los mensajes basura, sino que los dejan en cuarentena o los marcan para que los trabajadores decidan, siendo la pérdida de un mensaje responsabilidad del trabajador y no de sus servicios informáticos. El problema del spam es más sensible para una empresa que para un proveedor de correo gratuito. No hay relación contractual y entonces los filtros no son por contenido, sino por seguridad, y quizá por eso sean más expeditivas".

El correo basura amenaza la supervivencia del e-mail como medio de comunicación, pero sobre todo al comercio electrónico. "Puede matar la gallina de los huevos de oro", sentencia Nowenstein. "El marketing on-line es un canal de venta, como el teléfono. La diferencia en España es que mientras yo no necesito permiso para llamar a tu teléfono, para enviarte un e-mail, sí".

Para diferenciar entre spam y marketing legal, AOL y Yahoo! se han inventado un certificado de seguridad a los correos comerciales, que, de esa forma, a cambio de una tarifa por mensaje, les diferenciaría del correo basura. Un servicio para salvar al comercio, no al consumidor. Es decir, no dará armas contra el spam al receptor, sino al emisor.

Una filosofía contraria a la que practica Didac Lee, creador de Spamina, un programa antispam para empresas premiado por la Universidad de Cambridge. "Spamina da el control del correo al receptor, al que los sufre, no al emisor, que es quien lo provoca. El receptor es quien tiene que determinar el correo que quiere recibir y cuál no". Lee, nacido en Girona, hijo de taiwaneses, fundó a los 21 años IntercomGi, que hoy tiene 70 empleados y oficinas en Barcelona, Madrid y Buenos Aires. Lo mismo opina Joon Van Nispen, director del Instituto de Comercio Electrónico y Marketing Directo: "Estamos a favor de los filtros antispam que dan al receptor la oportunidad de decidir qué quiere recibir y qué no. Nos preocupa que los nuevos filtros, en algunos casos, no distinguen entre spam y correo comercial".

Aun así, el spam seguirá aumentando este año, y con él, los fraudes en Internet. En esta situación parece inexplicable el farol lanzado por Bill Gates en 2004. Sanz de las Heras lo explica: "Cuando lo dijo Microsoft ya disponía de una nueva tecnología [Sender-ID] para evitar las falsificaciones en el correo. En 2005 propuso su estandarización internacional; tecnológicamente era correcta, pero era propietaria". Es decir, que esta panacea universal tendría un dueño: Microsoft. "El organismo que aprueba los estándares, el IETF, no lo aceptó. Actualmente, el IETF tiene en sacristía dos tecnologías, que probablemente sean las que salgan en breve y, entonces, se pueda acabar con el spam. Una de ellas es la Sender ID de Microsoft, pero más abierta, y la otra DKIM, una apuesta de Yahoo! y Cisco".

A la espera de que se hagan realidad esos filtros, no conviene olvidar otra frase del mismo Bill Gates: "El spam se acabará cuando se cobre por los e-mails". Pero así no tiene mérito. Recuerda la receta de Bush para acabar con los incendios: cortar los árboles.

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