Disminuye el número de trabajadores afectados por ERE en 2010 en relación con el pasado año. Sin embargo, muchos de los EREs temporales se vuelven EREs de extinción definitivos. El INE coloca en 4,6 millones el número de parados en España.

A los españolitos les tiemblan las carnes cuando oyen hablar de reestructuraciones empresariales, pues saben que equivalen a recortes de plantilla. Y el paro en España va camino de afectar a cinco millones de personas. Según el INE, en marzo superaba los 4,6 millones de personas.

Aunque los expedientes de regulación de empleo (ERE) estén lejos de representar el grueso de las extinciones laborales que se han producido en los últimos tres años en nuestro país (que mayoritariamente se realizan mediante la no renovación de los contratos temporales y los despidos individuales), lo cierto es que son los procesos que más trascienden a la opinión pública, puesto que son colectivos. Y, con los últimos datos del Ministerio de Trabajo en la mano, van a menos, no en número (pues se ha pasado de 2.995 autorizados en los dos primeros meses de 2009 a los 3.094 de 2010), pero sí en trabajadores afectados, unos 50.000 este año, frente a los 125.000 del pasado.

Pero no hay que lanzar las campanas al vuelo, pues, como se esperaba, los expedientes de suspensión de empleo temporal del pasado año se están convirtiendo en ERE de extinción definitiva este año. Así lo ha puesto de manifiesto esta semana el director general de Trabajo, José Luis Villar, en una jornada organizada por la Asociación para el Progreso de la Dirección (APD). De los ERE autorizados en los cuatro primeros meses de 2010 sólo por el Ministerio (no incluye a las CC AA), el 29% de los trabajadores afectados por suspensiones anteriores se han quedado sin empleo. Villar dijo que su departamento se está planteando qué va a pasar con los 400.000 empleados que en 2009 vieron recortadas sus jornadas laborales. Una preocupación más que evidente cuando hasta abril los ERE han disminuido un 26%.

Así lo aprecian los asesores en estos procedimientos. "Las grandes reestructuraciones se van calmando. Y si el año pasado se llevaban a cabo por imperiosa necesidad económica, en 2010 vemos que las empresas proyectan los ERE pensando en lo que pueda venir. Se preparan para el futuro y alegan la causa organizativa en la mitad de las ocasiones", explican David Díaz y José Prieto, abogados de Baker & McKenzie.

Ambos, como José Urquiza, director de reestructuraciones de la consultora Mercer, apuntan a las concentraciones, las fusiones empresariales como protagonistas de las reorganizaciones que vienen. "En la fase final del ciclo, las multinacionales y otras compañías con músculo financiero se preparan para crecer, para completar sus servicios o eliminar competidores", dice Urquiza. Eso sí, unos y otros tienen claro que hay multinacionales que están abandonando España y, también, que no ven freno alguno en los despidos individuales que realizan estas y otras empresas.

Y es que, según Francisco Avendaño, director adjunto de relaciones laborales de la CEOE, entre 2008 y 2009 unos 720.000 empresarios han cerrado sus negocios. "Si seguimos así, cerrarán un millón de pymes". "Hemos retrocedido 17 años en los niveles de creación de empresas en España. El tejido empresarial se está destruyendo y los trabajadores están en peligro si no hay reposición en los empleadores", agregó en la jornada de la APD sobre el Presente y futuro de la reestructuración de plantillas en España, donde dos compañías, Bureau Veritas y Luvata, expusieron ante unas 250 personas los ERE que habían acometido, si bien se negaron a ampliar la información a este periódico.

Pongamos el ejemplo de Luvata, una firma de origen finlandés creada en 1580 y dedicada en España a la fabricación de maquinaria de refrigeración y ventilación, una de sus múltiples actividades en los 80 países en que está presente. En 2008, la crisis económica afectó de lleno a su planta de Guadalajara, cuyas ventas cayeron un 60%, según explicó Juan de Dios Garcés, su director de recursos humanos. Entonces negociaron con los representantes sindicales el primero de los tres ERE de suspensión de empleo de 40, 60 y 47 días (este último está en curso) que ha tenido que llevar a cabo para sobrevivir y "que han sido insuficientes. Al final hemos adoptado medidas complementarias, hemos reestructurado la plantilla con prejubilaciones, haciendo un esfuerzo económico importantísimo. Pero Luvata sigue trabajando en Guadalajara". Los representantes de CC OO en esta empresa reconocen tal esfuerzo en una planta que ha pasado de facturar 36 millones de euros a 12 millones y que han visto cómo se cerraba una de las fábricas italianas. De los 219 empleados con que contaba en nuestro país en 2009 se ha pasado a 179 a través de las prejubilaciones, dicen.

El caso de la multinacional americana UPS es el ejemplo contrario. Los trabajadores de su centro de Vallecas se enfrentan a la amenaza de un tercer ERE de extinción de empleo. El primero fue presentado en 2008 con carácter nacional y fue rechazado por el Ministerio de Trabajo (afectaba a un total de 237 trabajadores de la central madrileña, Benavente y los 187 de Vallecas); el segundo se presentó en 2009 y ya sólo incluía a los dos centros madrileños (136 trabajadores en total, 122 de Vallecas) y fue rechazado por la Comunidad de Madrid. En ambos casos, las autoridades argumentaron que no existían causas económicas ni organizativas para aprobarlos. Y el tercero (el actual) incluía primero a los 94 empleados que quedan en Vallecas, pero se ha corregido y ahora sólo afecta a 52, como confirman empresa y trabajadores, que están a la espera de la decisión autonómica.

Según la presidenta del comité de empresa de UPS Vallecas, Rosa Torres, "la compañía quiere cerrar el centro, desmantelar un convenio colectivo mucho más garantista para los trabajadores que los que funcionan en el resto de sus sedes españolas. De hecho, se han llevado nuestro trabajo a la de Coslada, donde el reparto está subcontratado". "Con la presión que está ejerciendo la empresa, de los 187 trabajadores que tenía Vallecas en 2008, ahora quedamos 94", agrega.

El director de recursos humanos para el sur de Europa de UPS, Rick Corral, justifica la pretensión de cerrar el centro madrileño por el descenso de la actividad de transporte urgente, aunque no aporta datos. "Buscamos un negocio más viable y que no se dupliquen los puestos en Madrid, donde no hay trabajo para todos, y el centro de Coslada es más moderno y eficaz". Corral argumenta que han negociado 131 bajas incentivadas, recolocaciones y jubilaciones anticipadas en Vallecas entre 2008 y 2010, cuando la plantilla en España ha pasado de 1.154 a 1.034 empleados. Y asegura que quiere llegar a un acuerdo con los trabajadores.

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