Los grupos parlamentarios del Congreso prevén aprobar en mayo la primera ley que regulará las subcontratas en la actividad constructora. Estas empresas deberán emplear a un porcentaje mínimo de personal fijo.

La estrecha relación entre la subcontratación y la siniestralidad laboral en la construcción ha llevado al Congreso a intentar ordenar las crecientes ramificaciones de este sector. Los grupos prevén aprobar en mayo la primera ley que regulará las subcontratas en la actividad constructora. Estas empresas deberán emplear a un porcentaje mínimo de personal fijo, que arrancará en el 10% del total y crecerá gradualmente hasta el 30%. Además, se limitará a tres el máximo de eslabones de la cadena de subcontratación. El PSOE y el PP confían en que la ley esté en vigor a final de año.

La construcción aporta el 17% de la riqueza del país y el 12,5% del empleo. Sin embargo, la incidencia de la siniestralidad laboral es muy superior al peso económico de este sector, pues concentra el 26,7% de los accidentes. La pujanza de esa actividad en los últimos años ha multiplicado el número de empresas y cada vez es más larga la cadena de sociedades que participan en un mismo proyecto. Para intentar poner coto a ese creciente descontrol, el Congreso ultima una proposición de ley que fija algunos requisitos para subcontratar. La idea partió de Izquierda Unida hace ya varios años.

Los grupos parlamentarios se esfuerzan por sacar esta ley con el máximo acuerdo posible, aunque hay varios puntos de discrepancia. El PSOE, Izquierda Verde y ERC apoyan la existencia de un porcentaje mínimo de plantilla fija con la que debe contar toda subcontrata en este sector. De momento, el texto que ha elaborado la Comisión de Trabajo del Congreso de los Diputados, encargada de tramitarlo, fija una cuota mínima del 10% de indefinidos durante los 18 primeros meses de vigencia de la ley; un 20% entre el 19º y 36º mes y un 30% a partir del tercer año de vigencia.

Si la ley entrase en vigor a finales de año, hipótesis con la que trabajan los principales grupos, ese porcentaje se lograría a partir de 2009. Las obligaciones, en todo caso, sólo se aplicarán a las obras que se inicien una vez promulgada la ley. No afectarán a las que ya estén en marcha.

Empresas reales

"Procuramos que estas subcontratas se conviertan en empresas. Tratamos de evitar que una persona con un teléfono pueda ser subcontrata en este sector", explica Jesús Membrado, portavoz socialista en esta comisión. Joan Herrera de Izquierda Verde, añade: "Podríamos ser más exigentes en los porcentajes".

El Partido Popular discrepa de esta medida. "Que las empresas tengan un 30% de plantilla fija no garantiza que haya seguridad. A eso ayuda la formación". "Fijar porcentajes no es real", argumenta Andrés Ayala, portavoz del PP en la Comisión de Fomento. También CiU se opone a imponer empleados fijos: "No es efectivo establecer una plantilla fija; lo importante es delimitar la responsabilidad", señala Carles Campuzano, portavoz en la Comisión de Trabajo.

Un elemento que concita más apoyos es limitar a tres el número de eslabones que puede tener la en muchos casos interminable cadena de subcontratación. Las empresas encargan una actividad especializada a otra, que a su vez delega en una tercera y así sucesivamente. Con la entrada en vigor de esta ley, la tercera subcontratista ya no podrá compartir su actividad con otra. La norma se aplicará en el caso de empresas especializadas. Se entiende por tales, por ejemplo, las que realizan labores de excavación, montaje, acondicionamiento, instalación, pintura, saneamiento...

Existe la posibilidad de subcontratar con una cuarta empresa cuando concurran circunstancias "de fuerza mayor", es decir, elementos ajenos al desarrollo normal de la obra. Así, si una tormenta arrasa un edificio en construcción la empresa podrá recurrir a un cuarto nivel.

Hay dos colectivos a los que se les impide subcontratar en cualquier caso. Son los autónomos y las empresas sin labor especializada, cuya única función es proporcionar mano de obra a otras. Se trata de poner coto a la labor de estas sociedades, donde la responsabilidad se diluye a medida que se avanza en la subcontratación.

Se intensifican, además, las obligaciones de registro para las subcontratas. Todas tendrán que estar inscritas en el Registro de Empresas Acreditadas, que se desarrollará mediante un reglamento. Asimismo, toda obra deberá disponer de un libro de subcontratación en el que aparezcan todas las contrataciones realizadas para un proyecto. A esta información tendrán acceso, entre otros, el promotor, los técnicos de prevención laboral, las autoridades y los representantes de los trabajadores, lo que garantiza un mejor seguimiento de la actividad.

El texto considera como una infracción grave del subcontratista no llevar al día ese libro. También superar los niveles de subcontratación, vulnerar los derechos de información o aprobar una cuarta subcontratación excepcional cuando no existan condiciones para ello.

Los grupos entienden que mejorar el funcionamiento en este sector también requiere intensificar la formación de los trabajadores, por lo que todos deberán presentar una especie de carné que acredite sus conocimientos para trabajar en cualquier obra.

Suscríbete gratuitamente a nuestros boletines

Recibe noticias e ideas en Recursos Humanos.
Suscripción

Utilizamos cookies para ofrecer a nuestras visitas una mejor experiencia de navegación por nuestra web.
Si continúas navegando, consideramos que aceptas su utilización.