La llegada de más de 4,3 millones de inmigrantes a España desde 1998 no sólo ha influido decisivamente en el crecimiento de la economía, también retrasará el déficit del sistema público de pensiones desde 2012, cuando estaba previsto, a 2020 o 2025.

La inesperada llegada de más de 4,3 millones de inmigrantes a España desde 1998 no sólo ha influido decisivamente en el crecimiento de la economía, también retrasará el déficit del sistema público de pensiones desde 2012, cuando estaba previsto, a 2020 o 2025, según el Banco de España. El banco central, que utiliza fuentes de la Unión Europea, también subraya que los trabajadores extranjeros en España tienen un salario medio entre un 30% y un 40% inferior al de los nacionales, aunque eso no quiere decir que cobren menos por el mismo empleo.

En 1991 los expertos preveían que España tuviera este año 41,4 millones de habitantes. Error. En 2001, afirmaron que habría 42,1 millones de españoles. También se equivocaron. La cifra correcta hoy es de 44,1 millones. Este incremento de la población se ha producido, en un 73%, gracias a la masiva llegada de inmigrantes procedentes del norte de África, Latinoamérica y de los países del Este de Europa.

En algunos foros se había especulado con que este fenómeno acabaría con el problema de la solvencia financiera del sistema público de pensiones, ya que la edad media de los más de cuatro millones de inmigrantes llegados es baja. Según el Banco de España, esta situación aplaza el problema y, en lugar de producirse en 2012, retarda la crisis hasta 2020 o 2025 si no se toman medidas. Para 2050, los cálculos apuntan a que la situación se agudizará mucho más. El Banco de España se basa en los datos de Eurostat, la agencia de estadística de la Unión Europea.

Envejecimiento

El problema de fondo sigue siendo el mismo, es decir, la esperanza de vida ha aumentado mientras que la fecundidad ha caído con fuerza. Los inmigrantes, al llegar a España, tienen familias más numerosas que los nacionales. Sin embargo, los estudios sostienen que, en un plazo corto de tiempo, adoptan el papel social del país de acogida, por lo que reducirán el número de hijos.

Ahora, en España por cada 100 personas en edad de trabajar hay 24,5 pensionistas y se destina el 8,6% del producto interior bruto (PIB) al gasto en pensiones. La UE calcula que en 2050 habrá 67,5 pensionistas por cada 100 empleados (una parte de ellos de procedencia extranjera) y el Estado deberá gastar un 15,7% del PIB en este capítulo. Esta situación exigirá, según el Banco de España, elevar un 8,5% los impuestos. Al cierre de 2005, el 30% de las personas en edad de trabajar eran extranjeras.

El fenómeno de la inmigración en España ya tiene magnitudes comparables con los grandes movimientos internacionales. En Estados Unidos, tras las grandes migraciones de finales del siglo XIX había 10 extranjeros por cada 1.000 nacionales. En la gran explosión económica de Alemania, entre 1955 y 1973 (cuando acudieron allí los españoles) se llegó a la misma proporción. Ahora España está a punto de alcanzar esta cifra. El Banco de España considera, sin lugar a dudas, que sin los inmigrantes la economía no hubiera crecido tanto (por la aportación al consumo), la inflación habría sido más alta y el déficit exterior estaría en peor situación.

En cuanto al mercado laboral, los inmigrantes tienen un salario medio inferior en un 30% o 40% al de los nacionales. Las razones de esta situación son que trabajan en sectores con baja remuneración (el 33% se dedican al hogar, el 19% al campo y otro porcentaje muy alto a la construcción) y que tienen baja cualificación profesional. Según el Banco de España, en Estados Unidos se tardaron 19 años en igualar los salarios de los emigrantes con extranjeros, aunque en España ese tiempo será probablemente inferior.

No obstante, esta diferencia no significa, según el Banco de España, que a igual trabajo se remunere peor al extranjero. Al parecer, aún es pronto para conocer este nivel de detalle. Los expertos también apuntan que la productividad media de los inmigrantes es más baja que la de los nacionales por su baja formación.

También el banco central cree que en 2006 aparecerá, por primera vez en la Balanza de Pagos, el impacto negativo de las remesas, al ser mayores las salidas del dinero de los inmigrantes que las entradas de los emigrantes españoles en el exterior. Con los datos oficiales, aún son mayores las remesas que llegan a España (sobre todo de Estados Unidos) que las que salen, aunque es difícil conocer éstas porque algunas utilizan vías no oficiales.

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