La polémica provocada por el Contrato de Primer Empleo francés, ha servido para poner de relieve la situación precaria de muchos jóvenes europeos de otros países, que viven situaciones de desempleo y precariedad equivalentes. O incluso peores.

El Contrato de Primer Empleo promovido por el Gobierno francés ha provocado fuertes protestas de los jóvenes y los sindicatos en Francia. Pero no sólo eso. Ha servido para poner de relieve la situación precaria de muchos jóvenes europeos de otros países, que viven situaciones de desempleo y precariedad equivalentes. O incluso peores.

La tasa de desempleo de los jóvenes de entre 15 y 24 años en 2004 fue del 18,7% en la Unión Europea, casi el doble del paro general, que se mantuvo estable entorno al 9%, según el último informe anual de la Comisión Europea.

En la pasada Cumbre Europea, los Veinticinco decidieron abordar este problema y se marcaron como objetivo que a finales de 2007 todo joven que haya dejado la escuela y esté sin trabajo reciba, en el plazo de seis meses, una oferta laboral, de aprendizaje, de formación adicional u otras ayudas para facilitar su contratación.

Aunque hay que tener en cuenta que, en Europa, las políticas de empleo son competencia de los estados miembros, aunque existen unas recomendaciones en materia laboral, entre las que figura la llamada "flexiseguridad" sobre modalidades de empleo flexible, pero con protección social garantizada.

Sobre la situación en Francia, la Confederación Europea de Sindicatos (CES) se opone al Contrato de Primer Empleo francés, por considerar que fomentará la precariedad y el dumping (competencia desleal) social.

Algunas situaciones en Europa

En Italia, la reforma laboral, llevada a cabo por el actual Gobierno de centroderecha en 2003, "ha supuesto más precariedad para el mundo del trabajo" y menos expectativas de un empleo estable para los jóvenes, cuya tasa de desempleo alcanza un 24%, según cuenta el sindicato Cgil.

La conocida como "ley 30", que ha sido uno de los temas centrales en la actual campaña electoral italiana, no contempla la flexibilización del despido aunque introdujo 49 nuevos tipos de contratación.

El mercado laboral español está regido por la normativa de marzo de 2001, que establece el contrato indefinido de fomento del empleo para jóvenes desde los 16 a 30 años. Esta normativa sustituyó a la de 1997, año en que se eliminó el contrato de aprendizaje, conocido popularmente como contrato basura porque permitía a los empresarios pagar sueldos muy bajos y ofrecer contratos que no superaban los dos años.

En Alemania, cuyo índice de desempleo juvenil llegó al 15% en 2005, está establecido para todas las nuevas contrataciones un periodo de prueba de seis meses, pero existe la posibilidad de contratos limitados durante un máximo de dos años.

Los cristianodemócratas y socialdemócratas alemanes alcanzaron en noviembre un acuerdo, que aún no ha sido puesto en práctica, para eliminar los contratos limitados a dos años a cambio de ampliar el periodo de prueba a dos años, lo que, de hecho, dejaría las cosas como están.

En Reino Unido, el salario mínimo nacional es diferente según la edad del trabajador: de 16 a 17 años, 3 libras por hora (4,5 euros); de 18 a 21 años, 4,20 libras (6,3 euros); y a partir de 21 años, 5,5 libras por hora (8,25 euros). Además, existe la figura del aprendiz, a partir de los 16 años, que puede optar por los programas de aprendizaje, patrocinados por el Gobierno británico.

En el Reino Unido hay registrados 255.000 jóvenes aprendices y el índice de desempleo juvenil (entre 18 y 21 años) es del 11,5%, frente a la tasa nacional de un 5%.

En Austria, los jóvenes de entre 15 y 24 años en desempleo registrados en febrero por la Oficina de Empleo alcanzaban un 8,6%, frente al 8,9% de paro general. Sin embargo, el paro juvenil casi se ha doblado en los últimos cinco años, al pasar de 27.950 en el 2000 hasta 41.560 en 2005. Günther Zauner, responsable del servicio a jóvenes de la Cámara de Trabajadores de Austria, asegura que la juventud es el grupo más afectado por el llamado "trabajo precario".

En Hungría, el paro entre los jóvenes de entre 15 a 24 años alcanzó el 19,1% a fines de 2005, frente a la tasa general del 7,5%. El ministerio de Trabajo y Empleo de Hungría respalda a los jóvenes que buscan trabajo por primera vez a través del programa "Start", que apoya su empleo durante dos años con incentivos fiscales para los empresarios.

En Rumanía la tasa de desempleo según el Ministerio de Trabajo es de un 6,3%, porcentaje que no refleja la realidad de la situación laboral del país, del que han salido 2 millones de emigrantes en busca de trabajo en otros países.

Los jóvenes de Rumanía son una de las categorías sociales más descontentas con su nivel de vida y tienen grandes dificultades para encontrar trabajo, tener su propia vivienda y fundar una familia, pese a que el Estado les apoya con diversas medidas, incluida la subvención de los puestos de trabajo para graduados durante un año.

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