Con el mercado de trabajo en punto muerto, el Gobierno ha cerrado la puerta de entrada y ha abierto la de salida a los inmigrantes. Se está promoviendo el retorno de los extranjeros sin empleo y se están estrechando los cauces de entrada de inmigrantes.

La década y media de crecimiento económico continuado que vivió España hasta 2007, con un mercado de trabajo que parecía inagotable, nos convirtió en un destino privilegiado de la inmigración: de la nada a los 5,7 millones de extranjeros actuales. Roto ya el sueño del milagro español, la puerta se cierra ahora para los extranjeros.

El Gobierno concedió durante 2009 un total de 343.774 permisos de trabajo a extracomunitarios (los ciudadanos de la Unión Europea y de algunos países europeos como Suiza o las repúblicas bálticas disfrutan del derecho a la libre circulación). La crisis se nota y la cifra de autorizaciones es un 56% menor a la registrada en 2008, cuando se aprobaron 790.205 permisos.

Sin embargo, la gran mayoría de los permisos concedidos (más de 240.000, el 70%) corresponden a la renovación de papeles de extranjeros que ya trabajan en España. El Ministerio de Trabajo e Inmigración sólo ha dado durante todo el año pasado 18.675 permisos de trabajo de nueva concesión. La cifra de nuevos permisos se desploma un 84% en sólo un año en relación a los 119.774 aprobados en 2008 (que ya eran la mitad de los 240.092 que el Ejecutivo dio en 2007). El mercado manda.

Mercado de trabajo

Con el mercado de trabajo en punto muerto (y cuesta abajo), el Gobierno ha cerrado la puerta de entrada y ha abierto la de salida a los inmigrantes. El Ejecutivo está promoviendo el retorno de los extranjeros sin empleo y está estrechando los cauces de entrada de nuevos inmigrantes: recortando el contingente, ajustando el catálogo de profesiones de difícil cobertura...

La disparada tasa de paro, que en el primer trimestre de 2010 superó el 20% (la más alta de los países desarrollados), tiene parte de la respuesta a esta situación. En total, hoy hay más de 4,6 millones de desempleados y algunos expertos no encuentran inviable superar la barrera de los 5 millones.

Por si fuera poco, el nivel de desempleo inmigrante (tradicionalmente más alto por su elevado nivel de rotación) terminó 2009 al borde del 30%, una cota que se ha sobrepasado en el primer trimestre de este año, según la última Encuesta de Población Activa. La tasa de desempleo entre los extranjeros es pues más del doble de lo que marcaba a principio de 2008 y se sitúa más de diez puntos por encima de la de los españoles: del 18,01% entre enero y marzo.

Mientras los efectos de la crisis sigan siendo evidentes en forma de un creciente desempleo, el descenso de la cifra de nuevos permisos de trabajo parece garantizado. "Van a transcurrir unos años, probablemente una década, con poca inmigración. Durante es tiempo se producirá una recolocación de los inmigrantes parados que ya están aquí y también de sus hijos", sostiene Miguel Pajares, profesor de Antropología Social de la Universidad de Barcelona. "Aún tardaremos en pedir más mano de obra", sentencia.

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