Las nuevas tecnologías están haciendo que sea cada vez más difícil venderse a los directores de RH. El tradicional CV de papel en dos hojas con datos personales, académicos, experiencia profesional y otros detalles, como hobbies, tiene los días contados.

Las nuevas tecnologías están haciendo que sea cada vez más difícil venderse a los directores de Recursos Humanos. El tradicional Currículum Vítae de papel en dos hojas con datos personales, académicos, experiencia profesional y otros detalles, como hobbies, tiene los días contados. Las empresas han encontrado en los portales de búsqueda de empleo una herramienta eficaz para agilizar los procesos de selección y ahorrar costes, pero donde las posibilidades del candidato de lucirse se limitan.

Este sistema «ofrece a las compañías múltiples ventajas como ahorro de costes, recepción de candidaturas internacionales, rapidez en la recepción de las mismas, criba instantánea, facilidad de acceso a las ofertas, sencillez para clasificar la información o interacción entre empresas y candidatos», explica Gustavo Núñez, director general de Nielsen NetRatings España. Según datos de la consultora, el 81,1% de las búsquedas de empleo se hace a través de Internet, el 71,5% de las bolsas de empleo y el 63,3% de la incorporación al Inem (los canales no son excluyentes).

Infojobs es actualmente el portal más utilizado y ya cuenta con más de tres millones de CV en su base de datos. Según las últimas cifras de Nielsen NetRatings, entre noviembre de 2005 y enero de 2006, 3,1 millones de personas accedieron a través de su hogares a los portales de búsqueda de trabajo, un 82,5% más que en el mismo periodo del año anterior. Infojobs fue el más visitado con 1,85 millones de accesos, seguido de Infoempleo, con 701.000 accesos.

Un formato limitado

En estos sitios, la estructura del CV está predefinida y lo que antes se tardaba en leer tres minutos ahora se invierten tres segundos. Este panorama obliga a los candidatos a ser más concisos y claros para conseguir captar la atención del reclutador. Si antaño el temor era que el currículo se perdiese entre los despachos o terminase en la basura, ahora el desafío está en saber adaptarse al nuevo formato.

El cibercurrículo o CV online se elabora a partir de unas pautas fijadas, con lo que no hay margen para explayarse en la experiencia. Respuestas predefinidas para preguntas concretas. Además, las empresas suelen plantear tres o cuatro cuestiones previas que sirven como primera criba para leer o no el CV. «Hay que pensar muy bien las respuestas, dedicándoles tiempo. Aquí, el candidato se la juega», explica Nicsabel Aparcedo, de Humanus Consulting.Y es que la revisión de los datos es mucho más rápida, por lo que el descarte se hace en segundos.

Pero no sólo las empresas cuelgan sus ofertas en sitios ad hoc, cada vez es más habitual que en sus web corporativas den la posibilidad de enviar solicitudes de trabajo. La ventaja del envío del CV a través del correo electrónico es que las posibilidades de que se pierda en el camino desaparecen. Sin embargo, conseguir que el currículo llegue finalmente a las manos del director de Recursos Humanos es, si cabe, más complicado. Si en el modelo tradicional la carta de presentación era un mero trámite, ahora se convierte en la llave de entrada. El programa más adecuado para adjuntar el CV es Word. Eso sí, cuidado con enviar un virus al reclutador.

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