Una de las consecuencias de la reforma laboral es que las empresas van a tener que hacer frente a una considerable complicación en el capítulo de la contratación en los convenios, para distinguir qué es un puesto de trabajo fijo de uno temporal.

Una de las consecuencias más importantes de la reforma laboral es que, por regla general, las empresas van a tener que hacer frente a una considerable complicación en el capítulo de la contratación en los convenios, para distinguir qué es un puesto de trabajo fijo de uno temporal. Ésta es una de las conclusiones más importantes que se desprenden del encuentro sobre la reforma laboral que ayer celebró el despacho Cuatrecasas.

El acuerdo entre el Gobierno, la patronal CEOE y los sindicatos CCOO y UGT establece dos medidas importantes para intentar evitar el “abuso” en el encadenamiento de los contratos temporales. Por una parte, la consideración automática como trabajadores indefinidos de todos aquellos que, dentro de un periodo de treinta meses, superen lo veinticuatro meses como empleados temporales con dos o más contratos, para un mismo puesto de trabajo y en una misma empresa.

Y en segundo lugar, el acuerdo emplaza a los empresarios y a los sindicatos a que negocien en los convenios medidas para evitar la “utilización abusiva” de contratos temporales con distintos trabajadores para un mismo puesto de trabajo.

En este contexto, Juan Antonio Linares, socio del Despacho Cuatrecasas, estima que la reforma obligará a las empresas a agudizar el ingenio en la negociación en el convenio para “convencer” a sus representantes sindicales de cuáles son sus necesidades de trabajo temporal, y a definir qué puestos responden a estas características.

Con la reforma “resucitará el concepto de puesto de trabajo fijo, que había desaparecido en los últimos años por el crecimiento de la contratación temporal”, de la misma manera que, para cubrir el empleo eventual, “las empresas tendrán que determinar sus necesidades de producción, crear la figura jurídica sobre el tipo de contrato que necesitan, jugar con la movilidad funcional y convencer al comité de empresa.

A cambio, las compañías tendrán que comprometerse a la transformación de determinados porcentajes de trabajadores en indefinidos. Como reflejan también las fuentes consultadas de Agett, la patronal de las grandes empresas de trabajo temporal, la reforma ampliará las funciones de estas compañías para que puedan ayudar a sus clientes a definir la consideración de un trabajo eventual.

Para Eduardo González Biedma, consejero de Cuatrecasas, la segunda reforma importante es la ampliación de la protección para los trabajadores acogidos al Fondo de Garantía Salarial. Entre otras, las medidas que se recogen aumentarán la indemnización por despido, desde los veinticinco a los treinta días por año de servicio, y se ampliarán las causas de la extinción laboral por las que el trabajador puede acogerse a esta protección. “Ahora, en época de crecimiento, es fácil es soportar el gasto, pero la reforma puede pasar factura si vienen mal dadas”, opina González.

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