España fue el país que más inmigrantes legales recibió en 2004 respecto a sus vecinos europeos. Un total de 645.000 personas llegaron a suelo español en esta fecha, un 50,36% más que el año anterior. El número de trabajadores foráneos alcanzó 1.977.300.

No muy por detrás figura Alemania, que en ese mismo periodo registró a 602.200 inmigrantes legales. Esta cifra, que recoge una tendencia al alza del flujo migratorio en España, es extrapolable al conjunto de países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Según este organismo, entre 3 y 3,5 millones de personas obtuvieron permisos de residencia de larga duración en 2004, según recoge su informe anual sobre perspectivas de migraciones internacionales, en el que analiza los flujos migratorios con destino a los 30 países más desarrollados.

En España, el número de trabajadores extranjeros alcanzó 1.977.300 personas, en su mayoría procedentes de Marruecos, Ecuador y Colombia. De ellas, 908,000 eran mujeres. La OCDE señala que los flujos migratorios están registrando un fenómeno de feminización.

En Estados Unidos, la inmigración de larga duración aumentó un 34% en este periodo, un 28% en Italia y un 24% en Reino Unido, si bien países como Finlandia, Alemania o Nueva Zelanda han visto reducir el número de inmigrantes. Y a diferencia de hace veinte años, el volumen de inmigración que llama a las puertas de este selecto club por razones de asilo político se ha reducido en concreto el 35%. En definitiva, el trabajo y el reagrupamiento familiar marca los flujos migratorios hacia los países ricos, que filtran a sus inmigrantes en función de su cualificación. A diferencia de la percepción generalizada, 'Europa recibe gran número de personas altamente cualificadas ', estima la OCDE. La cuestión ahora es saber 'si los países europeos aprovechan suficientemente este tipo de inmigración ', en referencia al problema de homologación de títulos de la mayor parte de estos trabajadores, que no ejercen al nivel que les corresponde. El análisis subraya la ineficacia del establecimiento previo de cuotas por parte de los países receptores de inmigrantes si no se tiene en cuenta la entrada de extranjeros por razones humanitarias o por reagrupamiento familiar, así como la entrada clandestina.

En busca de mano de obra cualificada

España a diferencia de países con larga tradición en materia de inmigración como Francia, Alemania, Bélgica u Holanda, filtra a sus inmigrantes por razones laborales y por la necesidad de compensar la raquítica tasa de natalidad. 'España gestiona su inmigración a través del Ministerio de Trabajo y no de Interior ', se felicita Jean-Pierre Garson, jefe de la sección de flujos migratorios en el ámbito de la OCDE.

Ahora bien, si este país en la actualidad recibe mano de obra 'poco o medianamente cualificada ', en el futuro marcará una tendencia hacia la recepción de inmigración con un alto nivel de cualificación 'para seguir siendo competitiva '.

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