El ex secretario de Estado de EEUU trabajó como asesor y responsable de temas de seguridad a las órdenes de 4 presidentes de Gobierno. Y de todos ellos aprendió algo. Lo ha explicado en Madrid, durante una conferencia que ofreció en Expomanagement.

El ex secretario de Estado de Estados Unidos Colin Powell, de 69 años, trabajó como asesor y responsable de temas de seguridad a las órdenes de cuatro presidentes de Gobierno. Y de todos ellos aprendió algo. Del primero, Ronald Reagan destacó su capacidad para visualizar los temas. 'Iba siempre por delante de los demás, simplificaba las cuestiones más complejas. No entraba en los detalles ', explicó Powell ayer a los 2.000 asistentes a la conferencia sobre el desafío de ser líder, que ofreció en ExpoManagement, un congreso anual que se clausura hoy sobre gestión y dirección de empresas en Madrid.

Con mucho humor, recordó las reuniones matinales que tenía con Reagan en su despacho de la Casa Blanca. 'Me perturbaba ir a verle, hablarle, porque no me prestaba atención. Yo le contaba mis problemas, pero él miraba las rosas, el jardín, volvía a mirar las rosas, y al final me decía que las ardillas se estaban comiendo las nueces. Decía que no me había contratado para que le contara mis problemas, sino para que los resolviera. Era una persona que se apoyaba en la gente. Se preocupaba de contratar a buenos asesores '.

El siguiente presidente con el que trabajó fue George Bush padre. 'Era diferente. No tenía visión de las cosas, pero acabó con la guerra fría, ayudó a la unificación de Alemania, acercó los rusos a Occidente. En su presencia se discutía mucho, incluso acaloradamente, pero él nunca se implicaba. Escuchaba y luego tomaba una decisión, que solía ser buena y sólida '. Bajo su mandato, estalló la crisis de Panamá. 'Fui a ver al presidente y le dije que debíamos hacer algo con las fuerzas defensivas de Panamá. Nunca desarrollamos un plan estratégico, surgió la crisis y actuamos. Le dije que en tres días podía enviar a 28.000 soldados. Me hizo dos preguntas, pero no participó en el debate '.

Después llegó Bill Clinton, del que Powell recordó su verborrea. 'Hablaba, hablaba y hablaba '. 'También tenía una visión amplia de los hechos '.

Y por fin llegó el turno de evaluar a su último jefe, George W. Bush, con el que fue secretario de Estado hasta finales de 2004. 'Tiene una visión marcada, como Reagan o como su padre. Aunque haya diferentes opiniones, el presidente decide lo que se hace en todo momento. Tiene tendencia a escuchar diferentes argumentos, pero al final quien toma la última decisión es él '. También reconoció que la forma de expresarse sorprende mucho en Europa. 'Tiene una manera clara de hablar, como cuando dice que las fuerzas del mal nos atacan. Eso ofende a los europeos, pero él quiere ser más instintivo que los otros '.

Colin Powell, que ahora se dedica a ofrecer conferencias sobre cómo enfrentarse a crisis, cómo generar confianza y la relación que existe entre el ejército y el mundo de las empresas, defendió lo que denomina 'liderazgo pragmático '. Para explicarlo aseguró que no le gustan muchas de las decisiones que toma el presidente ruso Vladimir Putin. Ha discutido con él en varias ocasiones, pero no por ello ha roto relaciones con él, ni ha dejado de tratar cuestiones esenciales. 'Lo que hay que hacer ahora es alentar a los rusos para que sigan el camino adecuado ', afirmó.

Qué hacer cuando llega el retiro

Colin Powell se retiró de la política hace año y medio. Y desde el primer día fue consciente de que tenía que prepararse para la nueva etapa que emprendía. 'Dejas de ser alguien importante, pero lo que hay que hacer la primera mañana después de retirarse es planear la transición '. Señaló que hay que estar abierto a nuevas perspectivas. 'Es la manera de tener éxito ', porque, en su opinión, el liderazgo es siempre el mismo. 'Se trata de que las personas estén tan apasionadas con esa visión como lo está el líder '. Para Powell, los grandes líderes son los que inspiran a los demás, porque los que hacen el trabajo son sus seguidores. 'Ellos son los que encienden la chispa. Hay que preparar a los soldados para que completen la misión '.

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