El cooperativismo enfatiza los valores que sitúan a la persona en el centro de la gestión y no al capital. Aplicar la práctica "un socio, un voto", hace compatible la función directiva con la dimensión social.

Si nadie cuestiona las estructuras democráticas de una sociedad moderna, ¿por qué la empresa sigue siendo un mundo dentro de este planteamiento participativo? En la empresa desarrollamos nuestra actividad profesional y en ella pasamos una buena parte de nuestra vida, ¿por qué no podemos participar en sus decisiones? Las tendencias más recientes del management apuntan la necesidad de potenciar el talento y la implicación creciente del equipo en la estrategia empresarial como condiciones ineludibles del éxito, ¿por qué en la mayoría de casos estos planteamientos quedan en papel mojado, mientras proliferan la precariedad y la consideración de los costes laborales sólo como una magnitud a minimizar?

Son apenas algunas de las contradicciones que vivimos día a día en el mundo profesional y, la verdad, con pocos visos de cambio. En la empresa cooperativa, sin embargo, afirman que estas contradicciones se han superado en buena manera con sus planteamientos. Con todo, para mucha gente la cooperativa sigue siendo una rara avis."Sí, es cierto, pero no nos debería parecer algo extraño, ya que lo único que hace la cooperativa es llevar y aplicar los valores de la democracia y la participación a la actividad empresarial", comenta Xavier López, director general de CLADE, grup empresarial cooperatiu. Y, en tiempos de globalización de la economía, ¿es viable? "Sí, la globalización puede ser una oportunidad para el cooperativismo si es capaz de crecer, generar alianzas y grupos, pero también puede ser una amenaza, si tiende a mantener estructuras pequeñas y atomizadas", responde.

"Es bueno no olvidar que en la empresa siempre hay una doble dimensión: las personas y la eficiencia. La clave está en como se gestiona el impacto que tiene el ser eficiente en las personas. En este sentido, el cooperativo es un modelo muy moderno, ya que la integración del capital humano en el proyecto empresarial es muy alta. Por tanto, ello debe redundar en los resultados", comenta Eduard Brull, director general de Grup Qualitat. También hay autocrítica, y ello es importante. "El cooperativismo no es el mundo ideal. Criticamos lo que las empresas predican y luego no llevan a la práctica, pero en las cooperativas también es complejo aplicarlo. Cuando entra una persona, viene a trabajar, no entra como cooperativista. Nuestro reto empieza aquí. Cómo lo llegamos a implicar en la vida cooperativa, en el perfil social de todos. Hacerle ver las ventajas", explica Miquel Angel Oliva, director general de Abacus.

Estas ventajas pueden sintetizarse en el reparto de beneficios en función de lo que se ha decidido entre todos; en poder incidir a través de las personas que se deleguen en las decisiones estratégicas; en una mayor transparencia; en más estabilidad laboral, ya que hay un compromiso de mantenimiento del puesto del socio; en que el componente de innovación es más abierto que en otro tipo de empresas y, sobre todo, en una vertiente transformadora de entender y plantear las relaciones laborales, una transformación centrada en las personas...

De todos modos, los tópicos ahí están. Hay quien se pregunta, ¿cómo se le va a prestar dinero a una empresa regida por una asamblea? "Esta batalla de las entidades financieras la hemos ganado", dice Oliva, mientras López añade que "el modelo cooperativo que defendemos es el que separa totalmente la vertiente societaria de la ejecutiva". En este modelo cooperativo la asamblea de socios hace de junta de accionistas, mientras el consejo rector adopta el papel de consejo de administración.

El director general lidera la estrategia enjel día a día y rinde cuentas al consejo rector.

Ermen Llobet, socio fundador de Ecotècnia, apunta un aspecto clave. "La diferencia entre la cooperativa y el resto de empresas es de altura de gestión, no tanto de modelo. A nivel ejecutivo, no hay diferencias en el modelo de gestión, sino en el estilo, que es mucho más involucrador. Un directivo medio, por ejemplo, encuentra un valor añadido superior en la cooperativa, ya que puede catapultar más sus conocimientos. Sus esfuerzos se ven recompensados por un alto nivel de participación en la empresa". Para Brull, "el director general de una cooperativa afronta los mismos problemas que sus competidores, pero nuestra gente está implicada de forma más natural en el proyecto. La Responsabilidad Social, que en muchos casos no es más que un maquillaje en muchas empresas, para nosotros está en el centro de la actuación. Por lo menos, tenemos los instrumentos para ir por el buen camino".

Uno de los aspectos complejos es el del abanico salarial en la cooperativa. Oliva explica que "hace tres años la escala salarial era de uno a tres y no podíamos retener talento. Se ha pasado a otra de uno a 6,8, haciendo mucha pedagogía hasta que la gente lo ha entendido y aprobado". Para Brull, "en la retribución tendemos a ser más espartanos que el mercado y hemos de ser competitivos". Pone como ejemplo a seguir el de Mondragón. "Es un sistema que funciona bien. La banda baja está algo por encima del mercado y la banda alta algo por debajo".

Llobet cierra la reflexión, "los valores están en la base del modelo cooperativo. Venimos de un siglo dominado por ideologías y debemos enfatizar los valores que derivan de situar la persona en el centro de la actuación y no al capital".


Siete principios para el siglo XXI

Una cooperativa es una asociación autónoma de personas que se agrupan voluntariamente para satisfacer sus necesidades y aspiraciones económicas, sociales y culturales comunes, mediante una empresa de propiedad conjunta y de gestión democrática. La Alianza Cooperativa Internacional, creada en 1895, ensu último congreso de Manchester (1995) adoptó la "Declaración sobre la identidad cooperativa", que incluye un conjunto revisado de siete principios que pretenden servir de guía alas organizaciones a principios del siglo XXI.

  1. Adhesión voluntaria y abierta Son organizaciones voluntarias, abiertas a todas las personas capaces de utilizar sus servicios y dispuestas a aceptar las responsabilidades de ser socias, sin discriminación social, política, religiosa, racial o sexual.
  2. Gestión democrática Las cooperativas son organizaciones gestionadas democráticamente por las personas que son socias, quienes participan activamente en el momento de establecer políticas y tomar decisiones. Las personas escogidas para representar y gestionar las cooperativas son responsables ante los socios. Se ejerce la igualdad en el derecho a voto: un socio, un voto
  3. Participación económica Los socios contribuyen equitativamente al capital de las cooperativas. Una parte de este capital es propiedad común de la cooperativa. Por otra parte, los socios reciben una compensación limitada en relación al capital aportado y son quienes asignan los excedentes para el desarrollo de la cooperativa, mediante la creación de reservas, una parte de las cuales no pueden ser repartidas, para beneficiar a los socios en proporción a sus operaciones con la cooperativa y para apoyar otras actividades que se aprueben.
  4. Autonomía e independencia Las cooperativas son organizaciones autónomas de autoayuda gestionadas por los socios. Si firman acuerdos con otras organizaciones, gobiernos incluidos, o si consiguen capital de fuentes externas, lo hacen en términos que aseguren el control democrático por parte de la masa social y mantengan la autonomía cooperativa.
  5. Formación e información Las cooperativas proporcionan educación y formación a los socios, a los representantes elegidos, alos cargos directivos y a los trabajadores para que puedan contribuir de manera eficaz al desarrollo de las cooperativas. Éstas informan al gran público, especialmente a los jóvenes y a los líderes de opinión, sobre la naturaleza y los beneficios de la cooperación.
  6. Cooperación entre cooperativas Las cooperativas sirven a su tejido social de la manera más eficaz, posible y refuerzan el movimiento cooperativo, trabajando conjuntamente con estructuras locales, regionales, nacionales e internacionales.
  7. Interés por la comunidad Las cooperativas trabajan para conseguir el desarrollo sostenible de sus comunidades mediante políticas aprobadas por su tejido social.


El peso en Catalunya

  • Catalunya, con más de 7.000 cooperativas activas es la comunidad con mayor número de España, representando el 26% del total.
  • Las cooperativas catalanas producen anualmente alrededor del 6% del PIB de Catalunya, mientras representan el2% del empleo y tienen una tasa de temporalidad menor que la media.
  • El perfil de la cooperativa catalana es de pequeña y mediana empresa, con una clara tendencia hacia una dimensión más mediana
  • No hay una sola comarca catalana que no tenga presencia cooperativa. En Barcelona están el 70.35%, en Tarragona, el 11,78%, en Lleida el 11,49% y en Girona, el 6,39%.
  • En Catalunya hay un millón de personas vinculadas al mundo cooperativo, en la suma de socios de trabajo y consumo. Así pues, el 15% de los catalanes son socios de alguna cooperativa como socios trabajadores o socios consumidores.

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