La eliminación de barreras arquitectónicas para facilitar el acceso a personas con discapacidad en los nuevos edificios de oficinas es ya una normativa de obligado cumplimiento. IBM, Bankinter o Indra destacan por estar a la vanguardia en este tema.

A las barreras que tienen que superar las personas con discapacidad para integrarse en el mercado laboral, hay que añadir las que deben sortear para entrar en la oficina: las arquitectónicas. Paul McNicholl, arquitecto del estudio DEGW Madrid, explica que “se empezó a prestar atención a los problemas de los discapacitados en su entorno físico de una manera seria a partir de finales de la década de los 80. La mayor parte de la legislación al respecto es más reciente”.

McNicholl afirma que “se ha podido comprobar un mayor nivel de conciencia de los problemas que causa la discapacidad por parte de los clientes en los últimos años, junto con el desarrollo de los conocimientos específicos de los expertos en este campo y su reflejo en la proliferación de normativas obligatorias u otros textos sobre estos temas”.

A la vanguardia

Algunas empresas destacan por estar a la vanguardia en la búsqueda de soluciones para integrar a empleados discapacitados en su trabajo, “adelantándose y superando el mero cumplimiento de la legislación obligatoria”, añade. Existen subvenciones oficiales que compensan la dotación de puestos para empleados disminuidos, física o intelectualmente. En este sentido, “en algunos proyectos recientes para centros de atención al público de empresas del Grupo Telefónica, se han preparado unas zonas de trabajo con menor densidad de posiciones y con algunas mesas accesibles para sillas de ruedas, precisamente para crear unidades de trabajo de acuerdo con este criterio”, dice McNicholl. La parte negativa es la dificultad “para estar al día con la normativa relacionada con la supresión de barreras arquitectónicas y otros aspectos del diseño del entorno para los discapacitados, sobre todo cuando se está trabajando en proyectos en distintas comunidades autónomas”, añade.

Carmen Bonet lleva veinticuatro años trabajando en IBM, la firma de tecnologías de la información. Su ceguera no le ha impedido desarrollar su actividad en las oficinas de esta compañía gracias a que ha contado con la tecnología apropiada desde el primer día, “ahora mucho más avanzada”, aclara. Además de otras funciones, Bonet es responsable de la atención a personas con discapacidad de la firma: “Hay varias en silla de ruedas y también sordos”, afirma. El edificio de IBM en Madrid cuenta con cuartos de baño adaptados en todas las plantas, entradas accesibles para que las personas con discapacidad física puedan moverse por el edificio sin problemas y ascensores con sistema de voz.

El proyecto Accesibilidad en Bankinter tiene en cuenta a su red de oficinas. A finales de 2005, el 63 por ciento de las sucursales del banco eran centros plenamente accesibles. El objetivo de la entidad es llegar al cien por cien.

Avances

En esta red física se han acometido sustanciales avances eliminando diferencias de nivel, mejorando el sistema de apertura de las puertas, dotando a las sucursales de mobiliario exento de aristas y puntas, y creando espacios transitables para una buena circulación interior. “Todo ello con el objetivo de construir un banco sin barreras y dar un servicio de calidad y en iguales condiciones para todo el mundo”, afirma Blanca Herranz, directora de acción social de la entidad.

En este proyecto se contempla la creación de una oficina piloto que “sea modelo de accesibilidad y que dispondrá de los avances y facilidades de acceso y atención para personas con una discapacidad máxima, no sólo visual”. Está situada en Madrid, en un edificio propiedad de Fundación Once, que ha colaborado en la definición y habilitación de la misma. La dirección y gestión de la oficina corre a cargo de una persona con discapacidad de la plantilla de Bankinter.

De los siete mil trabajadores de Indra, la compañía de tecnologías de la información, sesenta y cuatro tienen alguna discapacidad de tipo sensorial o física. Yolanda Bueno, gerente de relaciones laborales y servicios de prevención de riesgos de la firma, explica que “los tres centros de trabajo nuevos que vamos a inaugurar en España cumplen con la normativa que exige la eliminación de cualquier tipo de barrera arquitectónica”. En cuanto a los edificios más antiguos, “vamos adaptándolos poco a poco en función de la incorporación de personas con discapacidad. Incluso tenemos en cuenta las zonas de evacuación en la asignación de sus puestos de trabajo”.


Cómo sortear las barreras arquitectónicas

Según Paul McNicholl, arquitecto de DEGW Madrid, se están desarrollando normativas de obligado cumplimiento, tanto a nivel nacional como de las comunidades autónomas que, entre otras cosas, contemplan:

  • Accesibilidad en el entorno de los edificios.
  • Reservas de un número determinado de plazas de aparcamiento (una de cada cincuenta) con dimensiones adecuadas para maniobras de sillas de ruedas en las inmediaciones de los edificios o en los garajes y que estén próximas a ascensores aptos para personas con discapacidades.
  • Recorridos libres de barreras arquitectónicas hasta el interior de los edificios, evitando bordillos elevados, peldaños y salvando desniveles con rampas de pendientes (normalmente no superiores a un ocho por ciento).
  • Puertas y pasillos de un ancho libre suficiente.
  • Ascensores con cabinas y puertas con dimensiones que faciliten el acceso y maniobra de sillas de ruedas hasta todos los niveles de un edificio (con botoneras a alturas alcanzables).
  • Aseos con capacidad para sillas de ruedas, lavabos sin pedestal, grifería de tipologías y disposición para que su uso resulte cómodo, asideras para facilitar las maniobras, etcétera. Aunque la existencia de un único aseo de estas características en un lugar accesible de un edificio resulte suficiente para satisfacer la normativa mínima, deben existir en todos los niveles para que la persona con discapacidad no resulte perjudicada respecto al resto de los empleados.
  • Mostradores, ventanillas y muebles de atención al público con altura que permita que una persona en silla de ruedas pueda realizar sus gestiones con comodidad.
  • Pavimentos antideslizantes.
  • Utilización de pavimentos de texturas y colores diferenciados para avisar de la proximidad de escaleras, rampas, etcétera (pensando en usuarios con capacidades sensoriales disminuidas).
  • Uso de colores distintivos y señalización informativa clara para ayudar en los desplazamientos, tanto en uso normal como en caso de emergencia.
  • Colocación de elementos de protección y pasamanos a distintas alturas, adaptándose a las necesidades dispares de los usuarios.
  • Evitar obstáculos que invadan recorridos a alturas no perceptibles por personas con vista deficiente (papeleras, extintores, etcétera).
  • Utilizar alumbrado a niveles correctos, evitando falta de uniformidad, deslumbramiento o reflejos.
  • Sistemas sonoros de alarmas de incendio, megafonía y sus equivalentes luminosos, tanto para personas con problemas de vista como auditivos.

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