Cinco meses después de la entrada en vigor de la Ley de Prevención del Tabaquismo, la única forma de saber cómo está funcionando la norma sobre el terreno es sumergirse en el crisol de encuestas que diferentes empresas y colectivos han empezado a hacer.

Para los médicos es demasiado permisiva. Para los hoteleros, demasiado estricta. Los empresarios se quejan de pérdida de productividad; los trabajadores que fuman, de incomodidad. La población no fumadora cree que hay demasiados lugares con humo; la fumadora asegura sentirse acosada por las prohibiciones. Cinco meses después de la entrada en vigor de la Ley de Prevención del Tabaquismo, la única manera de saber cómo está funcionando la norma sobre el terreno es sumergirse en el crisol de encuestas que diferentes empresas y colectivos ha comenzado a realizar en sus respectivos ámbitos y comparar conclusiones y resultados.

'El 54% de los empleados que hasta enero mes de entrada en vigor de la ley fumaba en sus centros de trabajo declara haber trasladado el hábito a la calle en horario laboral ', señalan fuentes de la empresa de trabajo temporal Alta Gestión, que ha llevado a cabo una encuesta entre sus propios trabajadores. Seis de cada diez fumadores entrevistados por la compañía asegura que no piensa dejar de fumar, mientras que el 51% tiene claro que la respuesta empresarial a la nueva normativa debería ser facilitar más minutos para las pausas del tabaco. No es el único dato: casi un 16% declara seguir fumando en los cuartos de baño de las empresas.

Abandonar el hábito

Junto a esas cifras de fumadores empedernidos, el estudio de Alta Gestión cifra en un 41% el porcentaje de aquellos que tras la entrada en vigor de la ley han optado por apagar su último cigarrillo. Una cifra algo menor que la aportada por la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria, que asegura que un 46% de los pacientes de Atención Primaria ha procurado vencer su adicción en los últimos cinco meses. Otro 50%, además, se plantea hacerlo en los próximos seis meses. 'La ley se ha convertido en un motor que ha favorecido que centenares de miles de fumadores decidan abandonar el tabaco. Sin embargo, aún se puede avanzar más por mejorar la salud de los fumadores y no fumadores, por ejemplo, ampliando la restricción del consumo del tabaco en los espacios públicos compartidos, una reforma en la que trabajamos para proponer el año que viene ', aseguraba hace unos días el presidente de la entidad, el doctor Luis Aguilera.

La lectura de los más de 18.500 médicos de familia que representa esta sociedad médica es opuesta a la que realiza otro de los sectores afectados por la entrada en vigor de la norma: los hosteleros. Colectivos como la Asociación Madrileña de Empresarios por la Calidad del Ocio se han quejado a lo largo de estos últimos meses de la falta de concreción de la ley en cuanto a la creación de las zonas de fumadores en los hoteles, restaurantes y bares, una medida que los locales con una superficie superior a 100 metros cuadrados deberán cumplir a partir del 1 de septiembre. 'No se han definido los criterios para la realización de las obras de adaptación de las zonas de fumadores, lo que está provocando absoluta seguridad e incertidumbre ante la imposibilidad de cumplir los plazos que marca la ley ', señalaba hace algún tiempo su presidente, Dionisio Lara.

También los clientes de hoteles y restaurantes tienen su propia visión sobre el universo que ha dibujado la normativa. Según una encuesta realizada por la compañía Aire Limpio, más de la mitad de los fumadores se niega a ir a un restaurante o bar donde le prohíban fumar, frente a un 35% que sigue frecuentando el local independientemente de la prohibición. Junto a este dato, el informe revela que hay un 37% de ciudadanos a los que la legislación antitabaco les resulta excesivamente restrictiva, frente a un 49% que la considera adecuada y un 5% para quienes no es represiva 'en absoluto '. Entre quienes bendicen la normativa destacan dos grupos bien diferenciados: el de los mayores de 65 años y el de las amas de casa. Entre quienes la rechazan figuran los estudiantes y los desempleados.

Los médicos piden mayor severidad

Hosteleros y médicos se han convertido en antagonistas en cuanto a un aspecto muy concreto de la ley antitabaco: el de las separaciones entre las zonas de fumadores y no fumadores en los restaurantes.

Mientras diversas asociaciones de empresarios hosteleros han defendido la posibilidad de realizar esas separaciones sin tener que construir muros u otras barreras físicas, los facultativos insisten en la necesidad de no andar con medias tintas y abogan por endurecer la normativa. 'La ley debe ser clara y no presentar ambigüedades, con señales visuales evidentes y responsabilidades claras y ampliamente reconocidas ', aseguraba la semana pasada el doctor Francisco Camarelles, coordinador del Grupo de Abordaje del Tabaquismo (GAT). Camarelles insistió en su apoyo a los espacios sin humo 'sin restricciones de ningún tipo ' y puso como ejemplo las experiencias en este sentido de otros países, como Irlanda, Noruega e Italia, donde el apoyo a la legislación antitabaco ha aumentado tras su introducción. Para el GAT, en España se habrían podido evitar confusiones si se hubiese optado por una prohibición absoluta en todos los ámbitos. Y pone el ejemplo de los centros de trabajo, donde la prohibición total de fumar está siendo aplicada de forma uniforme y sin problemas.

Antes de dejarlo

Aunque nadie duda de que las ventajas que tiene vencer la adicción al tabaco son incomparablemente mayores que las molestias que provoca el proceso, conviene estar informado de los problemas que pueden experimentarse cuando se inicia la deshabituación. No en vano un cigarrillo es un producto compuesto por más de 50 carcinógenos conocidos y un centenar de sustancias dañinas.

  • Ganar peso. Según el Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo (CNPT), los fumadores pesan de promedio tres kilos menos que los no fumadores. Al dejar el tabaco, aproximadamente la mitad de los fumadores engorda, aunque ese exceso de peso se controla con dieta y ejercicio.
  • Depresiones. El CNPT recomienda a los médicos estudiar el historial psiquiátrico de los adictos para analizar qué factores pueden afectar a la terapia antitabaco.
  • Recaída. La recaída es un proceso habitual en los fumadores. Los médicos deben explicar que la nicotina es una sustancia altamente adictiva y que cuántas más veces se intente dejarlo, más posibilidades hay de conseguirlo.

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