La empresa de nuestros tiempos deberá moverse en un entorno radicalmente diferente, entrando de lleno en la Sociedad del Conocimiento. Son aquellos elementos relacionados con las capacidades y las actitudes los que realmente favorecen la competitividad.

La creciente complejidad de la dinámica de la competitividad empresarial obliga a las empresas a desarrollar estrategias de diferenciación frente a sus principales competidores para obtener fuentes de ventaja competitiva sostenibles en el largo plazo. Es evidente que las fórmulas de éxito que se siguieron en el pasado resultan inadecuadas para hacer frente a los nuevos retos. Como dijo acertadamente Albert Einstein: "se requieren nuevas formas de pensar para resolver los problemas creados por las viejas formas de pensar".

La empresa de nuestros tiempos deberá moverse en un entorno radicalmente diferente a aquel en el que hasta ahora ha vivido, entrando de lleno en la Sociedad del Conocimiento. Aquellas compañías que mejor gestionen su capacidad de aprendizaje serán las que más probabilidades de éxito tengan en su anticipación y adaptación al cambio. Las empresas deben hacer de la innovación y la creatividad elementos intrínsecamente ligados a su estrategia y a su praxis diaria y desarrollar capacidades para desaprender el conocimiento obsoleto existente.

Acceso a Editorial Observatorio: http://www.editorialobservatorio.com

Publicado en el número 3 de la revista, de junio de 2006.

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