La última propuesta en materia de formación para empresarios es la que ha puesto en marcha una consultora de gestión comercial y marketing donde los asistentes realizan una serie de actividades prácticas en el contexto de una ONG.

La última propuesta en materia de formación para empresarios es la que ha puesto en marcha una consultora de gestión comercial y marketing donde los asistentes realizan una serie de actividades prácticas en el contexto de una organización no gubernamental. No se trata tanto de trabajar los valores solidarios como de profundizar en asuntos de aprendizaje de habilidades comerciales y directivas, pero haciéndolo en un entorno que posibilita un avance mayor en la instrucción y en la consecución de los objetivos.

Cuando el aprendizaje se lleva a cabo en un ambiente distinto al habitual y el objetivo de la acción comercial o directiva se basa en valores positivos y va dirigida hacia el bien o el buen hacer, como en las organizaciones no gubernamentales, la acción en sí resulta más eficaz y las personas que la realizan se sienten más satisfechas.

Como afirma José María Diez, delegado de la consultora Tatum y responsable del programa Formación y solidaridad, 'los sentimientos positivos asociados a la solidaridad actúan como un antídoto eficaz contra las resistencias al cambio y suponen un potente impulsor del desarrollo profesional. La expectativa de alcanzar un bien alimenta el proceso desde su comienzo, el aprendizaje se afianza y el cambio se consolida '.

A su juicio, las empresas y compañías, cuya actividad se encuentra fundamentalmente ligada a la obtención de unos beneficios económicos, parten en el ejercicio de sus funciones de unos valores y unos fines, que si bien no son opuestos, tampoco se encuentran cercanos a los valores solidarios; aunque estos puedan, más adelante, ser aplicables en actividad.

La empresa parte de la idea de cómo ha de conseguir las cosas, pues necesita unos resultados. El mundo de los valores no es ajeno al mundo empresarial, pero los solidarios no se suelen utilizar de forma sistemática o explícita.

Las organizaciones sin ánimo de lucro, en cambio, dirigen sus acciones desde un primer momento basándose en principios positivos que fundamentan su razón de ser. Algunos de estos valores son el respeto por el medio ambiente, cada vez más valorado en el ámbito empresarial, la biodiversidad -entendida cultural y socialmente-, la conciliación o el respeto por las minorías.

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En la actividad de las compañías, estos principios que tienen en cuenta el impacto social de las acciones, no se sitúan como algo de obligado cumplimiento, pero según afirma el responsable del programa 'llegará un momento en que sí lo sean, puesto que es algo beneficioso para la empresa '. De hecho, han empezado a incorporarse a la estrategia empresarial a través de líneas como las de Responsabilidad Social Corporativa.

El programa que ha puesto en marcha Tatum consta de cuatro fases de trabajo común. El entrenamiento en el aula es el primer paso de la metodología. Allí se ejercitan las habilidades profesionales vinculadas a la función comercial y directiva de los participantes.

El segundo módulo consiste en la preparación de una práctica en la que los participantes conocerán la organización solidaria, sus metas y objetivos. Como tercer paso, en la experiencia práctica que se llevará a cabo en la ONG seleccionada, los asistentes realizarán tareas similares a las que ejecutan habitualmente en sus puestos de trabajo, aunque con un propósito y en un contexto muy diferente.

Los participantes ponen en juego y ejercitan las habilidades específicas de cada tipo de programa (telemarketing, ventas, negociación, liderazgo) en las actividades de carácter solidario previamente diseñadas y programadas. Esta acción facilita y refuerza el aprendizaje a través de la transferencia y generalización de las destrezas.

Según la consultora, en el mundo empresarial existe un modelo de aprendizaje que suele responder a la suma aprendizaje y vivencias. Sin embargo es partidaria de un método donde se suma el aprendizaje a una parte más emocional, obteniendo unos resultados muy favorables en el desarrollo profesional.

La empresa también tiene algo que enseñar

Acercar las ONG a las empresas es uno de los objetivos de los cursos para comerciales y directivos que organizan firmas como Tatum. Habitualmente, las compañías se vinculan con las organizaciones sin ánimo de lucro bien a través de contribuciones económicas o de otro tipo de colaboraciones. No obstante, es importante tener en cuenta que no son solamente las empresas quienes reciben de esta práctica un valor añadido gracias al contexto en el que se desarrollan.

Pero el contacto es posible. Las ONG que participan en los proyectos de formación de líderes, pueden aprender de las empresas y mejorar algunos aspectos como la clarificación de objetivos o trabajar más la estrategia empresarial, además de una mejor asimilación de las habilidades comerciales y directivas que deriva del entorno solidario.

Desde esta perspectiva, los expertos de la consultora señalan que la incorporación de prácticas solidarias en los programas de formación obedece a una necesidad implícita en el proceso de aprendizaje.

Así, a través de la experiencia práctica en entornos distintos a los habituales, los participantes podrán desarrollar habilidades y destrezas claves que podrán aplicar en el desempeño diario de sus funciones.

En cuanto a las empresas a las que se dirige este tipo de formación, no existe un sector específico. Cualquier empresa es susceptible de realizar un curso de estas características y mejorar las habilidades de sus dirigentes a través de un contexto distinto al habitual, con la posibilidad de trasladar posteriormente los valores de las organizaciones solidarias a su propia organización.

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