Los opositores a una plaza de funcionario valoran más la seguridad del trabajo que el sueldo. El campus de la Universitat Pompeu Fabra junto al parque de la Ciutadella de Barcelona se convirtió en el escenario de una macroprueba de selección de personal.

La categoría de auxiliar concentra la demanda más importante con 32 candidatos por plaza. La mayor parte de los nuevos puestos son para promoción interna en la Administración del Estado.

Un total de 78.507 personas participan este fin de semana en una de las mayores oposiciones de los últimos años. Su objetivo es ganar alguna de las 4.581 plazas de funcionario vacantes en la Administración general del Estado. Las pruebas, que se iniciaron ayer en 34 ciudades --incluida Barcelona--, han puesto de manifiesto el interés por trabajar en la función pública, con una media de 17 opositores por cada empleo. La oferta de trabajo del Estado ha crecido este año en 576 plazas (un 15%). La mayor parte se reserva a la promoción interna de funcionarios (2.644), mientras que las de ingreso libre ascienden a 1.937.

La categoría de auxiliar, la segunda más baja en la Administración, suma el mayor número de aspirantes. Las 1.530 plazas de acceso libre que ha ofertado el Ministerio de Administraciones Públicas han atraído a 49.531 candidatos, con lo que la relación entre oferta y demanda se dispara hasta 32 opositores por puesto.

MÁS ASPIRANTES

La comparación con otros años de este apartado de la oferta de empleo público muestra el gran interés despertado en el 2006. La cifra de aspirantes se ha incrementado desde 29.374 en el 2005, para cubrir 1.151 plazas, hasta los casi 50.000 de esta convocatoria.

En los exámenes para empleos de acceso libre, predominan las mujeres con una edad de 26 a 35 años y con unos estudios mínimos de bachillerato. Aunque los titulados universitarios no son la mayoría, sí tienen el nivel más alto de aprobados, según el Ministerio de Administraciones Públicas.

Entre los funcionarios que optan a mejorar de categoría mediante las pruebas de promoción interna, el perfil mayoritario es el de una mujer con una edad comprendida entre 36 y 45 años y también con estudios medios.

Además de cubrir las vacantes, los exámenes de ayer y hoy sirven a la Administración para tener una bolsa de candidatos para los contratos de interinos, en la que estarán los aspirantes que hayan superado el examen aunque con una nota insuficiente para obtener una plaza.


En busca de estabilidad

El campus de la Universidad Pompeu Fabra junto al parque de la Ciutadella de Barcelona se convirtió ayer en el escenario de una macroprueba de selección de personal. Miles de candidatos participarán, entre ayer y hoy, en las pruebas realizadas en Barcelona en una dura carrera en busca de un empleo mejor y estable. Todos quieren una de las 4.581 plazas ofertadas de funcionario, un trabajo que sigue siendo uno de los preferidos en la sociedad.

"Es un empleo seguro, aunque peor pagado que muchos otros de empresas privadas y que otros funcionarios de la Generalitat o de ayuntamientos", afirma Víctor Santabárbara. Va de un corrillo a otro y no para de hablar con los aspirantes que aguardan la entrada en el aula que les ha tocado, pero no es uno de ellos. Él ha preparado a 70 candidatos en un curso iniciado en septiembre en el Centro de Estudios Financieros. Entre los alumnos que se presentan al examen está su novia, que es uno de los 5.572 aspirantes a una de las 235 plazas del cuerpo de gestión de acceso libre.

Víctor, un madrileño de 27 años, ya pasó por el mal trago hace unos años. Tras ganar la plaza, se desplazó a Barcelona. Reconoce que el examen no es fácil porque hay preguntas sobre aspectos muy concretos de la Constitución o la normativa de la Administración con posibles respuestas en un test con diferencias casi imperceptibles. "Yo recomiendo hacer muchos test como preparación", asegura. Una de sus alumnas decidió a última hora presentarse a la prueba tras una racha de resultados positivos en los simulacros.

Rosa López, que participó en una de las pruebas de promoción interna, se queja de que entre las materias de examen se encuentre la Constitución Europea: "Tenemos que estudiar un texto que aún no se ha aprobado".

Como el resto de opositores que ya son funcionarios, admite que tiene poco que perder en el examen. Le mueve un salto de categoría que le puede reportar unos 300 euros más de sueldo al mes. En la misma situación se encuentra Luis Miguel Julián, un funcionario de 29 años. "Si consigo la plaza --asegura--, seguiré haciendo prácticamente lo mismo que ahora pero cobrando más, porque ya hago tareas propias de una categoría superior".

Los aspirantes que no son funcionarios se juegan más. Jaume Piernau, de Figueres, ha animado a su compañera a presentarse al examen. Su objetivo es dejar atrás una experiencia dura como empleada de prisiones y optar a un trabajo más tranquilo. "Si le sale una plaza en otra provincia, mi trabajo me permitiría desplazarme con ella", dice. Entre los acompañantes, un matrimonio acaba de desear suerte a su hija en la puerta del aula. "Después del sacrificio de estudiar Económicas, sólo encuentra trabajos de comercial, por lo que ha querido probar suerte para ser funcionaria", asegura el padre.

Suscríbete gratuitamente a nuestros boletines

Recibe noticias e ideas en Recursos Humanos.
Suscripción

Utilizamos cookies para ofrecer a nuestras visitas una mejor experiencia de navegación por nuestra web.
Si continúas navegando, consideramos que aceptas su utilización.