Varias encuestas indican que los estadounidenses están acortando aún más las pocas vacaciones de las que solían disponer. Algunas empresas ya se preocupan por el asunto, como PricewaterhouseCoopers que ha decidido obligar a sus trabajadores a hacerlas.

En agosto, cuando gran parte del mundo está dedicándose al duro trabajo de no hacer nada, Jeff Hopkins, trabajador desde hace quince años en una planta de Boeing, y su esposa Denise, se tomaban habitualmente una semana para hacer pesca en el Olympic National Park. Sin embargo este año, el aumento del precio del petróleo y la incertidumbre laboral les van a dejar sin vacaciones.

Incluso antes de que un tubo de pasta de dientes pudiese paralizar los sistemas de seguridad de un aeropuerto y que fuese un lujo tener un depósito de gasolina lleno, los americanos ya habían empezado a agriar sus tradicionales vacaciones de verano. Pero este año, un gran número de encuestas indican que los estadounidenses, quienes ya contaban con menos vacaciones que los trabajadores de casi todos los demás países industrializados, las han acortado aún más.

The Conference Board, un grupo de investigación privado, afirma que a comienzos de verano, un 40% de los consumidores no tenía planes de vacaciones para los seis meses siguientes, el mayor porcentaje registrado por el grupo en 28 años. Una encuesta de Gallup hecha el pasado mayo, basada en entrevistas telefónicas a escala nacional entre mil adultos, indicó que el 43% de los encuestados no tenía planes de vacaciones.

Aproximadamente, el 25% de los trabajadores norteamericanos del sector privado no tienen ningún periodo de vacaciones pagadas, según el Bureau of Labor Statistics. Otro 33% sólo tienen derecho a siete días, incluyendo un fin de semana.

“La idea de que alguien se vaya dos semanas seguidas por ahí se está convirtiendo en algo del pasado”, dice Mark Pina, un portavoz de la American Automobile Association (AAA), que cuenta con unos 50 millones de miembros. “Es triste realmente, que parezca que la gente no pueda dejar sus trabajos nunca más.”

“El síndrome de las vacaciones menguantes” se ha hecho tan preocupante en algunas grandes empresas que, por ejemplo, el gigante de la contabilidad PricewaterhouseCoopers ha decidido paralizar su actividad a nivel nacional dos veces al año. De esta manera se aseguran de que la gente pare de trabajar unos diez días por Navidad y otros cinco alrededor del 4 de julio. “No hacemos esto para echar a la gente”, afirma Barbara Kraft, socia de la empresa en la División de Recursos Humanos. “Queremos crear un entorno donde los trabajadores puedan desconectar sin tener que preocuparse por perderse una reunión, una llamada o 300 e-mails.”

La compañía marca el camino de las vacaciones, así que si algún empleado no lo sigue, se le recuerda mediante una “queja electrónica” que debería pasar más tiempo fuera del trabajo. En sus oficinas de Nueva York también se han colocado carteles que evocan días de descanso fuera del trabajo.

El tantas veces encumbrado ritmo de vida estadounidense tiene gran parte de culpa por la incapacidad de muchas personas para tomarse periodos prolongados de descanso. “Creo que debería irme cinco días, pero no encuentro el momento”, dice Tina Yang, que imparte clases de educación primaria en la Fruit Ridge Elementary School de Sacramento. Ella tiene los veranos libres, pero se los ocupa con trabajo para ponerse al día, conferencias y proyectos. “Me doy cuenta de que sólo voy del trabajo a casa y de casa al trabajo. Esta no es manera de vivir”, afirma Yang.

La Travel Industry Association, la mayor agrupación norteamericana del sector turístico, afirma que el estadounidense medio espera que su viaje más largo del verano dure sólo seis noches. Y, según los expertos, ya son precisos tres días sólo para empezar a relajarse.

Los dirigentes de PricewaterhouseCoopers afirman que empezaron con sus parones nacionales porque sus trabajadores no paraban para recargar las pilas. Ahora que la plantilla entera de 29.000 trabajadores se toma sus vacaciones, la empresa afirma que ha notado los efectos positivos. “Ha enseñado a nuestros trabajadores cómo es tener un tiempo libre de cargas”, afirma Kraft.

Acceso a la noticia: http://travel2.nytimes.com/2006/08/20/us/20vacation.html

* Egan, Timothy. “The Rise of Shrinking-Vacation Syndrome”. The New York Times, 20/08/2006. (Artículo consultado on line: 25/08/2006)

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