Hay restaurantes corporativos que dan cenas para llevarse a casa a bajo precio a los empleados que prolongan su jornada. Es un ejemplo de imaginativa política de conciliación entre vida personal y laboral, impulsada por la reciente Ley de Igualdad.

Según Índice de la Empresa Familiarmente Responsable del IESE 2006, casi la mitad de las compañías españolas tiene alguna medida conciliadora.

Telecomunicaciones, banca, seguros y servicios sanitarios son los sectores de actividad económica más propensos a establecer políticas empresariales para facilitar la conciliación entre la vida laboral y la personal, según el Índice de la Empresa Familiarmente Responsable (IFREI) de 2006. Las empresas ligadas a la actividad industrial clásica (textil, calzado, confección, cuero, maderas y artes gráficas), junto con la industria electrónica y la de programas informáticos, son las que menos medidas han promovido en este terreno.

¿Qué razones llevan a las empresas a poner en marcha este tipo de programas? Según Pilar Pérez, directora de Recursos Humanos de la multinacional de bienes de consumo Procter & Gamble en España, "entre otros motivos, porque genera compromiso hacia la empresa, lo que, a su vez, da lugar a mejoras en la productividad". Para Elena Dinesen, responsable de Recursos Humanos en la filial española de Microsoft, "unos empleados más satisfechos y alegres equivalen a una empresa más rentable y atractiva".

Como parte de estas políticas, Microsoft ha lanzado este año un Plan de Salud Integral para sus trabajadores, que incluye charlas de prevención, masajes, fisioterapia, siatsu y técnicas de ergonomía, todo ello a precios más bajos que en el mercado. Además, la plantilla trabaja por objetivos, lo que se traduce en una libertad total de horarios, y se fomenta la reducción de jornada.

Para que no haya mermas de productividad, la plantilla de la multinacional se ha acogido a un plan de movilidad que incluye conexión rápida a Internet a través de ADSL, "dejándoles claro el mensaje de que no se espera que trabajen más allá de las siete de la tarde ni los fines de semana", aclara Elena Dinesen.

Otro ejemplo es el de la farmacéutica Janssen Cilag, cuyo director de Recursos Humanos para España, José María de Antonio, explica que sus trabajadores cuentan con dos horas de flexibilidad horaria: el horario de entrada se alarga entre las 7.30 y las 9.30 de la mañana. Además, tienen jornada reducida todos los viernes del año.

El porcentaje de mujeres en Janssen Cilag es del 40,26%, con un total de "331 niños en plantilla", explica entre bromas su responsable de Recursos Humanos.

Entre las medidas de conciliación clásicas, que ha ayudado a impulsar la Ley de Igualdad aprobada a iniciativa del Ministerio de Trabajo que dirige Jesús Caldera, la de ayuda económica para pagar la guardería ha visto este año casos como el de Caja Madrid, que desde marzo ha aumentado su contribución anual hasta los 725 euros para hijos de hasta tres años, informa Marina Mateo, directora del área de Relaciones Laborales y Sociales.

Según el IFREI 2006, respecto al pasado año "suben exponencialmente la jornada a tiempo parcial y la reducida; el horario laboral flexible; el seguro de accidentes, y la sustitución del personal que está de permiso, y crecen la ausencia por emergencia; el ticket restaurante (subvención de comida); el asesoramiento profesional, legal, financiero y fiscal; los centros de deportes, y los cursos sobre cómo conciliar trabajo y familia". En cambio, "baja el permiso por maternidad superior al que establece la ley, así como el permiso por paternidad, después de un ascenso gradual durante los últimos años". De acuerdo con una encuesta que acompaña al informe, realizada entre 360 responsables de personal de otras tantas empresas, el 36% opina que en su firma existe una cultura de adictos al trabajo; otro 41% manifiesta que se lleva trabajo a casa de vez en cuando.

El tiempo es una prioridad

Para Nuria Chinchilla, profesora del IESE y responsable del estudio, la armonía entre vida laboral y familiar se vería favorecida con la introducción de una figura laboral innovadora: responsable de conciliación, que asumiría funciones que hoy desarrollan directivos con competencias más amplias, como los directores de recursos humanos o directamente los gerentes. En su opinión, entre las ventajas que conlleva una política de empresa firme en este terreno está la de "atraer al mejor talento". En la actualidad, el 80% de candidatos a un puesto de trabajo declara que entre sus prioridades está tener tiempo después de su jornada laboral. "Aumenta la iniciativa y la implicación, creando un círculo virtuoso que mejora el desempeño y del que se beneficia la propia empresa", afirma Nuria Chinchilla.

Entre los principales problemas detectados en España para su implantación, señala "la falta de compromiso de las pequeñas y medianas empresas". También lamenta que las multinacionales españolas "estén exportando a Latinoamérica los peores hábitos en cuanto a horarios y alargamientos de jornada". Todo ello, indica, sin darse cuenta de que "al final, se genera un gran lucro cesante derivado de tener personas quemadas, con sus consecuencias de bajas, absentismo y rotación laboral, unos costes que son difíciles de evaluar pero que están ahí, aunque no se vean".


A más mujeres, más flexibilidad

Uno de los indicadores más llamativos del IFREI 2006 es el de la relación directa entre el número de mujeres en plantilla y la existencia de políticas de conciliación y flexibilidad. Mientras existe una relación inversa entre la tasa de temporalidad en una compañía y la puesta en marcha de este tipo de políticas, sucede todo lo contrario respecto a la cantidad de empleadas. "La mujer es un agente de cambio, obliga a la empresa a poner en marcha medidas de mayor conciliación", asegura Nuria Chinchilla, para quien la experiencia demuestra que "las mujeres se comprometen más con los proyectos de la compañía, pero a cambio requieren más flexibilidad".

A mayor presencia de mujeres, más común es encontrar horarios flexibles, trabajo a tiempo parcial, formación en gestión del tiempo y el estrés, excedencias para cuidar a un familiar e información sobre guarderías y colegios, así como sobre centros para personas mayores o discapacitadas, entre otras medidas.

Según el estudio, el 7% de las empresas españolas tiene un Plan Integral de Conciliación. Y el 10% tiene un presupuesto específico para esta materia, que revisa anualmente. No obstante, Chinchilla reconoce que son porcentajes "optimistas", que no pueden ser tomados como una radiografía exacta, dado que quienes han respondido a la encuesta son personas, por lo general, comprometidas con la causa.

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