La llegada masiva de ropa y calzado a precio de coste hace peligrar 2,5 millones de empleos en la UE. El mercado ibérico se sitúa a la cabeza de los afectados por la crisis.

La amenaza asiática que están sufriendo las empresas textiles y de confección en la Unión Europea (UE) se ha cobrado su principal víctima en el sector español, ya que en los últimos cuatro años el mercado ibérico ha copado el 10 por ciento de la pérdida de empleo comunitario y ha contabilizado el 5,1 por ciento de las quiebras y cierres de compañías del sector.

que están sufriendo las empresas textiles y de confección en la Unión Europea (UE) se ha cobrado su principal víctima en el sector español, ya que en los últimos cuatro años el mercado ibérico ha copado el 10 por ciento de la pérdida de empleo comunitario y ha contabilizado el 5,1 por ciento de las quiebras y cierres de compañías del sector.

En concreto, la UE redujo un 20 por ciento el volumen de puestos de trabajo textiles entre 2002 y 2005, con 443.100 empleos destruidos, mientras que en España la reducción fue de 45.000. En cuanto al sector privado, el descenso de compañías del sector comunitario fue de 19.568 en el periodo analizado, de las cuales 1.000 eran españolas, el 5,1 por ciento.

Así lo revelan los datos de la patronal Euratex relativos a la evolución del textil europeo en los primeros años del siglo XXI, un periodo que se ha caracterizado por la entrada masiva de producción procedente de China, Vietnam, Tailandia y Filipinas, con unos precios que son imposibles de igualar por sus competidores europeos, debido a los bajos salarios que pagan a sus trabajadores. Además, algunos de estos proveedores venden por debajo del coste de producción, práctica que se conoce como dumping.

Pero los expertos señalan que esta crisis puede agudizarse aún más en los años venideros. Y es que a partir de enero de 2005 en el sector de los textiles y el vestido se produjo una revolución. En esa fecha, entre los países de la Organización Mundial del Comercio (OMC) expiró el sistema de cupos de exportaciones de ropa y textil de productores asiáticos hacia los mercados más grandes del mundo, fundamentalmente EEUU y la UE.

Sistema de cupos

El sistema de cupos se había estipulado dentro del marco del primer Acuerdo Multifibra (AMF), que entró en vigencia en 1974, pero constituía una derogación de las reglas del GATT (Acuerdo General Sobre los Aranceles y el Comercio), principalmente en lo referente al principio de no discriminación.

Asia, y especialmente China, es el principal beneficiario de la supresión de cupos. De hecho, en los primeros seis meses de la apertura las exportaciones de textil de China hacia EEUU y la UE aumentaron un 70 por ciento y un 45 por ciento, respectivamente, a costa de los países en desarrollo. Los precios extremadamente bajos de los productores chinos –entre un 20 por ciento y un 60 por ciento más baratos que sus competidores– justifican por qué los compradores se vuelcan en masa hacia China.

La explicación se encuentra en distintos factores, incluyendo las flagrantes violaciones que se cometen contra los derechos de los trabajadores y, en ciertos casos, intolerables condiciones de salud y seguridad. La FITTVC (Federación Internacional de Trabajadores del Textil, Vestuario y Cuero) subraya que en China nueve de cada diez empresas infringen no solamente las normas laborales internacionales sino también el código laboral nacional.

Conviene señalar que si los exportadores chinos han reducido notablemente sus precios, el importe final en las tiendas europeas apenas ha cambiado, según un análisis efectuado por la Comisión Europea. Desde que se suprimieron los cupos, las condiciones de trabajo del personal chino, privado de sindicatos independientes, no mejoraron. En cambio, en la mayoría de las naciones que sufren la competencia desleal de China, los trabajadores tienen serias dificultades y reciben presiones para disminuir sus derechos.

El sector español apunta como única solución el plan de apoyo elaborado por el Gobierno, una batería de medidas sociolaborales e industriales con un presupuesto de 810 millones de euros hasta 2010. Además, el Ejecutivo aprobó el pasado viernes en Consejo de Ministros un convenio de Industria con el Instituto de Crédito Oficial (ICO) que incluye una línea de financiación para empresas hasta 2008.

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