Entrevista de "La Contra" de La Vanguardia a Martin Wolf, analista económico de Financial Times: "Necesitamos perseguir siempre un espejismo, albergar la ilusión de que podemos mejorar, llegar a estar mejor de lo que estamos."

Tengo 59 años. Nací y vivo en Londres. Soy periodista económico, con columna fija en el Financial Times desde hace 20 años. Estoy casado y tengo tres hijos, de entre 31 y 21 años. Soy un clásico liberal anglosajón, que acepta al Estado como gestor de servicios sociales. Soy de familia judía, pero agnóstico. ¡España debería producir más!

- Es usted muy influyente en el campo de la economía...

- ¡Si pensara en eso al escribir, me paralizaría! Me limito a pensar en no perder mi trabajo.

- Bien, pero es usted muy influyente.

- Como escribo en inglés, me leen las elites financieras y políticas del planeta, es cierto...

- Un economista ¿es científico o novelista?

- El buen economista está en el medio... aunque es algo menos creativo que un novelista y es más historiador que científico. El economista deduce consecuencias de antecedentes conocidos.

- ¿Son fiables las predicciones económicas?

- A escala global son menos fiables que a escala microeconómica. Lo más difícil es predecir los comportamientos de los mercados financieros.

- ¿Por qué?

- Porque funcionan sobre la base de las creencias de sus participantes acerca del futuro, y yo aún soy incapaz de leer mentes.

- Cíteme alguna predicción fallida...

- En los sesenta, el premio Nobel Gunnar Myrdal predijo que Asia no levantaría cabeza, ¡y hoy es la región más pujante del mundo!

-... y alguna predicción acertada.

- En 1989, cuando la economía japonesa era la más próspera del mundo, ¡Bill Emmott predijo que caería! Y un año después cayó.

- Son ustedes un pelín agoreros...

- Aplicamos el método lógico-deductivo del modo más estricto posible.

- ¿Cuál es el mayor motivo de preocupación para la economía española?

- ¡Tiene bastantes!

- Ya empezamos...

- Es demasiado dependiente de créditos externos: ¡tiene un déficit del 10% de su PIB, es enorme! Es el mayor déficit por cuenta corriente del mundo.

- No nos asuste...

- La mayor parte de ese dinero está invertido en el sector inmobiliario privado. ¿Cómo podrán devolver ustedes tanto dinero si no invierten en producir bienes para exportar?

- Fácil: ¡atraeremos hacia aquí a más y más europeos con dinero en los bolsillos!

- Hacer de España la Florida de Europa... Bueno, ésa es la visión optimista del asunto, pero es un monocultivo, y si flojease...

- Siempre podremos vender sol, mar y paisajes (mientras no los machaquemos).

- Ya, ya... Que vengan europeos ricos a gastar y emigrantes pobres a trabajar. Y ustedes, a vivir de la renta... Es una opción, pero España es un país demasiado grande y no sé si eso dará para todo y para todos.

- ¿Qué deberíamos temer?

- Que todo boom acaba en algún momento, así que el crecimiento de su economía puede quebrarse.

- ¿Me desaconseja invertir en una casita pareada en la costa de Tarragona?

- No me parece el mejor momento: los precios han subido tanto que van a estancarse.

- ¿Y qué consejo le daría a Zapatero si se lo pidiera?

- Que fomentase la producción de bienes, estancada desde hace años. ¡Es el mejor modo para hacer sostenible el crecimiento!

- ¿Y cómo se fomenta eso?

- Sobre todo, cultivando una fuerza de trabajo de alta calidad. Es decir, formación, formación, formación... Fuera de esto, ¡no veo muchas alternativas!

- ¿Y de qué depende el futuro bienestar de los europeos?

- No creo que se resienta en los próximos diez años. A largo plazo, todo depende de dos factores: los conflictos internacionales y los desórdenes internos.

- ¿En qué está pensando?

- En la deficiente integración socioeconómica de capas de la población. Sobre todo, la de cultura musulmana: es algo que irá a más, que será una fuente de conflictos...

- ¿Mis hijos vivirán mejor o peor que yo?

- Eso es algo que me pregunto constantemente...

- ¿Y qué se responde?

- Que dependerá de su capacitación. Dada la globalización del trabajo, tendrán más competencia que usted, así que deberán esmerarse mucho en ofrecer buen servicio. Si lo hacen bien, vivirán bien. Pero si no...

- ¿Qué?

- La diferencia del bienestar económico entre los ganadores y los perdedores será más drástica que la que conocemos.

- O sea, que veremos más desigualdades sociales...

- Los estados tendrán más dificultades para protegernos a todos. Total: en líneas generales, sus hijos podrán vivir mejor, pero a cambio de una alta capacitación.

- Pues ya no me atrevo a preguntar si serán más o menos felices...

- Con la desesperación de la carencia, obtener cualquier pequeña cosa proporciona felicidad. Pero si lo básico viene ya cubierto, lo damos por descontado: no lo valoramos, y es más difícil conquistar felicidad.

- Ah, entonces quizá lo mejor fuese moderar el crecimiento económico.

- Para eso habría que desincentivar a los innovadores, creadores y emprendedores penalizándolos, lo que generaría infelicidad.

- Es una paradoja irresoluble, pues...

- Creo que así es. Porque ¿seríamos felices pensando que el pasado fue mejor? No creo. Si lo resolviéramos todo, ¡seríamos infelices porque todo estaría resuelto!

- ¿Cuál es la solución, pues?

- Necesitamos perseguir siempre un espejismo, albergar la ilusión de que podemos mejorar, llegar a estar mejor de lo que estamos. ¡Sólo esa infelicidad puede proporcionarnos alguna felicidad!


Paradojas

Es un inglés de inteligencia fina e irónica, que es lo que conviene a un economista, y él es uno de los más reputados del mundo. Editor asociado y jefe de Opinión del ´Financial Times´, sus columnas en ese diario son leídas por jefes de Estado y de Gobierno, empresarios, ejecutivos de multinacionales, financieros e inversores de todo el globo. Lo que él diga en sus análisis económicos puede a su vez modificar el curso de la economía, endiablada paradoja. Hemos comenzado hablando de eso, hemos seguido charlando sobre nuestros bolsillos... y hemos acabado filosofando, que es lo que uno hace cuando reflexiona sobre la felicidad. Martin Wolf acaba de obtener el VI premio periodístico de la Fundació Catalunya Oberta, por su rigurosa, ponderada y prestigiosa trayectoria.

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