Hacer voluntariado no sólo es una acción de servicio y solidaridad. También es una puerta al propio desarrollo, a descubrir y practicar habilidades personales. Es una manera de entender la condición de ciudadano, sabiendo que haces algo que vale la pena.

No tendría sentido alabar el voluntariado de empresa o sencillamente empezar a hablar de ello sin hacer un encarnizado elogio de lo que significa el voluntariado. Este compromiso social de las personas significa mucho para un país: una comunidad donde un número relevante de personas tome parte en la vida social y, además, lo haga desde la implicación y la sensibilidad, quiere decir que los ciudadanos creen en los valores sociales, creen en las personas, y tienen la fuerza moral para ponerlo en práctica.

Hacer voluntariado no sólo es una acción de servicio y solidaridad. También es una puerta al propio desarrollo, a descubrir y poner en práctica habilidades personales. Y sobretodo, es una manera de entender la condición de ciudadano, sabiendo que haces una cosa que vale la pena, de la cual te puedes sentir orgulloso.

El voluntariado es fruto de una decisión personal, en la cual el entorno, la entidad, la empresa puede influir y sobretodo aportar sus facilidades e impulso. Pero la carga de la decisión es de uno mismo y solo adquiere pleno sentido en la medida en que se integre dentro de su proceso vital, en el sentido más humanístico de la expresión.

Accés a Responsabilitat Global: http://www.responsabilitatglobal.com

Suscríbete gratuitamente a nuestros boletines

Recibe noticias e ideas en Recursos Humanos.
Suscripción

Utilizamos cookies para ofrecer a nuestras visitas una mejor experiencia de navegación por nuestra web.
Si continúas navegando, consideramos que aceptas su utilización.