Las empresas auxiliares de la automoción aseguran que los fabricantes las obligan por contrato a tener parte de su producción en países de bajos costes. El sector es uno de los que más sufrirán en el futuro, según la Cámara de Comercio Alemana en España.

- Los fabricantes de automóviles exigen a las empresas proveedoras que deslocalicen una parte de su producción a los países de bajo coste (low cost). Eso es al menos lo que denunció ayer el vicepresidente de la filial española de Brose, Adolfo Varillas, para explicar las dificultades de las empresas alemanas del sector en un foro organizado por la Cámara de Comercio Alemana. Los países de bajo coste son aquellos con salarios inferiores a los de España, como por ejemplo los de Europa del Este o Asia.

Son precisamente las empresas alemanas del sector auxiliar del automóvil - como Brose- las que peores perspectivas tienen sobre su desarrollo futuro. En cuanto al conjunto de firmas alemanas instaladas en España, señalan en una encuesta que los principales puntos débiles del mercado son los altos costes laborales, la falta de flexibilidad de los empleados, la morosidad y el bajo nivel de formación.

Varillas puso como ejemplo que su empresa - filial española de Brose- compite con otras filiales en la asignación de un contrato por seis años que generará cerca de 50 puestos de trabajo. Varillas manifestó que fabricar el producto demandado en Chequia implica un ahorro anual para la matriz de 500.000 euros, lo que significa tres millones al cabo de los seis años. Aun así, la filial española prevé presentar una propuesta para hacerse con el pedido. Brose dispone de una planta de en Santa Margarida i els Monjos, donde trabajan 300 personas.

En la jornada de ayer el vicepresidente de recursos humanos de Seat, Ramón Paredes, se mostró por su parte optimista con el futuro, y recordó: "Llevo 35 años en el sector y siempre dicen que estamos en crisis". Paredes coincidió con Simón Rosado, de CC. OO., en la necesidad de aumentar la flexibilidad ordenada en las plantillas.

En este sentido, el presidente de la Cámara de Comercio Alemana, Francisco Belil, dijo que las empresas del país germano no se quejan tanto de que los salarios sean altos como de que la productividad es baja. Otro de los elementos que preocupan a las firmas de la cámara es la aplicación del Estado de las autonomías, ya que hace que existan normativas diferentes para asuntos como los medioambientales. Pese a todo, Belil aseguró para las empresas alemanas que "el emplazamiento español continúa siendo atractivo".

Respecto a los efectos que puede tener la opa lanzada por la alemana E. ON sobre la eléctrica española Endesa, Belil consideró que serán positivos siempre que la decisión final que se tome sea responsabilidad exclusiva de las empresas, sin intervención de las administraciones públicas.

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