La motivación de los trabajadores es uno de los principales retos a los que debe hacer frente cualquier directivo, una labor especialmente importante en las micropymes, donde los empleados constituyen la imagen de la empresa.

Para el cliente que entra por primera vez en un establecimiento, la imagen de ese negocio son los empleados que le atienden y su grado de motivación.

Muchos empresarios ignoran que para ser competitivas es necesario fidelizar a los trabajadores y conseguir que se sientan parte de una compañía, pero eso sólo es posible mediante un buen plan de comunicación.

Desde hace unos años, las grandes firmas empiezan a ser conscientes de la gran importancia de conseguir que el equipo humano, verdadero motor de los resultados, sienta que se confía en ellos.

Para hacer frente a este reto, las empresas han comenzado a fomentar los boletines internos, las reuniones periódicas, los comunicados o el uso de nuevas tecnologías como la intranet.

Esta herramienta es una red interna usada cada vez con más frecuencia por su inmediatez e interactividad, y que permite a los empleados compartir información y experiencia.

De este modo, es posible evitar duplicar el trabajo, la pérdida de datos, la formación interna mediante el uso de tutoriales o los temidos rumores y la incertidumbre que generan.

Micropymes

Sin embargo, los negocios más pequeñas como las micropymes, que no pueden afrontar inversiones tecnológicas tan costosas, cometen el error de pensar que la comunicación interna y la innovación son lujos que van unidos exlusivamente al tamaño.

La necesidad de motivar es independiente del número de trabajadores, ya que cuando no se fomenta la iniciativa toda compañía se arriesga a crear una cultura empresarial en el que las personas tengan un temor permanente a equivocarse que les impida apostar por la innovación.

La gran ventaja de las micropymes, que representan al 42% de las empresas españolas, es la ausencia de burocracia, sustituida por redes informales que les permiten reaccionar con rapidez para solucionar los problemas internos.

Apostar por la comunicación permite retener a los trabajadores que merezcan la pena y conseguir que aumenten su grado de motivación. Para eso, basta con recurrir a los encuentros directos, a herramientas el correo electrónico o a las soluciones y tarifas que ofrece la telefonía móvil.

Pero de nada sirve implantar herramientas de comunicación interna si éstas no contribuyen a crear una cultura empresarial de colaboración o no se aplican con rapidez las ideas que sean de utilidad. En ese caso, tan sólo se consigue desperdiciar tiempo y dinero.

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