The Economist plantea un futuro en el que cada vez más empresas recurrirán a los servicios virtuales de trabajadores autónomos para sus proyectos. El cloud computing, la crisis del empleo y las nuevas generaciones impulsarán este fenómeno.

Los portales de servicios online que reúnen a trabajadores por cuenta propia para realizar tareas concretas a distancia aumentan con la crisis.

No era el regalo de Navidad que Julie Babikan había estado esperando. En diciembre del 2008, poco después de haber comprado una casa, fue repentinamente despedida de su trabajo como diseñadora gráfica en una empresa de Chicago. “No tenía ninguna pista de que mi puesto iba a ser eliminado,” recalca. Desesperada por encontrar empleo en un momento en el que la economía se adentraba en el caos, Babikan rastreó en vano ofertas de trabajo. Al final, decidió ofrecer sus servicios mediante un portal de Internet llamado Elance, que permite a los trabajadores por cuenta propia optar a trabajar en proyectos concretos de empresa. Desde entonces ella ha cimentado una próspera cadena de proyectos online y cree que pronto ganará más dinero que el que conseguía por su trabajo anterior.

Como Babikan, millones de trabajadores están adoptando el trabajo autónomo como una alternativa al empleo a tiempo completo o porque no pueden encontrar un trabajo asalariado. Según el IDC, una firma de investigación de mercado, había unos doce millones de freelancers, autónomos o contratistas independientes a tiempo completo trabajando desde sus casas solamente en Estados Unidos a finales del 2009, y habrá catorce millones en 2015. Los expertos calculan que ese número seguirá creciendo por una serie de motivos, entre ellos la debilidad del mercado laboral y el deseo creciente de muchos trabajadores de tener flexibilidad para poder cuidar de sus padres o hijos.

La tecnología también está detrás de esta tendencia. Durante los últimos años, gran cantidad de empresas de rápido crecimiento como Elance, oDesk y LiveOps han empezado a tomar ventaja del cloud computing o “computación en nube” –término aplicado en tecnología para denominar la combinación de conexiones a internet ubicuas y rápidas, junto con la fuerza de una computación basada en red, económica y abundante- para ofrecer un software sofisticado que haga más fácil monitorizar y gestionar a los trabajadores remotos. Maynard Webb, Jefe de LiveOps, que gestiona centros de llamadas virtuales con un ejército de más de 20.000 trabajadores desde sus casas en Estados Unidos, afirma que los ingresos de su compañía sobrepasaron los 125 millones de dólares en 2009. Confía que este año sea el sexto consecutivo con un crecimiento de más de dos dígitos para su negocio.

A pesar de que muchos servicios virtuales de trabajo remoto en la actualidad siguen funcionando como intermediarios entre empresas de países ricos y empleados de otros más pobres, el número de trabajadores independientes del mundo rico es cada vez mayor. Gary Swart, Jefe de oDesk, explica que el número de freelancers registrados con su empresa en Estados Unidos ha crecido desde 28.000 a finales de 2008 hasta los 247.000 a finales de abril.

Eso puede, en parte, ser reflejo de los despiadados recortes que han hecho los líderes empresariales americanos en el empleo a tiempo completo, forzando a los despedidos a pelearse por cualquier trabajo que puedan encontrar. Pero también es señal de otra tendencia notable: la variedad en la tipología de trabajos disponibles en las páginas de empleo para autónomos está aumentando para abarcar tareas más complejas y mejor pagadas. “Empezamos a ver ofertas online de trabajos legales y financieros,” apunta Swart, quien explica que hace poco lo constató hablando con una gran compañía de seguros americana que se está planteando encargar fuera la solución de las reclamaciones vía oDesk. Entre los proyectos recientemente publicados en Freelancer.com, otra página competencia de oDesk, nos encontramos con la oferta para componer una canción rap para ayudar a enseñar inglés a estudiantes chinos, o el diseño de un hotel de lujo en Barbados. Este tipo de trabajos es más probable que sean conseguidos por trabajadores occidentales formados, especialmente si requieren de un conocimiento local.

Para promover la demanda de sus servicios, los portales de trabajo remoto han desarrollado un sofisticado software para controlar a los trabajadores y gestionar sus relaciones con las empresas. LiveOps, por ejemplo, somete a las persones que quieren unirse a su bolsa de autónomos a una batería de pruebas para evaluar su idoneidad para el trabajo en nube. Algo más controvertido resulta el desarrollo por parte de oDesk de herramientas que permiten a las empresas el control del trabajo realizado lejos de su vista. Incluye una aplicación que toma una imagen de la mesa de trabajo seis veces a la hora, combinándolas después para formar un “diario de trabajo”, u otra que mide el total de tiempo gastado usando el teclado y el ratón.

Swart insiste en que el planteamiento de oDesk no equivale a instalar programas espía (spywares) en los ordenadores de los trabajadores, y puntualiza que estos últimos son libres de eliminar páginas de los diarios online si así lo desean. Sin embargo, parece que las empresas externalizarán con mayor probabilidad sus proyectos importantes si pueden seguir de cerca su progreso.

Los empleados quizá toleren este tipo de “control granhermanesco” porque oDesk les garantiza el pago de cualquier trabajo que realicen, ahorrándoles problemas o riesgos en el momento de intentar cobrar de sus empleadores. Otras páginas también experimentan con los modelos de pago. La australiana 99designs, que reúne a 70.000 diseñadores –el 40% de los cuales son norteamericanos- para trabajos online, cobra el dinero de los clientes por adelantado y sólo lo paga cuando los proyectos alcanzan las metas acordadas. También da a las empresas contratantes la garantía de devolución del dinero si no quedan satisfechas con el trabajo realizado, aunque las tasas de reembolso, afirman, hasta ahora son muy bajas.

Algunas personas pertenecientes a esta industria en ciernes consideran que el crecimiento del “e-trabajo” seguirá el modelo del “e-comercio”, que tardó más de lo esperado en popularizarse. “En 2020 quizá sólo representemos el 1 o el 2% del trabajo mundial,” reconoce Webb, que antes era un alto ejecutivo en eBay. “Pero cinco años después habrá despegado.” Una razón para ello, según explica, es que los trabajadores más jóvenes querrán desempeñar muchos trabajos distintos durante su carrera y se sentirán mucho más cómodos con la tecnología que hace posible el trabajo remoto.

El sector deberá sortear algunos obstáculos si quiere alcanzar la visión de Webb. El primero es el natural conservadurismo de los directivos a los que les gusta ver de cerca a sus empleados. “Hay algunos trabajos donde realmente quieres a una persona a quien poder gritar,” bromea Lukas Biewald de CrowdFlower, otro portal para el trabajo remoto de autónomos. Esta quizá sea una razón por la que mucho trabajo en nube se sigue realizando en nombre de pequeñas y medianas empresas que no tienen a su alcance el lujo de unos grandes presupuestos. Algunas grandes empresas, sin embargo, ya han empezado a trabajar con este tipo de portales –LiveOps, por ejemplo, ha dirigido proyectos específicos para Kodak y Coca-Cola- pero pocas aún se atreven a arriesgarse.

El sector también debe enfrentarse a las frecuentes críticas de que gestionan poco más que “centros digitales de explotación laboral”, que ofrecen salarios bajos y que humillan a los trabajadores. El entorno regulador, además, es incierto. Alek Felstiner de la Berkeley’s School of Law de la Universidad de California predice que algunos gobiernos elaborarán leyes para complicar a las empresas que normalmente recurren a estos trabajadores que puedan calificarlos como proveedores de servicios en vez de cómo empleados con más derechos.

Los portales de trabajo remoto para autónomos confían en que su modelo encontrará la manera de salir del laberinto regulador. Rechazan con rotundidad las quejas sobre que explotan a los trabajadores virtuales. Repetidos estudios, realizados tanto en países ricos como en pobres, lo contraargumentan mostrando que la gente aprecia tanto la autonomía como el abanico de oportunidades que les brinda este modelo. Babikan admite que al principio le ponía nerviosa tener que competir con rivales de países con salarios más bajos, pero rápidamente se aseguró suficiente trabajo como para mantenerse ocupada desde países como Canadá, Francia y Tailandia así como desde Estados Unidos. De hecho, tiene tanto trabajo que está pensando en contratar a un auxiliar administrativo para que le ayude –uno virtual, por supuesto.

Acceso a la noticia: http://www.economist.com/business-finance/displaystory.cfm?story_id=16116919

Acceso a la definición de 'Computación en nube ' de la Wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Computaci%C3%B3n_en_nube

Acceso a Elance: http://www.elance.com

Acceso a LiveOps: http://www.liveops.com

Acceso a oDesk: http://www.odesk.com

Acceso a CrowdFlower: http://crowdflower.com

Acceso a Freelancer.com: http://www.freelancer.com

* “A clouded future”. The Economist, 13/05/2010. (Artículo consultado on line: 14/05/2010).

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