La inmigración no reduce los empleos disponibles para los autóctonos. Más bien lo contrario: crea puestos de trabajo para toda la población. La Fundación Bofill subraya en un informe la difícil promoción en el trabajo de los ciudadanos extracomunitarios.

La inmigración no reduce los empleos disponibles para los autóctonos. Más bien lo contrario: crea puestos de trabajo para toda la población. En 2005, cuando se produjo el proceso extraordinario de regularización, la tasa de ocupación se incrementó el 4,8%, ante el 4% de 2004 y el 3,9% de 2003. Así lo recoge el último informe sobre inmigración de la Fundación Jaume Bofill, que se presentó ayer. El estudio también pone de manifiesto que los extracomunitarios tienen más dificultades para promocionarse social y laboralmente, porque tienen especialidades poco cualificadas.

"La inmigración es clave para el crecimiento económico, ya que genera empleo para toda la población", aseguró ayer Miguel Pajares, coautor del informe sobre inmigración de la Fundación Jaume Bofill y sindicalista de Comisiones Obreras.

Pajares aseguró que las tesis de los ultraderechistas, que aseguran que los inmigrantes limitan las posibilidades laborales de la población autóctona, son infundadas. La razón: que la tasa de ocupación catalana se incrementó durante el pasado año, cuando se produjo el proceso extraordinario para regularizar a inmigrantes extracomunitarios. Este incremento fue superior al que se registró en 2003 y 2004. Si los inmigrantes redujesen las posibilidades laborales de los autóctonos, la tasa de ocupación no habría subido.

Este informe de la Fundación Jaume Bofill no es el único que destaca el impacto que ha tenido el hecho migratorio para la economía catalana. Un informe de Caixa Catalunya ponía de manifiesto que la renta per cápita hubiera caído el 0,6% cada año sin la contribución de los ciudadanos extracomunitarios. Un estudio reciente del catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) Josep Oliver cifra en 1,2 millones los extranjeros que requerirá Cataluña para cubrir las demandas de trabajo durante los próximos años.

Empleo poco cualificado

Entre la población activa inmigrante, hay más precariedad laboral porque tienen más contratos temporales. Otra característica es que se concentran en las categorías más bajas del mercado laboral. El 27,8% de los trabajadores españoles (tanto autóctonos como inmigrantes) hacen tareas de peonaje. El porcentaje se eleva al 43,3% entre los inmigrantes extracomunitarios. De momento, según el estudio de la Fundación Bofill, no se ha producido la incorporación significativa de los inmigrantes extracomunitarios en puestos intermedios o directivos.

Los extracomunitarios también copan los trabajos peor remunerados. En 2002, el sueldo medio de un español fue de 10,6 euros por hora trabajada. Esta cuantía se redujo a los 7,26 euros entre los empleados de América Latina, Europa del Este, África y Asia.

Según el profesor de la UAB Josep González, autor del capítulo del informe que analiza la relación entre inmigración y diferencias salariales, "no hay discriminación laboral, pero sí segregación, porque los extracomunitarios desarrollan las tareas peor cualificadas y remuneradas". "No hay estadística clara que indique que a los extranjeros se les paga más o menos por el hecho de ser inmigrantes", expresó Jordi Sánchez, director de la Fundación Jaume Bofill. Sánchez instó al Gobierno central a hacer nuevas regularizaciones extraordinarias porque "es la única forma de evitar discriminaciones".

El número de extranjeros dados de alta en la Seguridad Social se ha duplicado en tres años. Si en enero de 2003 había 184.954 inmigrantes dados de alta en Cataluña, esta cifra llegó a las casi 400.000 personas en enero de 2006. Buena parte de este incremento es consecuencia del proceso extraordinario de regularización del año pasado, cuando se dieron de alta 135.000 inmigrantes en la Seguridad Social.

Los colectivos que más se beneficiaron de este proceso fueron los inmigrantes latinoamericanos. Prueba de ello es que, durante 2005, los grupos que más han crecido son bolivianos (con un incremento del 453,3% en relación con 2004), ecuatorianos (112,2%) y rumanos (109,4%).

Los sectores que emplean a más inmigrantes son la construcción (en el que se registraron 65.810 trabajadores extranjeros durante 2005); seguido del servicio doméstico (51.787 empleados); los servicios (48.181); el comercio (45.574), y la hostelería (41.898).

Acceso a Fundació Jaume Bofill: http://www.pangea.org/fbofill

Suscríbete gratuitamente a nuestros boletines

Recibe noticias e ideas en Recursos Humanos.
Suscripción

Utilizamos cookies para ofrecer a nuestras visitas una mejor experiencia de navegación por nuestra web.
Si continúas navegando, consideramos que aceptas su utilización.