Las siete, ocho o más horas que cada día millones de personas dedican a su trabajo remunerado no es un obstáculo insalvable para ampliar el horizonte hacia otras actividades. No lo es para las personas que participan en labores solidarias en España.

Las siete, ocho o más horas que cada día millones de personas dedican a su trabajo remunerado no es un obstáculo insalvable para ampliar el horizonte hacia otras actividades. No lo es al menos para miles de miembros de ese heterogéneo colectivo ciudadano, que participan a través de ONG o de otras organizaciones en labores solidarias en España. Las cifras no son exactas, pero entre un 30% a un 40% del cerca del millón de voluntarios que existen en este país, está formado por personas con obligaciones laborales.

'El abanico de posibilidades para elegir la tarea más idónea para cada persona es muy amplio. Pero además de tener en cuenta el tiempo libre del que se dispone, es necesario saber que todo el mundo no vale para todo ', señala Esther Diez, de la Plataforma del Voluntariado en España, red que agrupa a entidades como Cruz Roja, Mensajeros por la Paz o Médicos del Mundo. Respecto a los horarios manifiesta que se puede optar, por ejemplo, por realizar las prestaciones durante alguna hora en uno o varios días a la semana o durante los fines el semana. 'La elasticidad es total, pero lo único que pedimos es que se asuma un compromiso y cumplir con él ', subraya.

También hace falta contar con una preparación adecuada para la labor que se va a realizar. Cuando no es así, la misión previa es seguir los cursillos de formación que la plataforma organiza, añade Esther Diez.

Víctor Quirós, responsable del programa de voluntariado de la Cruz Roja de la Comunidad de Madrid, señala que lo verdaderamente importante es querer, mientras que no es necesario estar exento de toda obligación para participar en estas actividades. 'Los proyectos son muy diversos y se puede optar por la atención domiciliaria complementaria a personas mayores: acompañarles, hablar con ellas. Esto puede hacerse durante una hora a la hora de comer o por las tardes ', agrega.

Otros de los programas de Cruz Roja que atrae a muchos voluntarios que no cuentan con demasiado tiempo libre son los que tienen como meta el apoyo a los inmigrantes. Quirós destaca que algunos, como las clases de español o los talleres de formación, pueden llevarse a cabo después de los horarios laborales. 'La fuerte presencia de este tipo de voluntarios en todo tipo de tareas nos sorprende cada día más ', añade.

Son personas que, asimismo, cuentan en muchas ocasiones con hijos u otras obligaciones familiares, señala Gloria Bernal, de la Fundación Horizontes Abiertos, especializada en la atención a los presidiarios. O que tienen en el desempeño de sus respectivas profesiones cargos de responsabilidad, añade.

Bernal cita a una voluntaria, que trabaja en el Tribunal de Cuentas, y que coordina un programa de apoyo a los niños menores de tres años que viven en la cárcel con sus padres. Se trata de sacarlos de la prisión el sábado o el domingo para que puedan disfrutar de las actividades propias de las criaturas de su edad. Este plan de ayuda a menores se amplia a las vacaciones de verano.

Pilar Huerta es una de las personas que compagina trabajo y voluntariado en una plataforma de ayudas a las inmigrantes y refugiados. En su caso, su labor está relacionada con su empleo. 'Ayudo a gestionar ofertas de trabajo, a saber moverse en el INEM. Son personas que necesitan orientación laboral y legal ', subraya. 'Sentía la necesidad de hacer algo para las personas que más lo necesitan, pero esta labor me aporta más de lo que doy ', señala.

Acceso a Plataforma del Voluntariado en España: http://www.plataformavoluntariado.org

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