Las más de mil huelgas que cada año se suceden en España pasan una costosa factura a los empresarios. En total, se pierden más de 25 millones de horas, con especial incidencia en la construcción y la industria.

La huelga que esta semana ha puesto en pie de guerra a las gasolineras no es un hecho aislado en España: en total, en todo el país se pierden cerca de 26 millones de horas al año en paros, provocando un coste económico para las empresas de unos 390 millones de euros. Los trabajadores dejan de percibir su sueldo durante el paro laboral. Pero eso no impide que el empresario (que ve inhabilitados todos sus recursos productivos) deje de percibir el beneficio que esperaba de un empleado –al menos, similar a sus coste salarial–.

Los datos corresponden a 2005, el último ejercicio para el que se dispone de cifras cerradas. No obstante, 2006 sigue el mismo camino, ya que en los nueve primeros meses de este año las horas de trabajo perdidas por huelga ascendieron a 15,91 millones con lo que, si sigue el ritmo actual, se volverán a superar los veinte millones, según las estadísticas de la patronal CEOE.

Por tanto, las pérdidas que supone para los empresarios mantendrán la tónica actual, en un cálculo que incluso puede elevarse si se tiene en cuenta el coste de detener la producción o el trabajo en determinados sectores. Es decir, los casi 400 millones equivalen a multiplicar el número de horas perdidas por el coste laboral medio de cada trabajador, que asciende a cerca de 15 euros por hora efectiva. Pero a esa cantidad habría que sumar, además, la pérdida de ingresos de repostaje en una gasolinera o los de una aerolínea que deja de operar. Así, por ejemplo, Iberia se vio obligada a cancelar 900 vuelos durante la huelga de pilotos de este verano, lo que le produjo pérdidas de alrededor de 18 millones de euros.

Como la de esta compañía, se suceden cada año en distintos sectores de toda España más de mil paros, cifra que, además, se incrementa a un ritmo superior al 100%. La construcción y la industria metalúrgica son las más afectadas por las tensiones laborales. Cabría añadir, incluso, otro coste empresarial más: el derivado de atender las reclamaciones de los trabajadores para detener las huelgas y satisfacer las reclamaciones sindicales que, en las gasolineras –el caso más reciente, con el paro del pasado martes y miércoles– pasan por incrementos salariales de 600 euros anuales, la compensación de los excesos de jornada con un plus de relevo, y la mejora de la retribución por trabajo en domingos y festivos que los sindicatos pretenden regularizar en el convenio.

Y es que en la mayoría de los casos, según los expertos, la conflictividad laboral responde a problemas en la negociación colectiva y la discusión salarial. En esta cuestión, España no es una excepción, aunque sí se alza como el país de la Unión Europea con mayor conflictividad laboral en el periodo 2000-2004 que analiza un estudio elaborado por la Fundación Europea para la Mejora de las Condiciones de Trabajo, con la que colabora el Consejo Económico y Social de España. Según sus cálculos, que analizan en este caso medias anuales, en España se pierden casi 220 días de trabajo por cada mil trabajadores, lejos del segundo país del ránking, Italia, con 135 días y aún a más distancia de los 44 días de la UE de los Veinticinco.

Al coste total de las huelgas cabría sumarle, además, otras variables, ya que la factura para el empresario no es la misma en todas las comunidades. Por ejemplo, en Madrid, el coste medio de la hora perdida supera los 18 euros por hora, cantidad que también roza en Cataluña. Precisamente las dos regiones son las más afectadas por la conflictividad laboral, según los datos de septiembre, tanto en el número de paros como en los trabajadores implicados.

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