La Generalitat ha puesto en marcha una campaña de inspección de las empresas especializadas que ofrecen servicios de prevención. Los inspectores han encontrado anomalías en una aplastante mayoría que ronda el 90% de los servicios de prevención ajenos.

La Generalitat ha abierto otro frente para luchar contra los accidentes laborales. Ha puesto en marcha una campaña de inspección de las empresas especializadas que ofrecen servicios de prevención. Los inspectores han encontrado anomalías en una aplastante mayoría que ronda el 90% de los servicios de prevención ajenos, a los que se impondrá una sanción.

La primera campaña se llevó a cabo en el 2005 con la inspección de 23 compañías de prevención --contratadas por 48.820 empresas con 1.059.835 trabajadores--, de las que 20 incumplían alguna parte de sus obligaciones legales en los servicios que comercializaban.

Ante la contundencia de este primer resultado, el departamento de Treball i Indústria ha decidido ampliar la campaña de este año a 50 empresas especializadas. En algunos casos extremos, las inspecciones han concluido con una propuesta por parte del inspector de retirar la autorización al servicio de prevención.

PLANES FOTOCOPIADOS

Las deficiencias más frecuentes detectadas tienen relación con lo que en el argot del sector se denominan los "planes de corta y pega o fotocopiados". Se trata de la redacción de planes de prevención genéricos e idénticos para todos los clientes, sin tener en cuenta la actividad, el número de trabajadores y otras peculiaridades.

Además, es frecuente que las evaluaciones de riesgos laborales no recojan todos los puestos de trabajo ni los riesgos a los que están sometidos los trabajadores, lo que impide planificar acciones preventivas para evitar accidentes o enfermedades profesionales. Asimismo, suele faltar una relación detallada de los empleados asignados a cada puesto de trabajo y de los factores que influyen en el riesgo, como la formación.

El objetivo de la actuación es, según Mar Serna, directora de Relacions Laborals, acabar con el "cumplimiento meramente formal" de la ley por empresas que solo buscan tener los documentos exigidos por si reciben la visita de un inspector.

"La prevención que se hace es todavía mala, aunque ha mejorado mucho", asegura Serna. "Los servicios de prevención --añade-- han de ofrecer calidad y no solo aumentar la cartera de clientes, mientras que las empresas han de saber que no se puede hacer a cualquier precio". La guerra de precios en el sector dificulta que se tengan en cuenta factores ergonómicos de los puestos de trabajo, pese a que un tercio de los accidentes se deben a trastornos musculares o esqueléticos derivados de posturas o movimientos inadecuados. Un ejemplo es de las cajeras de supermercado, que en muchos casos sufren el síndrome del túnel carpiano por el movimiento repetitivo de las muñecas.

DEPRESIONES

Lo mismo sucede con los riesgos psicosociales, que no aparecen en las evaluaciones pese a que una parte importante del absentismo laboral responde a depresiones de origen laboral.

La lista de anomalías detectadas en las inspecciones continúa con el incumplimiento de los plazos máximos para la aplicación de mejoras preventivas y con el predominio de reconocimientos médicos genéricos que se convierten en un chequeo general en lugar de evaluar los efectos en la salud del empleado de los riesgos específicos a los que está sometido. Entre los casos más graves está el de los albañiles a los que no se les evalúa su estado de salud para trabajar en los andamios.

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