A finales de julio, un hombre de 38 años de Lleida tuvo su primer hijo y un mes después, el mismo día que tenía previsto iniciar una baja paternal, la empresa en la que llevaba seis años trabajando le puso de patitas en la calle.

El vecino de Lleida Miquel Mitjans Miquel, de 38 años, nunca imaginó que la paternidad le iba a acarrear problemas. A finales de julio tuvo su primer hijo y un mes después, el mismo día que tenía previsto iniciar una baja paternal, uno de los derechos contemplado en el estatuto del trabajador para los empleados masculinos, la empresa en la que llevaba seis años trabajando como auxiliar administrativo le puso de patitas en la calle alegando falta de rendimiento.

Miquel ha denunciado a la empresa Hierros del Mediterráneo, del grupo Hiemesa, por despedirle después de solicitar un permiso de 10 semanas por baja paternal. La empresa, dedicada a la compraventa de hierro para la construcción y cerrajería, niega la versión del trabajador y afirma que la medida no obedece a ninguna acción discriminatoria, sino a motivos estrictamente laborales. Hasta que el caso se resuelva en el Juzgado de lo Social de Lleida, el próximo mes de abril, el trabajador estará en el paro y no podrá buscar otro empleo.

Hasta su expulsión, las relaciones entre el denunciante y la empresa eran correctas. Miquel asegura que le acababan de subir de categoría, que en agosto tomó las vacaciones que le correspondían y que cuando fue padre sus jefes le felicitaron y enviaron flores a la clínica para su esposa. La situación dio un vuelco radical a partir del momento en que se personó en la empresa con una carta en la que solicitaba la baja paternal. "Al delegado de la empresa en Lleida, persona con la que tenía mucha confianza, le cambió la cara, se puso muy nervioso y me dijo que eso no se lo podía hacer a la empresa. Le dije que no quería perjudicar a nadie e incluso le propuse adaptarme a las necesidades que hubiera en ese momento. No me quiso firmar la carta, pero sí puso en ella el sello de la empresa. Entonces quedamos en que me daría una respuesta", explica Miquel.

El mismo día que se incorporó al trabajo después de disfrutar de las vacaciones, Miquel se interesó por la baja paternal. La respuesta del delegado de Lleida fue premonitoria. Le dijo que al gerente de la empresa, con sede en Reus, no le había hecho ninguna gracia su solicitud. "El 7 de agosto", añade el denunciante, "vinieron algunos directivos de Barcelona y Reus y pensé que ese día me darían la respuesta que esperaba. La sorpresa fue que me llamaron a la oficina para comunicarme el despido y darme los papeles del finiquito, que naturalmente no firmé. Cuando les pedí explicaciones por lo que acababan de hacer conmigo, me dijeron que me echaban porque hacía meses que no rendía y no estaban contentos con mi trabajo. Si eso fuera cierto, ¿por qué me subieron de categoría?", se pregunta.

Lo que más ha enojado a Miquel es que en la carta de despido también se le acusa de haber faltado tres días al trabajo en junio. Él lo niega categóricamente y afirma que puede demostrarlo con el control de ficha. "Si querían acusarme de algo para justificar el despido, lo hubieran tenido más fácil si hubieran dicho que había metido la mano en la caja", señala y ve en la postura de la empresa una clara discriminación. "La empresa tiene unos 800 trabajadores en toda España, la mayoría hombres jóvenes, y si me concedía a mí la baja paternal iba a sentar un precedente".

Agustín Barroso, director de recursos humanos de la empresa, manifestó que el trabajador no fue despedido por pedir la baja paternal, sino por motivos laborales. "Hacía tiempo que no estábamos contentos con su rendimiento ni con la forma de hacer su trabajo". Barroso explicó que el 7 de septiembre se le despidió y al día siguiente Miquel "se presentó en las oficinas a las siete de la mañana, cuando aún no había nadie en las instalaciones de la empresa, y se puso el sello en la carta de solicitud de la baja por paternidad".

Miquel asegura que lo que pretende denunciando esta situación es que ningún otro trabajador se calle cuando la empresa proceda contra él como en mi caso. "Quiero que mi hijo sepa que me quedé sin trabajo por querer ejercer de padre y que él no actúe nunca de igual modo si algún día llega a dirigir una empresa con trabajadores que dependen de un sueldo para mantener a su familia", añade.

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