Los empresarios aún no están satisfechos del ‘producto’ que sale de las facultades. Se quejan de las carencias de hornadas de profesionales poco aptos para las nuevas circunstancias de un mercado laboral muy competitivo.

Es una brecha que tardará tiempo en cerrarse. La distancia entre la universidad y la empresa dificulta a las generaciones futuras la adaptación a los cambios de una sociedad y un mercado laboral en movimiento constante, con nuevas exigencias.

Los empresarios llevan mucho tiempo preocupados por la casi nula flexibilidad de nuestro sistema educativo, más aún cuando las necesidades que impone un nuevo patrón de crecimiento basado en la innovación no pueden ser satisfechas con el producto que sale actualmente de las facultades.

Carmen Ayllón, directora del área de programas de apoyo a las empresas del Consejo Superior de Cámaras, recuerda que "un 49% de las compañías contrata a empleados que cuentan con la formación adecuada, y un 40% de los trabajadores se forma trabajando. Esto a las firmas no suele importarles, pero se debe tener en cuenta que hay una serie de competencias que no se dan en aquellos que llegan al mercado laboral".

Ayllón añade que "las universidades dedican mucho esfuerzo en transmitir conocimientos, pero éstos sólo se adaptan a las necesidades de las empresas en la mitad de los casos". Frente a las competencias básicas (el puro conocimiento) están las asociadas al trabajo en equipo, la flexibilidad, los valores, la gestión de riesgos, el rigor, la disponibilidad o el compromiso. Es ahí donde se produce el déficit, en aquellas competencias que suelen facilitar la gestión del cambio en una compañía.

Carmen Ayllón señala que "la estructura formativa de España tiene la forma de un diábolo, en el que se concentra una masa de personas formadas en la educación obligatoria y en la universidad, con un cuello de botella en el centro, que se refiere a la FP y a las asignaturas técnicas. Esta estructura hace que tengamos muchos licenciados que hacen trabajos administrativos o que son meros gestores".

Desde el Círculo de Empresarios se asegura que en los próximos años, con carácter urgente, nuestro país debería contar con alrededor de medio millón de nuevos empresarios que dinamicen la creación de empleo y valor añadido.

Factor de recuperación

En su reciente informe El empresario como soporte esencial para la creación de empleo, los empresarios hacen algunas propuestas para impulsar la recuperación de un ritmo sostenible de crecimiento y creación de empleo. Muchas de las sugerencias se refieren a reformas de elementos estructurales de nuestra economía, entre los que está el sistema educativo, que se sitúa entre los pilares fundamentales –junto con la existencia de mercados tecnológicos competitivos y las infraestructuras– de cualquier modelo económico basado en el conocimiento.

También se sugiere fomentar e incorporar el concepto de ética empresarial como parte esencial del currículo asociado a las ciencias empresariales, y los empresarios proponen la incorporación a los currículos académicos de contenidos y habilidades emprendedoras, con un planteamiento transversal, además de explicar y transmitir con rigor –por ejemplo, en asignaturas específicas de economía o empresa– el papel del empresario y su función decisiva en la creación de riqueza y puestos de trabajo, dentro de un sistema de mercado.

Se habla asimismo de la educación para el profesorado: "Los formadores no sólo deben ser buenos conocedores de la realidad empresarial y de la figura del empresario, sino que también han de transmitir, mediante su ejemplo, actitudes emprendedoras a sus estudiantes".

Los empresarios concluyen que "a pesar de las enormes mejoras de las últimas décadas, especialmente en lo que se refiere al acceso a la Universidad por una amplia capa de la sociedad, la educación en España padece hoy una desconexión importante frente a las necesidades de un entorno económico y social en constante transformación. Estamos aún muy lejos del modelo de aprendizaje continuo que exige la sociedad del conocimiento y que constituye una de las claves en el éxito de países como Corea del Sur o Finlandia".

Acerca del modelo de aprendizaje continuo, desde el Instituto de la Empresa Familiar coinciden en que el mercado laboral provoca cambios vertiginosos en cualquier disciplina, por lo que "cualquier titulado requiere hoy de una formación continua y permanente. Sin embargo, cuesta mucho que la gente ya formada asuma que debe recibir esta actualización".


Y ahora la FP tampoco es la solución

Frente al modelo de sobreeducación universitaria, la Formación Profesional se revelaba como una opción con perspectivas profesionales interesantes, retribuciones aceptables y posibilidades de carrera que pueden beneficiar a los jóvenes, las principales víctimas de la actual crisis.

La FP parecía el camino más directo hacia el empleo –el 63% de los estudiantes encuentra trabajo–, pero ahora los empresarios no se muestran demasiado satisfechos con la preparación de los técnicos que contratan. Lo que parecía la solución ya no lo es tanto.

Una reciente investigación de las Cámaras de Comercio –en la que 4.990 empresas de todos los sectores valoran la FP– ofrece un resultado de 5,6 en una escala de 0 a 10 para este tipo de formación. Entre las carencias que se apuntan está la falta de motivación de los trabajadores y la adaptación de la oferta formativa a sus demandas. Mientras en otros países europeos la formación técnica es mayoritaria, en España hay un cuello de botella importante en nuestra pirámide formativa: tenemos muchos directivos y pocos técnicos.

Aunque los profesores están bien cualificados e inician su actividad con formación y programas que impactan a veces padecen algunos déficit, como la experiencia directa, o desconocen los retos a los que se enfrentan sus alumnos, por ejemplo la flexibilidad, los conocimientos técnicos más actuales y las competencias transversales como la adaptación al cambio o la asunción del riesgo, es decir, todas las habilidades que va a tener que desarrollar el candidato en su puesto de trabajo.

Además, los conocimientos de un profesor tras quince años de docencia pueden estar desfasados.

El reto está en buscar esquemas que aumenten la conexión entre las empresas y los docentes. Según el informe, el 28,1% de las organizaciones señala la falta de adaptación de la oferta formativa a sus requerimientos como una de las principales carencias de la FP, y son las que cuentan entre 10 y 49 empleados, más de un 30%, las que más acusan este desfase.


Jóvenes investigadores que quieren trabajar fuera

Las nuevas generaciones de científicos no se fían de nuestro modelo de I+D+i, al que le sigue costando trasladar el conocimiento a la economía real.

Trasladar el conocimiento al mundo productivo es una asignatura pendiente en España. Puesto que es el científico quien genera el conocimiento, es importante que éste participe en la generación de riqueza, y para ello hay que buscar mecanismos de colaboración para que la financiación pública pueda ser transferida y utilizada por aquellas compañías que generan innovación.

Una de las principales carencias es la falta de profesionales con vocación de emprendedor. Conviene hacer todo lo posible para que las empresas tradicionales incrementen su capacidad tecnológica; que el investigador vea como un incentivo el hecho de transferir la tecnología.

En este escenario, los jóvenes investigadores que trabajan en España otorgan, según el informe Innovacef 2010, un 4,2 sobre 10 al grado de confianza que les transmite el sistema nacional de I+D+i (en 2009 le dieron un 4,3). Esta cifra se encuentra alejada tanto de las expectativas medias como de las que ofrecen los sistemas de los países más avanzados. Las principales diferencias entre las condiciones laborales en el exterior y en España se dan en los salarios (para el 50% de los casos); la estabilidad laboral (38%); el reconocimiento social (38%); la financiación (37%) y la carrera investigadora (30%). Estas son las principales razones que llevan a nuestros científicos a buscar trabajo fuera de nuestras fronteras.


Profesiones técnicas, un bien escaso

La escasez de ingenieros ejemplifica el abismo entre la Universidad y el futuro modelo productivo.

El cambio de modelo económico, con una fórmula que se apoye menos en la construcción y el turismo y más en la innovación y la tecnología, tiene mucho que ver con un problema que no es exclusivo de España: la escasez de estudiantes en carreras técnicas. Esta carencia se da especialmente en el caso de las ingenierías que, según los expertos, puede considerarse como una metáfora del nuevo patrón de crecimiento.

La necesidad de profesionales relacionados con las ingenierías tiene mucho que ver con una vuelta a la economía real y con la voluntad creciente de esquivar un modelo de crecimiento basado en servicios de poco valor añadido.

Facilismo

Para las jóvenes generaciones, formadas en un un sistema educativo en el que prima el facilismo sin tener demasiado en cuenta la cultura del esfuerzo, las ingenierías, en especial las superiores, mantienen una imagen de carreras complicadas, con altos niveles de exigencia, y que no resultan atractivas para quienes buscan el resultado fácil y a corto plazo.

Manuel Acero, presidente del Instituto de Ingeniería de España, explicaba recientemente a Expansión & Empleo que los alumnos de Primaria y Secundaria en nuestro país "están desconectados de los conceptos de análisis y razonamiento. Cuando se enfrentan con la Universidad presentan limitaciones importantes de partida para acceder a las carreras técnicas".

Y Jesús Rodríguez Cortezo, decano del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Madrid, aseguraba que la disminución de afluencia de alumnos a las escuelas de Ingeniería se debe a que "vivimos en una sociedad fácil, en la que los criterios de excelencia están desprestigiados. Es un entorno poco exigente, en el que el esfuerzo no tiene el reconocimiento que debería".

Suscríbete gratuitamente a nuestros boletines

Recibe noticias e ideas en Recursos Humanos.
Suscripción

Utilizamos cookies para ofrecer a nuestras visitas una mejor experiencia de navegación por nuestra web.
Si continúas navegando, consideramos que aceptas su utilización.