¿Por qué en el futuro el trabajo podría ser un juego de niños? Según Charles Handy, hay tres fuerzas que dirigen los cambios actuales: globalización, demografía y tecnología. Vivimos una 3a Revolución Industrial que trae nuevas formas de trabajo.

Las personas dividen sus vidas entre el trabajo y el juego. Pero unos pocos se dan cuenta de que si tienes el empleo adecuado, éste deja de ser un trabajo y se convierte en un juego. El secreto está en encontrar algo que te apasione y dedicarle tu vida. No hará necesariamente que ganes una fortuna, pero te hará feliz. De paso, también puede que te conviertas en un innovador de éxito porque la felicidad es un prerrequisito esencial para la invención.

En 1989, el 58% de la población británica afirmaba que era feliz. Pero en 2003 el porcentaje había caído hasta el 45%, a pesar de que los ingresos habían aumentado de media un 60%. Recientemente, el periódico The Observer exclamaba que la mayoría de los británicos preferirían trabajar menos horas que cobrar más dinero. Puede haber varias explicaciones para todo esto pero una es que las personas están desempeñando trabajos equivocados. ¿Cómo es un trabajo equivocado? La respuesta es muy personal pero podría ser trabajar con personas que no te gustan o hacer cosas demasiado fáciles o repetitivas. También podría ser un trabajo carente de significado o que no marque ninguna diferencia.

De acuerdo con el autor y filósofo Charles Handy, hay tres fuerzas que dirigen el cambio en el trabajo. La primera es la globalización. Como Thomas Friedman argumenta en su libro The World is Flat (“La tierra es plana”), hay un mercado único emergiendo para todas las cosas, desde los productos hasta las personas. En teoría esto significa que pronto estaremos compitiendo contra cualquier otra persona del planeta por un trabajo, aunque en la práctica haya un límite en las deslocalizaciones. Sin embargo, si crees que tu trabajo se puede hacer de manera más barata en cualquier otro lugar, quizás valga la pena empezar a buscar otras oportunidades laborales. La otra cara de la moneda es que si eres realmente bueno con lo que haces, las empresas competirán globalmente por tus habilidades, haciendo del trabajo algo mucho más móvil.

La segunda fuerza de cambio es la demografía. Muchos países se enfrentan a un doble problema demográfico con una fuerza laboral que envejece junto con una menguante tasa de natalidad. De acuerdo con los expertos, esto significa que en el año 2010 los Estados Unidos habrán perdido a 10 millones de trabajadores. Las empresas deberán ser más hábiles en atraer y retener el talento. Podemos esperar ver más ofertas de trabajo flexible y el desarrollo de iniciativas para atraer a los trabajadores de mayor edad.

Por ejemplo, B&Q, un distribuidor minorista del Reino Unido, ya ofrece trabajo a tenderos jubilados. Los resultados han sido una mejora de la atención al cliente y una menor rotación laboral. Del mismo modo, BMW en Alemania ha diseñado una fábrica para atraer a trabajadores de más edad o Procter&Gamble que ha desarrollado YourEncore, una red de trabajadores retirados a la que acude cuando se necesita solucionar algún problema. Otra idea implementada por P&G es la del “mentoring inverso” que ayuda a los trabajadores de mayor edad (sobretodo hombres) a comprender los problemas a los que hacen frente los trabajadores más jóvenes (sobretodo mujeres).

La tercera fuerza del cambio es la tecnología. Gracias a teléfonos móviles, ordenadores portátiles e Internet, el trabajo se está convirtiendo en algo menos ligado a la ubicación física. En vez de eso, nos estamos convirtiendo en una tribu de nómadas digitales trabajando en el momento y lugar que queremos. Las compañías se darán cuenta de que están contratando a las personas por sus ideas y no por su tiempo o presencia física. En este escenario, los contratos anuales cada vez estarán más relacionados con los objetivos y no con el número de horas trabajadas. Esto llevará a un incremento de periodos sabáticos y hará que la línea que separa lo que se hace en casa y lo que pasa en el trabajo sea cada vez más difusa.

Pero esto es sólo el principio, Dentro de veinte o treinta años la inteligencia artificial y la robótica habrán reemplazado a otra masa de trabajadores. Por lo que si crees que tu trabajo puede ser reducido a una serie de normas formales posibles de aprender por una máquina, quizás valga la pena pensar en reorientar tu carrera. Es posible que tu profesión actual acabe desapareciendo.

En otras palabras, estamos viviendo la Tercera Revolución Industrial. La Primera cambió los campos por fábricas y la Segunda, la Revolución de la Información, reemplazó la fuerza física por el cerebro. La Tercera será el cambio desde el predominio de la parte izquierda del cerebro en la producción económica hasta el hemisferio derecho del mismo.

Durante el último siglo se pagaba a las personas por acumular y aplicar la información. Haciendo el trabajo que requiere la adquisición y análisis de datos, los trabajadores utilizaban la parte lógica (izquierda) del cerebro. Daniel Pink, autor de A Whole New Mind (“Una mente totalmente nueva”), apunta que esta es una actividad que está desapareciendo gracias al desarrollo de áreas como la computación. Por ejemplo, los sistemas de voz automática o los GPS están reemplazando a las personas que se encargaban de hacer las reservas de taxi; o hay páginas web que orientan a las personas para su defensa en juicios, provocando que algunos abogados mediocres acaben sudando tinta.

Como prueba del cambio de vida laboral, se puede tener en cuenta una estadística reciente que resulta interesante. Hace doce años, el 61% de nuevos contratados en McKinsey tenían un título MBA (Master of Business Administration). Actualmente sólo el 40% tiene ese título. Parcialmente, esta estadística se basa en una saturación de MBAs en el mercado doméstico, pero hay otro motivo y es que también buscan a personas tituladas en Arte. En un mundo globalizado, los productos y servicios se hacen más homogéneos y de consumo masivo. Una de las mejores maneras de marcar la diferencia es mediante la innovación, pero lo que algunas personas quieren decir realmente cuando hablan de innovación es diseño. El diseño supone la aplicación del pensamiento lateral o la estética, ambos situados en la parte derecha del cerebro.

Por supuesto, algunos trabajos no pueden ser hechos por una máquina o deslocalizados a la India. Son trabajos como la enseñanza o el cuidado de niños que implican un alto nivel de inteligencia emocional. Los trabajos que implican la aplicación de creatividad e imaginación también están a salvo. Según Richard Florida, uno de los más reconocidos expertos en teoría social, este último tipo de trabajos no funciona en cualquier lugar. Hay un tipo específico de ciudades que son atractivas para los emprendedores de pensamiento lateral o para los innovadores; aquellas con presentan altos niveles en las tres “T”: Tecnología, Talento y Tolerancia; la Tecnología se refiere a la proximidad de centros de investigación de alto nivel; el Talento es la agrupación de personas brillantes con orígenes diversos; la Tolerancia es una cultura abierta y moderna que abrace a los “outsiders” y la diferencia.

En la nueva economía, la receptividad infantil y la flexibilidad cognitiva podrían ser predominantes. La Neotenia Psicológica es una nueva e interesante teoría, desarrollada por el Profesor Bruce Charlton del Reino Unido, que dice que el creciente nivel de inmadurez entre los adultos es una respuesta evolutiva al incremento de la incertidumbre. Puede sonar ridículo en un primer momento, pero puede tomar sentido si se piensa en ello. Históricamente, la madurez era útil porque dentro de un entorno estable indicaba sabiduría y experiencia. Sin embargo, en un entorno cambiante, la experiencia puede llegar a ser hasta incapacitante. En otras palabras, la jovialidad y la alegría podrían ser las respuestas adaptativas a un estado de cambio donde los trabajos, las habilidades y la tecnología están en permanente estado de flujo. Esto podría explicar el comportamiento aparentemente adolescente de innovadores como Richard Branson o Steve Wozniak y, si este es cierto, acabará teniendo profundas consecuencias en todo, desde la política de RH hasta el diseño de las oficinas.

Acceso a la noticia: http://www.fastcompany.com/resources/innovation/watson/112906.html

* Watson, Richard. “The Future of Work”. Fast Company, 29/11/2006. (Artículo consultado on line: 05/12/2006)

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