¿Se ha planteado cambiar de empleo? Si no lo ha hecho es porque en el actual está bien o no está seguro de que en el exterior vaya a encontrar algo mejor. Los factores profesionales priman sobre la mejora de calidad de vida a la hora de tomar la decisión.

¿Se ha planteado recientemente cambiar de empleo? Si no lo ha hecho es porque en el actual está bien, cobra un salario correcto, tiene un buen ambiente de trabajo y ve posibilidades de futuro... o puede que no sea así, puede que no esté tan bien, que sus jefes sean unos impresentables, su furo no esté claro y que su salario no sea el que cree merecer... pero, a pesar de todo, no está seguro de que en el exterior vaya a encontrar algo mejor. Y si ya ha decidido cambiar es porque su percepción de que -a factores de entorno parecidos-va a encontrar un superior equilibrio entre la remuneración que recibirá y su calidad de vida será mayor que la actual.

Pero ¡ojo! hay un aspecto que tener en cuenta. A pesar de todo lo que se diga sobre las bondades de la conciliación de la vida profesional y familiar, le va a costar mucho aceptar un empleo en el que vaya a cobrar menos dinero. ¿O no? "Es evidente que la pirámide de necesidades varía según el nivel de retribución, pero ésta siempre es importante, no sólo por el dinero en sí, sino porque se toma como una medida del reconocimiento profesional. Muchas veces se renuncia a un empleo atractivo porque conlleva un salario menor, ya que se puede considerar como una falta de reconocimiento a la valía y experiencia personal", comenta Laia Moreno, directora de recursos humanos de Intrum Justitia (España y Portugal).

Aceptando este planteamiento del rechazo al recorte nominal, no parece que hoy, a partir de cierto nivel de retribución, ésta sea lo más importante para el directivo o cuadro intermedio. De todos modos, "habría que distinguir tres colectivos", apunta Francisco Calderón, director de recursos humanos de Euroconsult. "En un primer nivel estarían los mandos con poca experiencia -un año en la empresa-en los que un salario mejor sería lo más importante -aunque no lo único-para incitar al cambio. Digamos que en un 80% de casos actuarían así. En un segundo nivel estarían los cuadros con dos o más años de experiencia. Aquí, el peso de la mejora salarial sería del 50%, mientras valorarían de forma muy parecida el nivel de formación, la posibilidad de aprendizaje y la promoción profesional. En el tercer nivel, el alto, el salario tiene un peso casi nulo, porque se supone que va a seguir siendo elevado, claro. Aquí la clave está en la identificación con la estrategia de la empresa. Si ésta no existe, en un 90% de casos, el directivo acabará por cambiar".

En cualquier caso, aún cuando la casuística interior en la elaboración de esta decisión es variopinta, la tendencia apunta a un peso creciente de la calidad de vida y el ocio. En una reciente encuesta (ver resultados en cuadros adjuntos) llevada a cabo por Cátenon, compañía europea de búsqueda de profesionales, se concluye, entre otras cosas, que los cuadros y directivos españoles aspiran a conseguir con el tiempo una mayor flexibilidad horaria en el terreno laboral. De esta forma, casi la mitad de los encuestados (46%) desearía poder realizar parte de su trabajo desde casa, mientras que un 61% se inclina por la libre distribución de horas de trabajo a lo largo del año como la medida más idónea para gozar de mayor calidad de vida (ver friso). Y, ¿que estarían dispuestos a sacrificar por ello? Pues según la encuesta "más de la mitad de los encuestados (63%) estaría dispuesta a sacrificar hasta una cuarta parte de su sueldo para poder disfrutar de una mayor calidad de vida". ¿Hasta que punto eso sólo es un desideratum al responder una encuesta o se piensa realmente? No resulta fácil de saber, sobre todo, al comprobar en la misma encuesta que "el 75% de los encuestados considera que para desarrollar una carrera brillante es imprescindible renunciar a una parte importante de la vida familiar y ocio".

Para Iñaki Saltor, director de Cátenon en Barcelona, la clave de las respuestas está en el nivel salarial del encuestado. "Hasta la banda de 30 a 60.000 euros anuales, el salario es una pieza muy importante para tomar una decisión de cambio, a partir de ahí entran otros factores, como la flexibilidad, la calidad de vida...". Y matiza más. "Hay que diferenciar también el tipo de compañía". Según él, las grandes compañías están ya trabajando mucho en estos factores no retributivos que contribuyen a retener al personal cualificado, algo que en Catalunya "no está muy extendido por el tipo de tejido industrial que tiene. Un alto porcentaje de pymes no tiene todavía en cuenta estos aspectos personales". Y concluye que progresivamente el cuadro o directivo valora más el desarrollo profesional que le ofrece la empresa lo que, al mismo tiempo, genera una predisposición mayor al cambio de empleo. "En los países punteros de Europa no se está tan comprometido con la compañía como aquí, en cambio, se está más comprometido con el proyecto que ésta ofrece".

Es una de las consecuencias del cambio de valores en que está inmersa la sociedad, "que en el ámbito laboral es particularmente acusado", apunta Laia Moreno. "El posmodernismo lo sufrimos -aunque no me gusta esta palabra-en la empresa, pero hemos de adaptarnos a él. Sabemos que tenemos gente cualificada y que no nos pide un salario desorbitado sino flexibilidad. Y nos cuesta darla a veces porque en muchos momentos todavía creemos que si cedemos es como si perdiéramos el control o temiéramos crear precedentes, pero esa es la tendencia y no tendremos más remedio que adaptarnos a ella". Al respecto, según Saltor, cada vez hay más empresas en las que, con las aplicaciones tecnológicas pertinentes, se permite realizar el trabajo desde casa. "Si se trabaja por objetivos se puede hacer. Tenemos muchos clientes multinacionales que adoptan la flexibilidad ligada al cumplimiento de objetivos".


Medidas más valoradas

Los trabajadores españoles aspiran a una mayor flexibilidad horaria en el sentido más amplio: un 88% menciona el horario flexible, un 61% pide que se les deje distribuir libremente sus horas de trabajao y un 45% aboga por la reducción de jornada o excedencia. Entre el resto de medidas propuestas para conciliar vida profesional y familiar destaca el teletrabajo entre las peticiones, con el 46%


Los factores que más inciden en...

El estudio, realizado conjuntamente por Cátenon y Encuestafácil. com demuestra que, a la hora de cambiar de trabajo, los empleados españoles valoran más los aspectos profesionales, como las posibilidades de promoción o la responsabilidad y autonomía enel puesto de trabajo, en detrimento de aquellos aspectos que podrían incrementar su calidad de vida; sin embargo, loqueles retiene en la compañía son más los aspectos personales que profesionales, como el buen ambiente laboral, o el sentirse reconocidos por su empresa, sin olvidar, por supuesto, la percepción de estar bien pagados. Precisamente la retribución económica (en la muestra hay un 74% de cuadros que cobran menos de 50.000 euros al año y estaría en la banda en que el salario es muy importante) muestra el peso mayor (un 91%) en la decisión, seguida de la promoción y el desarrollo profesional

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