Los universitarios no confían demasiado en los empresarios, militares, dirigentes políticos y religiosos. Estos grupos obtienen los peores niveles de confianza, frente a los científicos, médicos, ingenieros o maestros, que son los más valorados.

A pesar de esta admiración, un 53% de los universitarios desecha la idea de trabajar en investigación científica: se ve como una carrera difícil y poco atractiva económicamente.

Pocos emprendedores

Estos son los datos de una encuesta realizada por la Unidad de Estudios Sociales y de Opinión Pública de la Fundación BBVA, que señala además que sólo un 12,4% de los profesionales del futuro está dispuesto a crear una empresa por su cuenta.

Eso sí, parece desechada la idea tradicional que habla de la pasión por convertirse en funcionario: un 39,2% querría trabajar en una empresa (el 23,4% en una privada), y un 40,1% preferiría engrosar las filas de la administración pública.

En todo caso, la investigación muestra cierta autocomplacencia y conformismo de los profesionales del futuro, ya que un 80,5% de los universitarios españoles considera que su situación actual es “buena o muy buena”, y el factor principal cuando se trata de elegir un trabajo es “que ofrezca un contrato fijo y que sea estable”, en un 28,7% de los casos.

Distancias

El estudio permite también adivinar el divorcio entre lo que la universidad enseña y las necesidades reales de las empresas y el mercado laboral. Un 53% de los universitarios españoles cree que la enseñanza superior que recibe no prepara adecuadamente para la vida profesional, y un 66%, además, critica el hecho de que la formación universitaria sea excesivamente general, con amplios contenidos teóricos.

Pese a las críticas, la reforma universitaria y la política educativa ocupan el penúltimo lugar en la lista de prioridades (12,6%), mientras que la inmigración (37,7%) y la vivienda (37,1%) son las preferencias más urgentes de nuestros universitarios que, a largo plazo (en los próximos diez años), tienen como prioridades “conseguir un trabajo acorde a mis estudios” (30,7%) y “ganar dinero” (23%).

Familia

Para estos jóvenes, la religión ha dejado de ser el único elemento vertebrador de la dimensión ética del individuo. La familia es, sin embargo, un núcleo fundamental de apoyo, que obtiene una valoración alta, aunque las ideas sobre paternidad y maternidad han cambiado: un 71,1% de las mujeres y un 77,6% de los hombres en edad universitaria no cree que se necesite tener hijos para sentirse realizado.

Los universitarios españoles, que se declaran de centro-izquierda en un 73,2%, creen que los riesgos de la sociedad actual han aumentado “mucho o bastante” (62,8%) si se comparan con los de hace 50 años.

A los profesionales del siglo XXI no les preocupa tanto una crisis económica, una epidemia que afecte al mundo desarrollado o una gran catástrofe tecnológica como una catástrofe natural a gran escala, una crisis medioambiental o un ataque terrorista a grandes grupos de población. Estos tres últimos son sus grandes miedos.

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