Un estudio muestra que sólo un tercio de las pymes españolas cuenta con la metodología necesaria para una buena gestión. Lo peor de la situación es que hay muchas empresas que no son conscientes de su alta vulnerabilidad.

A estas alturas de la película, a uno le sorprende que le cuenten según qué cosas de las tripas de las empresas. De aquello que no se ve pero condiciona todo su funcionamiento. Por ejemplo, sorprende saber que, a pesar de que casi todas cuentan con un presupuesto anual, sólo algo más de la mitad llevan un control de dicho presupuesto, es decir, realizan un análisis de las desviaciones para contrastar la gestión real de los objetivos y poder aplicar medidas de corrección. Y sorprende todavía más conocer que sólo algo más de una cuarta parte de estas lo hacen de forma detallada, por cliente y por producto, mientras que la mayoría se limita a usar un porcentaje sobre el año anterior a pesar de estar inmersos en un entorno en el que si algo hay cierto, son incertidumbres por todos lados.

"A base de visitar empresas por nuestra actividad profesional, teníamos la sensación de que una parte importante de los efectos de la crisis actual vienen explicados por la ausencia de control de gestión interno. Muchas pymes son vulnerables porque carecen de alguno de los pilares básicos: establecer unos objetivos, marcar una estrategia para alcanzarlos y monitorizar la ejecución de esta estrategia con mecanismos de control de gestión apropiados. Queríamos pasar de la intuición a la certeza y decidimos impulsar un análisis a fondo", explica Argelia García, socia fundadora de External Financial Management (EFM).

Del "Estudio sobre el control de gestión empresarial en España y su relación con los efectos de la crisis económica actual",realizado por Staff Consultants, se desprenden algunas conclusiones sorprendentes, como las mencionadas al inicio. Sobre la base de todas ellas, García reflexiona sobre la vulnerabilidad de muchas empresas españolas por motivos estrictamente internos. "El empresario ha de plantearse si controla a su empresa o es la empresa la que le controla a él. Es decir, si pasa lo que quiere que pase o pasan cosas y luego se entera. Es evidente que si no pasa lo que quiere es por algo. ¿Por qué? ¿Qué motivos hay? No se debe perder en explicaciones externas, y sí bucear en su casa. Que el entorno es extremadamente complejo ya lo sabemos, pero hay que sobrevivir. Ahí está el reto". Y añade que "lo peor del caso es que hay muchas empresas que no son conscientes de su vulnerabilidad". Probablemente, los años excepcionales que hemos vivido, en los que todo era relativamente fácil, hoy pasan factura. "En muchos casos no hay conciencia de que en la empresa hoy la lucha empieza a las ocho de la mañana y termina a las doce de la noche. Demasiadas veces nos hemos refugiado en la coartada de la crisis financiera - que, por supuesto, es real-pero es sólo parte del problema y esto, o se entiende, o no se va a ninguna parte".

Sintetiza y divide las empresas según su velocidad de marcha. "Están las que luchan por nuevos mercados, en el extranjero, en internet..., y otro grupo caótico en el que casi todo está por hacer, en el sentido de gestión interna. Son aquellas que esperan que eso remonte y olvidan que las cosas se han de remontar desde dentro".

Pone el ejemplo de algunas pequeñas multinacionales que compran una pyme española de este último grupo y se llevan una sorpresa mayúscula al comprobar la laxa periodicidad de sus controles en el presupuesto, en los stocks, en la antigüedad de la deuda de los clientes, en los márgenes... Son conscientes del abismo cultural que las separa y han de empezar a explicar el abecé del rigor. "Creo que esta debilidad ha hecho mucho daño a las pymes españolas en la crisis. Hay que hacer examen de conciencia rápidamente y ver dónde estamos".

El asunto es preocupante porque, según el estudio, sólo una tercera parte de las pymes españolas parece tener, al cierre del primer trimestre, un nivel de control de gestión adecuado, clave para la consecución de los objetivos. En concreto, sólo un 32% realiza un cierre contable mensual puntual, menos de un tercio realiza un control de tesorería y sólo la mitad de ellas tiene información fiable del margen bruto.

"Este es un punto especialmente importante, muchos te dicen: ´Va mal, pero no sé por qué´", recalca García. "Hoy las empresas luchan para sobrevivir y fijan su mirada en su margen bruto; sin embargo, el cálculo del precio real de venta y el de los costes están sometidos a todo tipo de problemas. En el caso de la venta, no siempre se tienen en cuenta todos las magnitudes que lo afectan, promociones, rappels,descuentos... Yen el de los costes, no siempre se hacen bien las imputaciones. En épocas buenas eso puede ser secundario, pero ahora hay que afinar mucho. Incluso hemos encontrado casos en que la unidad de cuenta que computan en la venta es distinta de la de la compra. Ciertamente, hay ocasiones en que las implementaciones informáticas de que disponen son deficientes para el control. Pero no es excusa", concluye.


Excesiva dependencia de la financiación bancaria

El bajo nivel de control de gestión en las empresas españolas las hace vulnerables ante el actual momento económico, al no disponer de la información y metodologías adecuadas. Conocer la realidad en el momento oportuno permite reaccionar y reconducir las situaciones. Los resultados del estudio de EFM ponen de manifiesto el desconocimiento por parte de los empresarios de la importancia de una serie de herramientas financieras.

Un hecho que es difícil de explicar es que haya un 47% de las empresas que considere que no necesita utilizar instrumentos de control de gestión, cuando es precisamente la falta de control financiero lo que disminuye su capacidad de anticipación en un contexto de crisis y, por consiguiente, dificulta la corrección de las estrategias y la toma de decisiones acertadas.

Otro de los aspectos más reveladores del estudio es la percepción sobredimensionada que tienen las empresas de las dificultades para conseguir líneas de crédito.Aunque el 51% de las empresas tiene la percepción de que los bancos no conceden crédito,en realidad sólo un 23% afirma haber perdido sus líneas de financiación, frente a un 56% que sí las ha renovado, aunque hayan tenido que dedicar mayores esfuerzos. El estudio tambiénpone de relieve el alto grado de dependencia de la financiación bancaria en la pyme española, ya que esta es la situación del 41% de los encuestados. "Falta equilibrio entre recursos propios y ajenos. Nos hemos olvidado de las enseñanzas clásicas sobre la importancia de la independencia financiera", apunta Argelia García.

Acceso a 'Estudio sobre el control de gestión empresarial en España y su relación con los efectos de la crisis económica actual ' http://www.efinancialm.com/prensa.html

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