Ser director de RH en una empresa supone tener cintura para encajar dos tipos de críticas. Por una parte, la de los empleados; por otra, la de los colegas de dirección, que pueden achacar a RH cierta falta de conocimiento sobre la estrategia de negocio.

Ser director de recursos humanos en una empresa supone tener cintura para encajar dos tipos de críticas. Por una parte, la de los empleados de la compañía, que a menudo miran con desconfianza (en algunos casos, incluso con hostilidad) al ejecutivo responsable de la política de personal; por otra, la de los colegas de dirección, que en ocasiones achacan a los departamentos de recursos humanos cierta falta de conocimiento 'real ' sobre la estrategia de negocio de la compañía. ¿Hay en estas visiones algo de verdad?

Si se atiende al análisis de las personalidades de 251 ejecutivos del sector, efectivamente, hay algo de verdad. Según un informe del Instituto de Liderazgo y la Asociación Española de Dirección y Desarrollo de Personas (Aedipe) sobre la personalidad de los directores de recursos humanos españoles, las virtudes de los jefes de personal en España son muy amplias, pero junto a ellas afloran también sus carencias. Como explicaron ayer Juan Rivera, Socio Director del Instituto de Liderazgo y Ramona Vicente, socia consultora de la firma, los jefes de personal son ejecutivos orientados a la acción, lógicos, analíticos y con capacidad de decisión. 'Se trata de profesionales perseverantes y capaces de organizar hechos y operaciones, dispuestos al trabajo duro y con una clara orientación a la tarea y los resultados ', explicaron.

Junto a esos valores, destacan también dos defectos. El primero de ellos está directamente relacionado con el capital con el que trabajan estos ejecutivos: las personas. 'Los directivos de recursos humanos españoles muestran una menor orientación hacia las personas frente a los resultados, en comparación con sus colegas europeos y con los directivos españoles de otras áreas ', señalan los autores del informe. Este hecho es más evidente en aún en las directoras, 'ya que tienen una menor orientación hacia las personas que los hombres y rompen la tendencia contraria observada en las directivas españolas en general '.

El segundo gran defecto de los jefes de personal da la razón a quienes piensan que lo suyo no es la estrategia de negocio. 'La mayor parte de estos ejecutivos tienen dificultades en los procesos de innovación y cambio y en el pensamiento estratégico ', señalan Rivera y Vicente. El informe señala que estos ejecutivos deberían desarrollar más su capacidad de pensamiento global, conceptual y estratégico. 'La explicación de todo esto es que hasta ahora el perfil que se requería en España para departamentos de recursos humanos era muy técnico. Ese perfil hoy en día está cambiando, pero el estudio refleja el tipo de ejecutivo que se seleccionaba hace ocho o diez años ', explicó Juan Rivera.

La investigación realizada por el Instituto de Liderazgo se basa en un instrumento denominado MBTI (Myers-Briggs Type Indicator). De acuerdo con él, el estudio clasifica las personalidades en 16 tipos en virtud de la preferencias en cada uno de los siguientes rasgos: extraversión o introversión; sensación o intuición; thinking o feeling y juicio frente a percepción.

La personalidad dominante entre los directores de recursos humanos en España es la ESTJ (extroversión, sensación, thinking y juicio). 'Casi el 40% de los ejecutivos presentan ese tipo de personalidad. Son personas de acción, que perciben lo real e inmediato, toman decisiones aplicando mucho la lógica y son organizados y sistemáticos ', concluyó Vicente.

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