Los consultores de RH son contundentes: la empresa saludable es aquella que acoge empleados contentos de acudir a su puesto de trabajo. ¿Está usted entre ellos? El espacio físico de la oficina es fundamental para fidelizar a los mejores profesionales.

Test laboral. La vuelta al trabajo después de unos días de descanso es un buen termómetro para medir la salubridad de las empresas. Responda con sinceridad: ¿cómo abordó el pasado lunes la rentreé laboral, con alegría o con resignación? Los consultores de recursos humanos son contundentes: la empresa saludable es aquella que acoge empleados contentos de acudir cada mañana a su puesto de trabajo. ¿Está usted entre ellos?

Jaime Pereira, director de Consultoría Estratégica de Psicosoft, sostiene que la empresa saludable descansa sobre cuatro pilares. Uno, que las personas que trabajan en esa compañía tengan unas condiciones laborales satisfactorias, de tal manera que el salario no les inquiete y no interfiera en su creatividad y competencia profesional; dos, que el espacio físico en el que desarrollan su actividad sea un espacio limpio, sano y confortable; tres, que la empresa tenga un buen plan de prevención de riesgos laborales y disponga de servicio médico, psicólogo e incluso programa de gimnasia y control del estrés; y, por último, que apueste decididamente por conciliar vida y trabajo. '¿Inconvenientes? Que los caraduras se aprovechen de la flexibilidad de horarios y vivan del trabajo de los demás, pero por un garbanzo negro no se va perjudicar a toda la plantilla ', opina Pereira.

Este consultor, licenciado en Derecho y ex director de Recursos Humanos de Sanitas, ha desarrollado un extenso catálogo de acciones que permiten integrar vida personal y laboral y que hacen de la empresa un lugar saludable.

El directivo de Psicosoft propone a jefes y subordinados no convocar ninguna reunión a partir de las 14 horas, ser absolutamente disciplinados en estos encuentros, racionalizar el uso del teléfono y el e-mail, orientar la actividad hacia resultados y no hacia tareas, no interrumpir el trabajo de los demás innecesariamente, respetar la libertad individual en el cumplimiento de horarios y, sobre todo, dedicar más tiempo a lo importante y menos a lo urgente. En palabras de la presidenta de Microsoft, Rosa García: 'Para poder cenar con mi familia he aprendido a no perder un minuto de mi tiempo y a respetar el tiempo de los demás '. Esto es lo que acostumbra a hacer Miguel Milano, director general de Oracle Ibérica. 'Nunca he tenido inconveniente en cambiar una reunión si mi director comercial tiene que ir a ver a la tutora de su hija. Esto es prioritario, porque yo también lo hago '.

Pero la conciliación es sólo uno más de los rasgos que definen a una empresa que goza de buena salud. La trasparencia, la integridad, la búsqueda de la excelencia y la tolerancia al error son otros atributos que no deben olvidarse. Para Beatriz Valderrama, socia de la consultora Alta Capacidad, la empresa saludable es el mejor antídoto contra el acoso moral. 'Las empresas tóxicas, donde impera el politiqueo y las luchas de poder, la mediocridad, la ambigüedad y el miedo son un lugar propicio para que aflore el mobbing ', asegura esta especialista en recursos humanos.

El profesor de la Universidad de Alcalá de Henares, Iñaki Piñuel, uno de los mayores expertos en mobbing del país, ha dedicado un libro a analizar las secuelas de lo que el llama neomanagement y gobierno de los jefes tóxicos, directivos para quienes el fin justifica los medios y que no tienen reparos en quemar a sus equipos y sustituirlos por otros a la menor oportunidad.

Piñuel ha tipificado tres tipos de jefes nocivos: el narcisista, dueño de una autoestima tan baja que sólo es capaz de extender a su alrededor mediocridad, para que nadie le haga sombra. Es un peligro para la organización, porque con él la empresa pierde competitividad; el psicópata, un ejecutivo incapaz de sentir empatía por los demás y, por tanto, dispuesto a mentir para aprovecharse de sus subordinados. Este jefe compra o acosa al adversario, según le convenga, y suele dejar, como se dice coloquialmente, muchos cadáveres a su alrededor. La empresa se resiente porque extiende la corrupción allí por donde va. Por último, ha tipificado un tercer tipo, el paranoide, con déficit crónico de confianza en si mismo. Este jefe realiza ataques preventivos contra sus subordinados para probar su fidelidad o fiscalizar su trabajo y termina machacándoles.

Todos los expertos consultados afirman con rotundidad que de las empresas insanas y de los jefes tóxicos los empleados huyen como de la peste. La escasa rotación es el mejor síntoma de salubridad. Pereira pone como ejemplos de buena prácticas a IBM, Unilever y Microsoft. Y suspende a Banco Santander, Repsol y Telefónica 'porque por dimensión deberían hacer mucho más '.

El mejor antídoto contra el acoso

El acoso moral es una afrenta emocional y psicológica violenta que puede producirse en diversas direcciones. Cuando el mobbing se instala en una empresa, lo más frecuente es que sea el trabajador el que lo padezca, 'pues el acoso es un acto de poder ', recuerda la psicóloga Beatriz Valderrama, 'pero en una compañía el poder no siempre está en manos de quien aparentemente manda, por lo cual el jefe no siempre está libre de este tipo de menoscabo personal y profesional '. Directivos en el último tramo de su vida laboral, ejecutivos que inician su carrera gerencial y mujeres son, en opinión de Valderrama, los jefes más proclives a padecer el mobbing de abajo arriba.

Para esta consultora, el miedo es el caldo de cultivo donde prolifera el acoso moral, y la confianza, su antídoto. 'En un ambiente opresivo es más fácil acusar a un empleado de deslealtad o de incompetencia y también es más fácil conseguir que los compañeros callen ante la injusticia. En estos lugares todos tienen miedo a perder su puesto de trabajo '.

José Manuel Copa, director de Copa y Asociados, propone diversos instrumentos para prevenir el mobbing. Algunos, como la creación de una comisión instructora de tratamiento de situaciones de acoso, están presentes ya en convenios colectivos como el del sector de grandes almacenes. Copa añade un ambiente laboral sano, la presencia en la empresa de mecanismos de denuncia absolutamente confidenciales y la habilitación de un teléfono específico, como tienen algunas multinacionales.

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