La mayoría de empleados pasa entre 7 y 12 horas al día trabajando. Pero no todos cobran lo mismo. En algunas grandes empresas, los salarios de los directivos pueden llegar a ser entre 40 y 100 veces superiores a los sueldos del resto de colaboradores.

La mayoría de empleados españoles pasa entre 7 y 12 horas al día trabajando. Pero no todos cobran lo mismo, ni mucho menos. En algunas grandes empresas, los salarios de los directivos pueden llegar a ser entre 40 y 100 veces superiores a los sueldos medios del resto de colaboradores, según un reciente informe de la consultora de recursos humanos ICSA. Esta desigualdad se produce, sobre todo, al repartir el monto destinado a la retribución variable, que en el caso de algunos altos ejecutivos alcanza el 80% de la fija. Los expertos aseguran que "la distribución equitativa es el pilar de las organizaciones sanas y competitivas".

Los expertos no tienen ninguna duda: "España es uno de los países desarrollados donde los salarios son más justos". En opinión del profesor de Recursos Humanos de la escuela de negocios EADA Jordi Costa, un especialista en política retributiva de España, "a mayor tamaño [de la empresa], mayor puede ser la desigualdad salarial entre la minoría de profesionales que se sitúa en la cúspide de la pirámide y la gran mayoría que lo hace en la base de la misma". A juicio de Costa, autor de Más allá del vil salario (Granica), "lo que marca la diferencia salarial es la forma de distribuir la retribución variable", que suele repartirse entre los principales directivos de las empresas.

En Estados Unidos, de donde proceden las multinacionales más poderosas del planeta, el sueldo de algunos directores generales es 450 veces superior al salario medio del resto de empleados, según un estudio del Institute for Policy Estudies (IPS) y el United for a Fair Economy. Fruto de estas desigualdades ha nacido una nueva clase de profesionales, los llamados superdirectivos.

Con el fin de democratizar la información salarial, la consultora ICSA ha publicado un informe basado en la situación laboral de más de 200.000 trabajadores españoles. Los resultados obtenidos "comienzan a poner de manifiesto las crecientes desigualdades salariales existentes entre los directivos y la plantilla", señala Ernesto Póveda, socio director de ICSA. "La riqueza generada está lejos de ser repartida equitativamente", añade.

Los directores generales de pequeñas, medianas y grandes empresas cobran de media 66.077 euros, 105.329 euros y 173.148 euros al año, respectivamente. Y eso sin contar lo percibido en concepto de retribución variable, "con la que algunos casi duplican su sueldo", apunta. En el caso de mandos intermedios, los salarios fijos se sitúan alrededor de los 27.500 euros anuales para las pequeñas compañías, los 32.500 para las medianas y los 37.500 para las grandes, según el informe.

En opinión de José Ignacio Jiménez, director general de la firma de búsqueda y desarrollo de talentos Norman Broadbent, "el fuerte incremento anual de los salarios de los directivos de las grandes compañías se debe, precisamente, a la falta de personas capaces de ocupar dichos cargos". En orden a captar a los mejores, "se les intenta atraer con abultados sueldos, los cuales generan un efecto dominó sobre el resto de empresas competidoras", añade.

Para Tony Gennaoui, director general de la consultora Towers Perrin, "si las empresas pagan tales sueldos es porque económicamente les sale rentable". Lo que los consejos de administración tienen que tener en cuenta, continúa, "es si la retribución de estos directivos está alineada con su rendimiento".

Eso sí, Gennaoui también subraya que "el éxito de una empresa depende de todos los trabajadores y no sólo de su cúpula directiva". Además, "está demostrado que al mejorar los sueldos de esta gran mayoría se genera un compromiso que acaba repercutiendo positivamente en la cuenta final de resultados". En las empresas "sanas y competitivas, la retribución variable se utiliza para premiar los objetivos conseguidos por cada uno de los empleados", concluye Gennaoui.

Para los sindicatos, este debate "está bastante alejado de la realidad". Según los últimos datos de la Agencia Estatal de la Administración Tributaria, en 2004 el 64,2% de los trabajadores (más de 11 millones de personas) cobraba un máximo de 16.000 euros brutos al año, mientras que el salario de 115.000 directivos (el 0,7% de la población activa) percibía más de 80.000 euros brutos al año. Y lo cierto es que la base de esta pirámide salarial ha crecido un 3,5% en la última década, con lo que la distribución de la riqueza cada vez es más desigual, lamenta Carlos Martín, economista de Comisiones Obreras.

Suscríbete gratuitamente a nuestros boletines

Recibe noticias e ideas en Recursos Humanos.
Suscripción

Utilizamos cookies para ofrecer a nuestras visitas una mejor experiencia de navegación por nuestra web.
Si continúas navegando, consideramos que aceptas su utilización.