Henrico Frank, el parado que recibió del presidente del partido socialdemócrata alemán Kurt Beck consejos de higiene para encontrar empleo, rehusó acudir a dos citas que éste le propuso para encontrarle un trabajo.

No fue ayer y anunció que tampoco se presentará hoy.

El parado y el político se conocieron durante un acto electoral el pasado 14 de diciembre en el mercado navideño de Wiesbaden, cuando Henrico Frank reprochó a Beck las reformas laborales adoptadas por su antecesor en el partido y a la sazón canciller Gerhard Schröder.

Con sarcasmo, Frank agradeció al socialdemócrata su situación laboral. El político le respondió: "si usted se lava y se afeita, encontrará trabajo; así es la vida", añadió el además primer ministro del Estado federado de Renania-Palatinado. Tras un momento de duda, Frank aseguró que aceptaba la recomendación.

Este diálogo público encontró un fuerte eco en la prensa sensacionalista alemana. El diario Bild publicaba el viernes pasado dos grandes fotografías, una suerte de "antes y después" del "parado más famoso de Alemania", junto al titular "Señor Beck, ¡me he afeitado!". Frank explicó más tarde que los periodistas pagaron al peluquero que lo afeitó y cortó su melena.

En el artículo, el rotativo amarillista empezaba ya a cargar las tintas con la reproducción del pin que Frank llevaba en la solapa la tarde en que interpeló a Kurt Beck. Se trata de un lema del muy minoritario Partido Anarquista del Pogo de Alemania (APPD): "El trabajo es una mierda". Siguieron entrevistas en radio, televisión y prensa.

Kurt Beck, a quien lucir una barba completa durante décadas no le ha impedido el acceso a altos cargos políticos, ofreció a Frank dos citas para tratar su futuro, con la promesa de que su gabinete mediaría para dar con un empleo sólido que convenga a su formación de albañil. El domingo, Frank rechazó la oferta.

Así, Bild decidió poner a Henrico Frank en la picota de su portada. Bajo una foto correspondiente al "después del afeitado", un enorme titular rojiblanco acusaba ayer al "parado más sinvergüenza de Alemania" de "enfadar a millones de alemanes". Y en su segunda página, Bild citaba al diputado democristiano Michael Fuchs, para quien el caso demuestra que el sistema de asistencia social "es demasiado condescendiente".

Todo indica que Henrico Frank seguirá viviendo de los 345 euros mensuales que recibe en concepto de asistencia social. Pero corre el riesgo de que su rechazo a un empleo signifique el recorte de su subsidio.

Beck, por su parte, envió a Frank las propuestas de empleo recopiladas por su despacho. Ahora tendrá que dedicarse a su partido, cuya ala izquierda le ha acusado de banalizar la situación de más de cuatro millones de parados con sus consejos higiénicos.

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