Los responsables de RH y Tecnología ya hace tiempo que restringen el uso de Internet de los empleados. Antes, lo hacían para impedir la visita a sitios inapropiados pero ahora también para evitar usos que absorben ancho de banda o amenazan la seguridad.

Josh Erich solía pasar sus pausas en el trabajo mandando mensajes en páginas web como Facebook.com y MySpace.com o escuchando la radio. Esto era hasta hace unos meses, cuando la oficina inmobiliaria en la que trabaja le bloqueó, de repente, el acceso a ambas páginas y a muchas más. “Todos nos molestamos bastante”, dice Erich. “Hasta los jefes parecieron un poco tristes con el cambio.”

Erich, de 25 años, forma parte de una nueva generación de trabajadores que mandan mensajes instantáneos cuando van al Instituto o que se registran en sitios de contacto social en la Universidad. Ahora, aunque ya hayan empezado a trabajar, no ven motivo para dejar de hacerlo.

Pero algunos de sus jefes de Tecnología y Recursos Humanos sí lo hacen. Argumentan que cuando los empleados acceden a medios como los de vídeos virtuales, absorben recursos tecnológicos, lo que puede ralentizar tareas como la transferencia de ficheros o el acceso al correo o a Internet del resto de la empresa. A estos supervisores les preocupa la seguridad en Internet y no les gusta la idea de que sus empleados pierdan el tiempo con cosas no relacionadas con el trabajo.

El software que bloquea el acceso de los empleados a algunas páginas web ha existido desde los inicios de Internet. Un estudio indica que las empresas se gastaron en 2006 350 millones de dólares en este tipo de programas, con un aumento del 17% respecto al año anterior.

Pero desde hace un tiempo, las empresas han cambiado el modo de utilización de este software. Hasta ahora, muchas compañías utilizaban este tipo de programas para prevenir a los empleados de visitar cualquiera de los “sitios pecado”: pornografía, juegos, actividades ilegales y con contenidos violentos o de mal gusto. Actualmente se están adaptando a los nuevos usos, y problemas, de Internet. Concretamente, están utilizando programas contra los sitios que pueden absorber recursos de la compañía o introducir amenazas a la seguridad.

Algunas empresas, como la de Josh Erich, bloquean la entrada de los empleados a sitios como Myspace, Facebook o YouTube. Una representante de la empresa de Erich, Prudential Douglas Ellman, declinó hacer ninguna declaración al respecto.

Otras empresas, como en Mustang Engineering, una compañía manufacturera de Aberdeen, Escocia, hacen un planteamiento más moderado. Brady Brown, un administrador de redes en Mustang, se dio cuenta de que había habido un gran aumento del uso del ancho de banda de la empresa durante la Copa del Mundo de Fútbol del pasado verano. Brown confiesa que él también estuvo entre los espectadores.

Para frenar este tipo de uso, Brown cambió temporalmente algunos de los parámetros del software de fitro web para limitar el porcentaje de ancho de banda que se podía dedicar a las imágenes de vídeo. Aunque muchos empleados pudieron seguir viendo los partidos, los vídeos iban más lentos o necesitaban de algunos intentos para poder acceder a los mismo.

Hoy en día, los empleados de Mustang siguen teniendo libertad para acceder a YouTube y otros sitios donde se comparten vídeos. Pero otra oficina de la empresa en Londres utiliza un programa para que los empleados no puedan acceder a páginas de compras on line, excepto durante la hora de comer, explica Brown.

Las empresas deberían tener cuidado al imponer restricciones, advierte Manny Avramidis, Vicepresidente de Recursos Humanos Globales de la American Management Association, una organización dedicada a la formación de directivos con sede en Nueva York. Para él, los empleados deberían darse cuenta de que tendrían que usar los recursos y el tiempo de la empresa en cosas relacionadas con el trabajo, pero advierte a las empresas contra utilizar estos métodos para empleados bien valorados si estos hacen igualmente su trabajo.

Algunas webs consideradas como problemáticas pueden tener también un uso empresarial. Jon Barnhardt trabaja en una unidad tecnológica en MDU Resources Group Inc., una empresa de Bismarck en Dakota del Norte, que se dedica a la construcción, el gas natural y el petróleo, entre otros sectores. Unas pocas veces a la semana, Jon accede a You Tube para ver demostraciones de software o hardware en vídeo que podrían interesarles. Sin embargo, hace unos meses, la empresa de Barnhardt impidió a los empleados que pudieran seguir visitando YouTube desde la empresa. MDU dijo que había introducido el cambio “para restringir la visita a sitios que no están relacionados con el trabajo y que restan recursos”. La empresa añade que si hay alguna razón de trabajo para visitar una página determinada, la pueden abrir para la ocasión.

Barnhardt dice que entiende que la compañía necesite usar su ancho de banda para tareas corporativas, por lo que no le importa la prohibición. Cuando podía utilizarlo en la oficina recuerda que también se distraía con vídeos no relacionados con el trabajo cada vez que entraba en YouTube.

Algunos empleados han tomado una postura más rebelde: en foros virtuales, intercambian trucos para burlar los programas de filtro web. Sitios como BrowseAtWork.com y FreeProxy.com ayudan a burlar el bloqueo, dejándoles conectarse a direcciones de internet y navegar en ellas de manera indirecta, mediante un tipo de sitios web intermediarios.

Aún así, hay otros como Josh Erich, que han encontrado nuevas maneras de mantenerse entretenidos en el trabajo. Aunque Facebook y MySpace están fuera de alcance, Erich puede seguir escribiendo un blog en LiveJournal.com, chatear con sus amigos mediante la herramienta que ofrece Gmail de Google y jugar a algunos juegos on line. “Es sólo mi manera de tomarme una pausa mental. No a todos nos gusta salir fuera y dar una vuelta”, concluye.

Acceso a la noticia: http://www.careerjournal.com/hrcenter/articles/20070118-vara.html?cjpos=home_whatsnew_major

* Vara, Vauhini. “Employers are changing. How They Use Web Filters”. CareerJournal.com, 18/01/2007. (Artículo consultado on line: 19/01/2007)

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