Las nuevas tecnologías son más asequibles, pero la mitad de la población aún no las ha adoptado. Las múltiples funciones provocan el miedo de algunos usuarios. Los jóvenes son los que más utilizan Internet. En el trabajo está más generalizado que en casa.

Igual que para conducir un coche no es necesario ser mecánico, para utilizar un ordenador y navegar por la red no hace falta ser ingeniero. O al menos ésa es la teoría. Las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) son cada vez más transparentes, pero todavía tienen zonas opacas que dificultan su utilización. Y más cuando continuamente aparece un producto tras otro con prestaciones nuevas de nombres rarísimos.

Las barreras que muchos encuentran para acercarse a la tecnología sólo desaparecerán cuando su uso sea más sencillo y el precio baje. Francesc Vallverdú, profesor de Telecomunicaciones de la Universitat Politècnica de Catalunya, explica que la democratización de las TIC "está en el equilibrio entre estos dos factores - precio y usabilidad-". La propia evolución tecnológica de la humanidad está condicionada por esta facilidad de uso de dispositivos y aplicaciones, de manera que cuanto más sencillos son y más necesidades cubren, más se popularizan. "Hace algunos años, para manejar un ordenador eran necesarios ciertos conocimientos de informática. Si, por ejemplo, se quería enviar a imprimir un documento se tenían que escribir unos códigos. En cambio, ahora basta con apretar un botón, es mucho más intuitivo", añade Vallverdú. Según este ingeniero, "el tema de la usabilidad está prácticamente resuelto, donde queda más por hacer es en la cuestión de los precios".

Carles Martín, presidente de la Associació Catalana d´Enginyers de Telecomunicacions, en cambio, apunta que los dispositivos con múltiples funciones todavía provocan un cierto miedo escénico en algunos usuarios. "Un ordenador ofrece tantas posibilidades que a veces es difícil de manejar, hacer que sea sencillo trabajar con él es complicado. Esto es lo que provoca que aún haya personas que no se atrevan con las TIC", dice. El objetivo es hacer fácil lo difícil. La tecnología es cada vez más sofisticada, pero se ha de presentar de tal manera que el usuario no necesite conocimientos específicos sobre ella. Las miles de líneas de código, algoritmos, chips y procesadores están mejor escondidos detrás de una pantalla pulcra y de un teclado con los botones justos. Buena parte del éxito de productos como el buscador Google o el sistema operativo Windows está precisamente en esa sencillez, además de en las estrategias de promoción. Juan José Fábregas, director del Centre de la Imatge i la Tecnologia Multimèdia de la UPC, incluso señala que "la usabilidad influye en la utilidad y la credibilidad de las aplicaciones informáticas y los dispositivos TIC, haciéndolos así más competitivos comercialmente".

Hay quien mira con más respeto (o enemistad) a las TIC que otros, por muy sencillas que sean. Para Juan José Fábregas, en especial las personas mayores "no usan las TIC porque creen que no sabrán hacerlo". "De esta manera, al no utilizarlas, evitan la frustración que les produciría el fracaso", dice. En casos extremos, "puede producirse una reacción de ansiedad o aversión hacia esas tecnologías". El miedo a equivocarse está entre las principales causas de objeción de conciencia respecto a las TIC. Otros no deciden dar la espalda a la era digital por recelo, sino que simplemente no están interesados o no han tenido la oportunidad de acceder a estas tecnologías. Según Carles Martín, "la brecha digital en España está asociada a una fractura de conocimiento general" que afecta sobre todo a la población de edad avanzada.

Los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística indican que sólo un 50% de la población española se declara usuaria habitual de internet. De éstos, cerca del 70% tiene entre 15 y 34 años - encuentros como la Campus Party, una reunión anual de aficionados a las TIC, constatan la prevalencia de jóvenes entre los usuarios-. Un 80% de las personas de 15 a 24 años se conecta a la red casi diariamente, mientras que en la franja de edad de los 55 a los 64 años sólo lo hace un 18%. En lo referente al nivel de educación, un 84% de las personas con estudios superiores declara utilizar el ordenador e internet. En cambio, apenas el 9% de aquellos que tienen sólo estudios primarios lo hace. Pero estas diferencias durarán poco, en opinión de Martín. "La fractura tecnológica tal como la conocemos hoy desaparecerá en pocos años, porque las nuevas generaciones se incorporan a las TIC. Quizá surja una nueva tecnología que provoque otra brecha diferente", explica.

De esta manera, se espera que España alcance el nivel de implantación de las TIC de otros países europeos, ya que todavía anda bastante por detrás. La mitad de la población española tiene ordenador en casa y sólo un 33,9% cuenta con conexión a internet en el hogar, según un informe del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio referente al segundo trimestre del 2006. En el resto del Continente, los países donde más implantado está el acceso a la red para los particulares son Holanda (80%), Dinamarca (79%), Suecia (77%), Alemania (67%) y el Reino Unido (63%) - en África es tan sólo del 2%-. Francesc Vallverdú relativiza la importancia de acceder a las TIC y matiza que "todo depende del tipo de vida que se lleve". "En función de tus necesidades, perderás más o menos. En el plano personal, por ejemplo, ¿qué no se puede hacer sin las TIC?", reflexiona.

Sin embargo, apunta que a nivel profesional la utilización de los avances tecnológicos es crucial para no quedarse desfasado y ser competitivo en el trabajo. Las posibilidades que ofrecen los diferentes dispositivos y programas son tan amplias que en ocasiones "no se explotan como se podría", recuerda Juan José Fábregas, aunque considera que es normal. "Es lógico que no se saque todo el jugo a las TIC desde el principio. Los usuarios necesitamos tiempo para adaptarnos", matiza.

Vallverdú afirma que la tecnología siempre va por delante de los usos que se le dan. El factor sorpresa es crucial en este sentido, ya que "la tecnología es tan versátil que determinar las aplicaciones de antemano es aventurarse demasiado". "Cuando surgió internet nadie imaginaba que serviría para lo que hoy lo utilizamos, igual que cuando se popularizaron los teléfonos móviles nadie creía que el mensaje de texto tendría tanta aceptación", explica. Por tanto, el futuro de las TIC y su implantación en la sociedad está determinado por el uso que las personas les quieran dar.

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