El mercado de trabajo español bate marcas de creación de puestos, pero no consigue reducir la temporalidad. El 34% de los trabajadores no tiene empleo fijo, frente al 15% de media en la Unión Europea. La inestabilidad es mayor entre mujeres y jóvenes.

Más de 20 millones de ocupados, casi 700.000 puestos de trabajo nuevos en un año y una tasa de paro del 8,3%. Son datos de la última Encuesta de Población Activa (EPA) que reflejan el buen momento del mercado laboral español. Al menos en apariencia. Porque detrás de esas cifras hay también un 34% de trabajadores precarios, lo que duplica la media de la Unión Europea. La altísima temporalidad se explica en parte por el peso de sectores como la construcción y el turismo, pero no sólo. Los sindicatos aseguran que tiene también mucho que ver con la aversión de los empresarios a los contratos fijos y con la incapacidad del Gobierno para hacer cumplir las leyes.

Más empleo, pero de la misma calidad. O sea, mala. Ésa es la primera conclusión que se puede extraer de los datos de la última Encuesta de Población Activa (EPA), hechos públicos hace una semana. El mercado laboral español alcanzó por primera vez los 20 millones de ocupados en el último trimestre del año pasado, lo que quiere decir que el 54% de los ciudadanos mayores de 16 años tiene un trabajo.

En consecuencia, la tasa de paro se ha reducido hasta el 8,3%, un récord histórico, pues supone volver a los índices del año 1979. En el caso de los hombres, el porcentaje de parados es aún menor: sólo el 6% busca trabajo, frente al 11% de las mujeres.

Pero ni el ritmo de creación de empleo -687.600 puestos nuevos en 2006-, ni los efectos de la última reforma laboral, que entró en vigor en julio y ha propiciado la conversión en fijos de centenares de miles de contratos temporales, han logrado mejorar de forma notable uno de los indicadores más preocupantes del mercado laboral español: la temporalidad. "En España se da la tremenda perversión de crear mucho empleo pero de mala calidad", resume Juan Antonio Sagardoy, abogado y catedrático de Derecho del Trabajo.

El 34% de los trabajadores españoles no tiene un empleo fijo, frente al 15% de media en la Unión Europea. La inestabilidad laboral es mayor entre las mujeres y los jóvenes. El peso de los contratos temporales se explica en parte por el modelo de crecimiento económico que tiene España, muy ligado a la construcción, sobre todo en los últimos años, y, tradicionalmente, a servicios como el turismo, el comercio y la hostelería, que tienen un fuerte componente estacional.

A esto se une "una cultura empresarial" que siente aversión por los contratos fijos porque los considera caros y molestos -si el empresario decide despedir a un trabajador fijo paga una indemnización mayor-, coinciden todos los consultados. Y que, según la secretaria de empleo de CC OO, Lola Liceras, se ha visto favorecida por la llegada de inmigrantes: "El 60% del nuevo empleo creado en 2006 ha sido para inmigrantes y nadie les hace un contrato fijo", subraya la responsable sindical.

Hay una razón más para explicar la enorme distancia que existe entre España y el resto de los países de la UE en esta materia, según Liceras: el fraude en la contratación. Es decir, el abuso por parte de los empresarios de los contratos temporales, incluso cuando la ley les exige optar por contratos estables.

Aunque parece claro que es muy difícil que la tasa de temporalidad española se reduzca hasta quedar en parámetros europeos, tanto los sindicatos como las grandes empresas de trabajo temporal aseguran que aún hay cosas por hacer. Los sindicatos CC OO y UGT coinciden en que es tarea del Gobierno asegurarse que los empresarios cumplen la ley, con la ayuda de la Inspección de Trabajo y con una tarea disuasoria. Liceras, quien subraya que "no es necesario mover ni una coma del Estatuto de los Trabajadores", pone como ejemplo el gran avance que se ha dado en las últimas décadas para convencer a los ciudadanos de que deben pagar impuestos.

Otra propuesta de los sindicatos, cambiar el modelo productivo, incluido poner coto "a los desmanes de la construcción", parece más difícil de conseguir.


Más peso de las ETT

La asociación que agrupa a las grandes empresas de trabajo temporal AGETT, considera que la última reforma laboral "está empezando a dar sus frutos", en palabras de su secretario general, Francisco Aranda. "Se está redireccionando la temporalidad hacia las empresas de trabajo temporal", que están sometidas al control del Ministerio de Trabajo y tienen vetados sectores como la construcción, el sanitario o la Administración Pública, destaca Aranda. El año pasado compañías como Adecco, Randstad o Alta Gestión, intermediaron en un 13% más de contratos que en 2005. El sector gestiona el 16% de los contratos temporales. En la Unión Europea, según los datos que maneja AGETT, ese porcentaje alcanza el 42%, aunque hay grandes diferencias entre los distintos países.

Juan Antonio Sagardoy aboga por "fórmulas originales", como los contratos temporales de larga duración para reducir la inestabilidad.

El objetivo, según todos ellos, es que los buenos datos cuantitativos del mercado laboral se vean acompañados por un empleo de mayor calidad.

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