Las pymes industriales cuentan con un buen nivel de equipamiento y tecnología, pero en capital humano y gestión necesitan mejorar. La competitividad en los nuevos procesos productivos requiere una mejora en la utilización de las TIC y de sus estrategias.

Las tendencias del mercado y las condiciones competitivas previstas determinarán en el caso de los países occidentales y, especialmente, de España la configuración de una industria y de un tejido empresarial que contará con una gama de oferta de bienes muy amplia, heterogénea y personalizada y con una producción que se basará en la fabricación de series de reducido tamaño. Este tipo de actividad industrial -que irá adquiriendo protagonismo-se caracteriza por una serie de rasgos singulares en materia de productividad. Por un lado, presenta mayores dificultades para instrumentar mejoras en la misma y, paralelamente, tiene obvias limitaciones para obtener continuos incrementos. Por otra parte, exige un nuevo enfoque en materia de productividad y nuevas fórmulas, completamente distintas a las que caracterizan a las actividades productivas con grandes volúmenes de fabricación y elevadas economías de escala. Este nuevo enfoque se basa, por ejemplo, en aspectos como la organización y la planificación, el personal o las nuevas tecnologías de la información y comunicación". Ángel Hermosilla, secretario general del CEAM y profesor de Economía Aplicada de la UAB, dibuja con claridad este futuro complejo y muestra su preocupación porque "la cultura de la productividad lleva entre nosotros mucho retraso". Su análisis lo ha plasmado en el informe La estrategia de productividad de las pequeñas y medianas empresas industriales catalanas,realizado para el Centre d´Economia Industrial (Cambra, Indústria y UAB), que se va a presentar el próximo martes, día 6 en la Llotja de Mar de Barcelona.

Pérdida de velocidad

Ciertamente, la foto del pasado inmediato que se plantea no resulta halagadora. En la industria se puede apuntar que la productividad laboral estatal ha pasado de crecer un 4,3% de media anual en valores constantes durante la primera mitad de los noventa a incrementarse por debajo del 1% entre 1996 y la actualidad. Esto indica que España, y también Catalunya, están perdiendo progresivamente competitividad en el contexto de la Unión Europea y, obviamente, frente a Estados Unidos.

Tampoco el panorama futuro que dibuja el informe va a resultar un camino de rosas para las pymes. "Hemos de contar que la producción basada en series largas se nos va a ir a países de bajos costes. Aquí va a quedar lo especializado, lo que lleva mucho valor añadido. Y en la práctica es difícil de plasmarlo y ser competitivo a la vez, ya que obliga a cortar continuamente las líneas de producción y crecen los costes. Por ello, la planificación resulta clave, ya que, por ejemplo, debe minimizar los paros obligados de las máquinas para pasar de una serie a otra".

De las tres patas en que se basa la productividad de toda empresa: equipamiento y tecnología, capital humano y organización y gestión, opina que donde hay más margen para mejorar en nuestras pymes es en los dos últimos. "España y Catalunya han demostrado en los últimos años un destacado dinamismo en la incorporación de equipamiento y tecnología en la industria, como lo indican las cifras de inversión productiva. Sin embargo, se aprecian aún estrangulamientos notables en el personal y, sobre todo, en la organización. En estos dos puntos llevamos un retraso con respecto a otros países y ello limita nuestras posibilidades de mejorar la productividad".

La contribución del factor humano a la productividad proviene de la cualificación y de la actitud. Mientras el 78% de las empresas que se han analizado en el informe creen que el nivel de cualificación de sus empleados es correcto para mejorar la productividad, sólo el 35% cree que aprovecha completamente a sus plantillas. Los motivos aducidos para este desaprovechamiento se centran, principalmente en deficiencias de organización empresarial y en problemas de actitud de los propios trabajadores. "En muchos casos faltan incentivos asociados a la mejora de la productividad. Sólo un 42% de las empresas analizadas los tienen, probablemente porque resulta difícil introducirlos , por las dificultades que entrañan las mediciones de la productividad que sirven de base o por la propia cultura de los trabajadores", comenta Hermosilla.

En cuanto a la planificación, el informe señala que "un75% de las empresas analizadas utilizan sistemas basados en los pedidos que se van recibiendo, por lo que las fechas de entrega marcan las acciones y las decisiones, lo que condiciona el conjunto de la actividad empresarial, fundamentalmente en los aspectos productivos". Con todo, alerta ante generalizaciones simplistas, ya que "la planificación y organización dependen mucho del tipo de producto que se elabora y del tamaño de las series de fabricación".


El factor básico de supervivencia

A estas alturas nadie duda que sólo mejorando la productividad se puede responder a la creciente complejidad de los mercados y a las exigencias de los clientes. Según el informe del CEI, "se convierte en el factor básico de supervivencia en un entorno en el que los costes diferenciales condicionan el posicionamiento de las empresas". Un aspecto importante es la existencia de lo que podría llamarse "cultura de la productividad" en las organizaciones. Entre las firmas consultadas en el informe, un 69% dicen tenerla. La cifra es alta, pero debe tenerse en cuenta que la muestra de empresas analizadas se halla por encima del promedio general de eficiencia, ya que, por ejemplo, exhiben un aumento de productividad del 6,2% anual. en los últimos tres años, "Pues no, lamentablemente no está tan extendida en el tejido empresarial", dice el autor. "Esta cultura suele predominar entre directivos y cuadros intermedios", prosigue y apunta que para fomentarla, se utilizan tres tipos de sistemas. "Por un lado, dar a conocer los objetivos que se persiguen en esta materia y realizar un seguimiento e informar periódicamente. Y, por otra parte, llevando a cabo reuniones, talleres, work-shops o encuentros con los trabajadores, sin olvidar los incentivos". A pesar de ello, señala que "pocas empresas industriales disponen de estrategias específicas en materia de productividad y, generalmente, éstas no se difunden de manera expresa dentro de ellas". En el informe aparece que sólo un 43,5% de las firmas tiene planes específicos de productividad y suelen insertarse dentro de planes más globales. Corresponden, mayoritariamente, a empresas de dimensión grande, del sector de material de transporte y participadas por capital extranjero.

Bajos niveles de utilización de las TIC

La mayoría de empresas analizadas enel Informe del CEI tienen informatizados sus procesos productivos y de ellas, un 69,6% considera que la informatización instalada funciona bien. Sin embargo, únicamente una tercera parte de las firmas asegura aprovechar totalmente las posibilidades que le ofrecen las nuevas tecnologías de la información y comunicación (TIC) aplicadas a los procesos de fabricación, un porcentaje que es bastante inferior al uso que se hace de las mismas en otros departamentos, como finanzas, compras... Al mismo tiempo, casi la mitad de empresas reconoce que haría falta mejorar sus niveles de utilización. Según el Informe, este bajo aprovechamiento se explica, sobre todo, por el desconocimiento de tales instrumentos por parte de firmas y trabajadores, por la falta de preparación, formación y experiencia de los empleados y por las dificultades para conectar o sincronizar adecuadamente el software de las diferentes áreas internas de las empresas.

Cambios de estrategia de cara al futuro

Pocos cambios importantes prevén realizar las empresas analizadas de cara al futuro, según el Informe. De todos modos, las diferencias entre sectores son importantes. Así, las firmas grandes y de material de transporte anticipan cambios de cierta importancia, mientras prevén una conducta más estable las pequeñas y las especializadas en productos estándar y de bienes de consumo. En general, los principales cambios serán:

- introducción de mejoras en la organización de los procesos productivos

- realización de inversiones encaminadas a la mejora de equipos aplicación de sistemas de informatización nuevos en los procesos

- ampliación del espacio físico para la producción y redistribución en planta de la actividad

- introducción de metodologías de concepción de productos que tengan en cuenta su fabricación

- mejora de sistemas de información en el sistema productivo

- impulso de la motivación en el personal

Suscríbete gratuitamente a nuestros boletines

Recibe noticias e ideas en Recursos Humanos.
Suscripción

Utilizamos cookies para ofrecer a nuestras visitas una mejor experiencia de navegación por nuestra web.
Si continúas navegando, consideramos que aceptas su utilización.