Un estudio realizado por la Unidad de Estrés del Instituto de Medicina Avanzada (IMA) revela que profesores, médicos y cuidadores de enfermos crónicos son los que más enfermedades originadas por el estrés crónico sufren. Las mujeres son las más afectadas.

Un estudio realizado por la Unidad de Estrés del Instituto de Medicina Avanzada (IMA) ha confirmado que las enfermedades que tienen como origen el estrés crónico continúan incrementándose de forma alarmante, sobre todo en la última década.

El trabajo ha revelado que 14 de cada 35 pacientes que acuden al IMA sufren problemas cardiovasculares debidos al estrés crónico. Además, ocho de cada 35 pacientes con esta problemática padecen compulsión alimentaria.

Entre los profesionales que sufren más estrés se encuentran los profesores de enseñanza secundaria, los médicos y personal sanitario, y los cuidadores de enfermos crónicos. A continuación, se encuentran los cuidadores gerontológicos y los de centros de reinserción juvenil, los funcionarios de prisiones y los trabajadores en cadena, los bomberos, los policías y las amas de casa. Curiosamente, profesiones como piloto y controlador aéreo, político y ejecutivo no están entre las profesiones con riesgo de padecer estrés.

El 35 por ciento de las mujeres de entre 35-45 años y el 28 por ciento de las de entre 60-75 años, presentan estrés crónico, datos que contrastan con el 14 y el 8 por ciento de afectados varones en las mismas franjas de edad. Asimismo, se ha observado un incremento de la hiperactividad en el 15 por ciento de los recién nacidos, a causa del estrés de las madres durante el embarazo.

Causas y consecuencias

El estrés, que constituye una respuesta de protección del organismo frente a demandas externas o internas (ejercicio, falta de sueño, fiebre, enfermedades, comilonas, ) o situaciones de alarma, se convierte en crónico y patológico cuando se mantiene y la respuesta fisiológica, que en un principio era natural, se agota.

La actual forma de vida, el aumento de la conflictividad personal, laboral y social produce situaciones de estrés que si se hace crónico actúa sobre el organismo produciendo graves enfermedades.

Además, provoca un aumento de los radicales libres que dañan el material genético y bloquean las membranas de las células.

El estrés ocasiona un aumento de la tensión muscular y de la frecuencia cardiaca y respiratoria, cefaleas, trastornos gástricos y cambios repentinos del apetito, falta de memoria, menor rendimiento e incapacidad para concentrarse. Esto se traduce en una serie de indicadores emocionales y conductuales como son la ansiedad, la depresión, el aislamiento, el insomnio y el aumento de las conductas compulsivas, entre otros.

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