Entrevista de El País a Mar Serna, Consellera de Treball de la Generalitat: "La retribución por resultados debe comportar una garantía de los derechos de los trabajadores para que conseguir unos determinados objetivos no requiera trabajar más de 8 horas."

El Departamento de Trabajo, desgajado del de Industria en esta nueva etapa, estará dirigido por Mar Serna. Como a su predecesor en el cargo, Jordi Valls, a esta experta en relaciones laborales -nacida en la localidad palentina de Aguilar de Campoo hace 51 años- le gusta relajarse con el yoga. Confiesa que aún no se ha recuperado de "la enorme sorpresa" que le provocó el presidente José Montilla cuando le comunicó su designación. "No tuve tiempo de pensarlo. Pero si te plantean si quieres comprometerte en un gobierno de progreso, pues dices que sí".

Pregunta. ¿Qué encargo le ha hecho Montilla?

Respuesta. Cumplir nuestro programa. La mejora de la calidad del empleo y la estabilidad de la ocupación, si bien los empresarios están haciendo un esfuerzo por convertir contratos temporales en fijos. Promover la igualdad entre el hombre y la mujer en el trabajo, y también la de colectivos como los discapacitados o los trabajadores extranjeros. Y en tercer lugar, la prevención de riesgos laborales. Hay que bajar más la siniestralidad laboral, aunque en los últimos tres años la tendencia global ha sido positiva.

P. ¿Es mejor la división entre Trabajo e Industria?

R. Es acertada. Es una decisión política que asumo. Nos permitirá centrarnos en las políticas específicas de empleo, relaciones laborales, economía social... Debemos hacer que continúe la dinámica de coordinación que ya hemos generado con el Departamento de Innovación, Universidad y Empresa.

P. Usted es una defensora de la igualdad, pero el Gobierno no da ejemplo con la paridad.

R. Es cierto que las administraciones públicas debemos ser pioneras y dar ejemplo, y la paridad debe trabajarse. Pero se ha avanzado: en el anterior Gobierno, de 17 departamentos, había cuatro dirigidos por mujeres; ahora somos cuatro en 14 departamentos. Y es importante el segundo nivel.

P. Tampoco se cumple.

R. El proceso de nombramientos no ha terminado. En segundo lugar, es fundamental las políticas de igualdad que se desarrollen y este departamento ya las impulsó en la última legislatura y vamos a seguir haciéndolo.

P. El presidente Montilla se escuda en que en una coalición se tiene que satisfacer la aportación de cada partido. ¿No es contradictorio con el mensaje de pretender ser un solo Gobierno?

R. El PSC llevaba el compromiso de la paridad en su programa y lo ha cumplido. Este año hemos fomentado planes de igualdad en las empresas, que cada vez tienen más éxito.

P. Las primeras medidas tomadas por el nuevo Gobierno tienen que ver con cuestiones sociales. Está claro el mensaje.

R. Sí. El Consejo de Relaciones Laborales debe mejorar la negociación colectiva para mejorar las condiciones de vida y de trabajo, pero también para mejorar las necesidades de las empresas. Las medidas sobre cómo debe realizarse la contratación pública consolidan como requisito para trabajar con la Administración que las empresas no hayan sido sancionadas por incumplir la normativa de prevención de riesgos.

P. El primer tripartito tuvo que poner orden en el descontrol que encontró en el reparto de los fondos ocupacionales. ¿Ya está la casa en orden?

R. El orden ya se ha puesto. Pero nos queda una asignatura pendiente: adaptar la orientación de estos recursos a las necesidades de las empresas y a la intermediación. Es decir, que cuando una persona se quede en paro, pueda entrar en una oficina de empleo de la Generalitat y tener un acompañamiento sobre la formación que necesita hasta dar con un puesto de trabajo adecuado. Y debe hacerse hincapié en la gente con poca formación, los discapacitados y otros colectivos con riesgo de exclusión.

P. ¿Qué va a hacer para bajar el empleo temporal?

R. Cataluña está en el 27%, siete puntos por debajo de la media española. Y fruto de la reforma laboral y de nuestra campaña dirigida a 30.000 empresas para que convirtieran empleos temporales en indefinidos, es la comunidad en la que más contratos han pasado de temporales a indefinidos. Pero hay cosas por cambiar. El número de trabajadores extranjeros ha pasado de 38.000 a 440.000 desde 1998. Los necesitábamos. El problema es que a un trabajador con un permiso de trabajo temporal siempre se le hace un contrato temporal, y eso no puede ser. La temporalidad se ceba en los inmigrantes, que además tienen un elevado nivel de rotación. A partir del año próximo, seremos más rigurosos con la normativa.

P. ¿Crear empleo de mayor valor añadido es el principal reto de su departamento?

R. Uno de los más importantes, pero no el único. En el sector servicios es donde se crea más empleo. Si queremos buenos servicios, los recursos humanos deben estar debidamente formados.

P. Estos días, precisamente, el comercio renueva su lamento de que no encuentra personal. ¿Es porque se paga muy poco?

R. Puede tener algo que ver, pero creo que lo que prima es que nos estamos convirtiendo en una sociedad desarrollada en que los nuevos usos del tiempo empiezan a ser importantes. La sociedad no quiere trabajar tanto, viene a valorar el llamado salario mental. Muchos jóvenes rechazan trabajos por los horarios, prefieren cobrar menos. Y los jóvenes son los que están más formados, así que si las empresas quieren retener talento, tendrán que pensar muy seriamente en poner en marcha planes de conciliación.

P. En Europa hay un debate sobre la prolongación de la jornada laboral. ¿Cómo se posiciona usted?

R. Hay que buscar un equilibrio entre las necesidades de las personas y las empresas. Pero de entrada no me parece muy oportuno ampliar los cómputos por encima de 48 horas; hay suficientes mecanismos de flexibilidad.

P. ¿Y sobre las 35 horas?

R. Hay que empezar a debatir en serio los nuevos usos del tiempo. Tradicionalmente, se hablaba de ocho horas de trabajo, ocho de ocio y ocho de descanso. Ahora trabajamos más de ocho horas y el concepto del tiempo ha cambiado mucho: se puede trabajar en casa y los fines de semana gracias a la tecnología. Quizá se debería programar el trabajo en función de la consecución de unos objetivos, no del tiempo que uno pasa en la empresa. Tenemos que hacer un pacto social sobre el tiempo, que la sociedad decida qué quiere hacer con su tiempo.

P. ¿Qué le parece la propuesta de Seat de introducir la retribución variable de los trabajadores?

R. Creo que la retribución no sólo debe estar vinculada al tiempo, sino también a los resultados. Pero debe comportar una garantía de los derechos de los trabajadores para que, por ejemplo, conseguir unos determinados objetivos no requiera trabajar más de ocho horas. Y debería establecerse también qué parte debería ser fija y qué parte variable. Éste es un tema que tratar en el Consejo de Relaciones Laborales. Debemos innovar en la negociación colectiva.

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