La Associació Catalana d´Empreses Especialistes en Síndrome de l´Edifici Malalt propone la creación de un certificado que pruebe que es aceptable la calidad del aire que se respira. Cree que la mala climatización es la culpable en la mayoría de los casos.

Un 30% de las oficinas catalanas presenta el síndrome del edificio enfermo, según estimaciones de la asociación de empresas vinculadas a la descontaminación del aire interior de estos inmuebles. La patología que ha obligado a desalojar a 150 trabajadores del edificio de Gas Natural en Barcelona podría ser un ejemplo más de los problemas de salud que puede acarrear una mala ventilación en los lugares de trabajo, según los especialistas consultados.

Sequedad ocular o nasal, presión de garganta, dificultad de concentración en el trabajo o dolores de cabeza son algunos de los síntomas que hasta ahora se asocian al síndrome del edificio enfermo. En el caso de los trabajadores de Gas Natural, sin embargo, la patología cutánea detectada apenas tiene referentes. De hecho, afecciones de este tipo originadas en oficinas no se conocen en España, según el Departament de Treball de la Generalitat.

El síndrome del edificio enfermo se reserva para aquellos casos en los que se da un conjunto de síntomas que afectan, al menos, a un 20% de las personas que lo ocupan, según recuerda Vicente Picó, presidente de la Associació Catalana d´Empreses Especialistes en Síndrome de l´Edifici Malalt .

Hasta ahora, la mayor parte de los problemas incluidos dentro del síndrome del edifico enfermo tienen su origen en el sistema de climatización. En teoría, los sistemas de ventilación deben servir para mantener un aire interior de calidad. Sin embargo, la práctica revela que muchas veces están mal diseñados, su funcionamiento es deficiente y se cuidan poco los sistemas de filtro del aire.

Además, en las dos últimas décadas cientos de sustancias peligrosas en el aire de las oficinas, entre los que destacan los compuestos orgánicos volátiles (COV), contaminan el aire.

Maderas, pinturas, colas, pegamentos o disolventes pueden incorporan niveles mayores o menores de estos contaminantes.

El desalojo de los empleados de Gas Natural, motivado por un origen concreto aún no determinado, pone sobre el tapete la existencia de posibles nuevos focos de contaminación. El sindicato CC.OO. se refirió ayer a la nueva situación que se crea en oficinas atestadas de ordenadores, equipos e instalaciones eléctricas a veces mal situadas. Todo en recintos pequeños o inadecuados. Mientras tanto, la referida asociación empresarial promueve una iniciativa para que las oficinas se sometan a exámenes para disponer de un certificado de calidad del aire interior.

CC. OO. reclamó que se garantice el seguimiento médico y psicológico de toda la plantilla y el personal subcontratado de Gas Natural afectados por lipoatrofia semicircular. Esta afección, detectada hace unos días en la nueva sede de la empresa gasista, consiste en una pérdida del tejido adiposo. Los empleados afectados -un 90% de los cuales son mujeres- presentan una especie de círculos de adelgazamiento en muslos y piernas. Pese a que la enfermedad es reversible y leve, Pere Creus, del departamento de salud laboral de CC. OO., expresó su temor de que se hayan podido ocasionar otras complicaciones, como cefaleas, problemas musculares o de circulación.

Para el Departament de Treball, el origen del problema podría ser la presencia de cargas electroestáticas en combinación con un muy bajo nivel de humedad ambiental. Sin embargo, Treball dice que las evaluaciones sobre dicha electricidad estática "han dado negativas", al igual que las de los campos electromagnéticos. Los técnicos de Treball y la compañía siguen trabajando todas las hipótesis. Como solución, los expertos instalarán tomas de tierra y humidificadores para aumentar la humedad relativa. Creus critica que las modificaciones se tengan que hacer en poco tiempo "deprisa y corriendo", cuando se debieron hacer antes. Se espera que los trabajadores regresen al trabajo el lunes.

Los expertos en Telecomunicaciones apuntan también a un problema de electricidad estática, aunque no aseguran que ésta sea la causa de la enfermedad. Roser Llobet, del Col·legi d´Enginyers Tècnics de Telecomunicacions, matiza que "por muchas tomas de tierra que se coloquen" y pese a instalar humidificadores, "el material seguirá produciendo electricidad estática si no se cambia". La mayoría de problemas derivados de elevados niveles de electricidad estática se dan porque el suelo es aislante. "Si ésta es la causa, lo deberían cambiar o limpiarlo con detergente antiestático", señala. Esta experta admite que el aumento de humedad relativa soluciona gran parte de los problemas de electroestática, "pero no los elimina por completo". Y añade que si se incrementa la humedad por encima del 45%-55% se puede generar corrosión, averías generalizadas y aparición de moho y gérmenes.

Eusebi Gómez, secretario técnico del Col · legi, ve "muy improbable" que la causa sean los campos electromagnéticos, ya que para ello el edificio debería estar junto a una antena de telefonía que rebasase el nivel de radiación permitido o de una central de transformación eléctrica.

Acceso a la página web de l 'Associació Catalana d 'Empreses Especialistes en Síndrome de l 'Edifici Malalt: http://www.acesem.org

Suscríbete gratuitamente a nuestros boletines

Recibe noticias e ideas en Recursos Humanos.
Suscripción

Utilizamos cookies para ofrecer a nuestras visitas una mejor experiencia de navegación por nuestra web.
Si continúas navegando, consideramos que aceptas su utilización.