Una compañía austriaca premia a los ex fumadores, y otras empresas del país obligan a recuperar el tiempo invertido en fumar. La herramienta elegida se traduce en un aumento de sueldo de 100 euros para todos los que dejen el vicio o no hayan caído en él.

Una compañía austriaca, Dolphin Technologies, premia a los ex fumadores, y otras empresas del país obligan a recuperar el tiempo invertido en fumar

Fumar puede matar y sobran manuales e ideas que intentan ayudar desde una perspectiva psicológica a aquellas personas que pretenden dejar el vicio para siempre. Pero abandonar este hábito es duro y conlleva un síndrome de abstinencia que no todo el mundo está dispuesto a resistir. ¿Y si este martirio se endulzara con un aumento de sueldo?

Esta es la filosofía que defiende la empresa austriaca Dolphin Technologies, que cree haber encontrado el «tratamiento de apoyo» ideal para todos aquellos empleados que decidan dejar de fumar .

La herramienta elegida se traduce en un aumento de sueldo de 100 euros al mes para todos los que dejen el vicio o no hayan caído en él. Esta medida que castiga tácitamente a los que no quieren o consiguen quitarse el hábito, no sólo se aplicará dentro de la empresa sino también fuera de ella, es decir tampoco se puede fumar en los ratos de ocio.

La cuestión que empezó a plantearse hace tiempo esta empresa de sistemas de seguridad y navegación con los que están equipados automóviles y motos de media Europa, era la de calcular el coste que le ocasionan todos los fumadores que interrumpen varias veces al día su actividad para echar un 'pitillo '.

La respuesta fue contundente: todo fumador que se ventile una cajetilla al día se ausenta de su trabajo unas 20 horas al mes, ha afirmado a SALUD Harald Trautsch, director-gerente de la compañía.

Aunque esta medida pueda parecer original, el experto en derecho laboral, Franz Marhold, opina que salir del trabajo a fumar es una cuestión meramente privada y, como tal, no ha de ser remunerada por el empresario. Otra empresa austriaca, la de cristal Swarovski, no se anda por las ramas en este asunto. Desde 2002 todo fumador que quiera irse a la sala habilitada para ello deberá fichar la hora de entrada y la de salida del recinto y el tiempo que dedique a interrumpir el trabajo. Éste no se computará como laboral y tendrá que ser recuperado con horas extra. Una realidad que se aplica a rajatabla y que hace que el fumador siempre se quede más tiempo en la empresa que el que no tiene el vicio.

Al contrario que en otros países, Austria sigue siendo uno de los últimos paraísos para los adictos al tabaco. No existe la prohibición de fumar en lugares públicos, pero las empresas están empezando a castigar a los 'enganchados ' por motivos económicos. El hecho de que un fumador interrumpa el trabajo durante 10 minutos al día, equivale a una ausencia de una semana por año, según los expertos.

Los sindicatos ya han protestado contra esta política discriminatoria que ejercen algunas empresas y la práctica de total vigilancia a la que Swarowsky somete a sus fumadores supone, según los sindicatos, la degradación de estos empleados a una segunda clase. «Al contrario, si no hacemos esto, castigamos indirectamente a los no fumadores», afirma la gerencia de la compañía.

La empresa de electrónica Dolphin prefiere ir por otros derroteros y Trautsch insiste en que «de lo que se trata es de motivar al fumador a que lo deje con una subida de sueldo que en la práctica le supone unas ganancias de unos 2.000 euros más al año, 1200 euros que entrega la empresa y 800 restantes por el dinero que se ahorra el ex fumador al no comprar tabaco.

«No olvidemos que vivir más sano hace que uno se sienta mejor y así aumenta la productividad». En Dolphin se lo han tomado muy en serio y la acogida ha sido positiva pese a su drasticidad.

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