El jefe de todo esto El director Lars Von Trier estrena una comedia con un argumento muy distinto a las películas que ha hecho hasta ahora: el dueño de una empresa de tecnología se inventa un presidente ficticio para resguardarse a la hora de tomar decisiones incómodas.

Sinopsis:

Cuando la fundó, el dueño de una empresa de tecnología se inventó un presidente ficticio para resguardarse a la hora de tomar decisiones incómodas. Hasta el momento la idea había sido efectiva, pero el problema se presenta cuando decide venderla y los compradores insisten en hablar directamente con el presidente. Es la hora de contratar a un profesional en la materia... un actor.

Lars Von Trier vuelve a la pantalla grande de la mano de lo que él mismo ha calificado como una "comedia inofensiva". Pero la trayectoria de este director hace dudar de ello. Y es que estamos hablando del hombre que en 1995 presentó el manifiesto Dogma, y tres años más tarde estrenó la primera producción realizada según los mandamientos del mismo, Los idiotas. Todas sus películas han sido seleccionadas por el Festival de Cannes para la selección oficial. En total, se han llevado siete galardones, entre los que destacan el Gran Premio del Jurado por Rompiendo las olas, y la Palma de Oro por Bailar en la oscuridad.

En El jefe de todo esto Von Trier deja de lado la temática política a la que nos tenía acostumbrados y prueba suerte con esta sátira ingeniosa rodada en danés y para la que ha contado con un equipo muy reducido. Pero quizá lo más destacado de este filme es el sistema de cámara y de sonido que se ha empleado para su producción, el Automavisión. Se trata de una técnica desarrollada para limitar la influencia humana y dejar la puerta abierta al azar con el fin de proporcionar a la obra una visión libre de la estética, fuera de la tradición. En palabras del propio director, "este sistema me permite realizar el encuadre, luego pulso un botón y obtengo una serie de posibilidades aleatorias. Ya no lo controlo yo, sino el ordenador. Lo bueno es que da un estilo nada humano, libre de intenciones. No se trataba de que fuera imposible rodar la película, sino de que no fuera un proceso preciso".

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